<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488</id><updated>2011-04-21T11:37:04.773-07:00</updated><title type='text'>Novela Technotitlan: Año Cero (segunda parte)</title><subtitle type='html'>Esta es la SEGUNDA parte de la novela de Technotitlan: Año Cero. Consta de 10 capítulos. Después de acabar esta SEGUNDA parte, favor de recordar que son cuatro partes. Se publicó en Internet por primera vez en 1998. Se publicó impresa en edición de autor en 1999. Aquí está de nuevo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226332709642624</id><published>2006-10-30T18:52:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T20:12:58.266-08:00</updated><title type='text'>Nota para la republicación en Internet de Technotitlan: Año Cero</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;...después de cinco años...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Había una vez una novela que tenía ciertas ambiciones. Algunas se realizaron, otras no. Este libro que estará aquí por partes fue impreso después de muchas vicisitudes y en condiciones ciertamente adversas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Fue una edición de autor. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Así y todo se vendieron todos los libros que se imprimieron (330 en total, y se regalaron menos de veinte, hubo una persona que me compró seis y sin conocerla de antes y jamás verla después) e incluso se produjo en CD.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El libro rompió al menos un paradigma sagrado, el libro tenía (de hecho tiene) garantía: Si no te gustaba te devolvía el dinero. El costo del libro era 180 pesos y luego fue de 200 pesos mexicanos. Así de sencillo. Sin preguntar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El website original estuvo desde el 3 de octubre de 1998, justo para la inauguración de la Feria Internacional del Libro de ese año en Monterrey, hasta tres o cuatro años después. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El website desapareció porque me fue imposible pagarlo. Falta de flujo financiero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;En él se simulaba una pantalla de La Matriz (excelentemente bien realizada por mi buen amigo Mario Saldaña) a la que se "conectaba" todo mundo académico que aparecía en la novela. (Antes de seguir, el punto de “La Matriz”, por lo menos el puro nombre, no tiene nada que ver con la película The Matrix, que se estrenó después de terminar de escribir Technotitlan, en marzo de 1999, cuestión de verificar los derechos de autor que me fueron dados antes de esa fecha, pero no importa, lo único común entre ambas obras es el nombre, nada más).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El website contenía alrededor de 28 o 30 capítulos de la novela (la primera y segunda parte de cuatro en total) de 58 en total que se tenían. La idea era que la gente escribiese para pedir los demás, así lo hicieron varias personas, detalle que me complació enormemente.El tema de Technotitlan: Año Cero, tiene que ver con tecnología, política y sociedad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Aquí está la primera parte como si fuera un solo blog. Es la manera más sencilla de volver a compartirla, por si alguien se la encuentra de casualidad o a propósito.Pondré las demás partes en cuanto pueda, pero me era importante colocarla aquí ya que hoy mismo es aniversario de Tlatelolco, 2 de Octubre, que es donde y cuando comenzó todo allá por 1968.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;La tragedia del 2 de Octubre me pesó tanto cuando supe de ello en mi adolescencia (tendría catorce años), aún sin tener ningún contacto con personas que sufrieron en ese lugar y en esa época, que fue la que me estimuló con espacio del tiempo en escribir algo relativo al tema.El día 2 de Octubre de 1993, el 25 aniversario del suceso, salió tanta información del tema de repente, un verdadero diluvio, muestra de la libertad de expresión que se fue ganando, que me impelió a empezar algo en grande. Como de alguna manera soy ingeniero en sistemas y tengo un gusto por la tecnología, decidí que el enfoque sería por ahí, sin olvidar el tono de la tragedia y el respeto por la memoria de los desaparecidos y sus familiares.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El agregar la trama moderna de las demás partes de la novela, las que ocurren en el año 2018, me permitió jugar con una ciencia ficción que considero plausible, aún y que comencé a escribir esto ya hoy, 2006, hace trece años, sin olvidar para nada que la ciencia ficción que aparece en Technotitlan, poca o mucha, está al servicio de la historia, y no al revés.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Por supuesto que hay temas que ya podrían parecer obsoletos o tímidos, o demasiado prematuros, pero poniéndose a pensar, las cosas son así, intentas hacer prospectiva y ver hacia donde vamos y sobre todo, en cómo llegaremos hacia allá, hacia un mundo de 2018 en una nueva Capital de la República: El nuevo DF, la Gran Technotitlan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Ojalá les agrade, si una persona está interesada en verla en su formato Word original, con sólo pedirlo a &lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:metaconexiones@gmail.com"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;metaconexiones@gmail.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;, con gusto se las enviaré en dos archivos Word.Gracias por su atención.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Luis García&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226332709642624?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226332709642624/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226332709642624' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226332709642624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226332709642624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/nota-para-la-republicacin-en-internet.html' title='Nota para la republicación en Internet de Technotitlan: Año Cero'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226310865333351</id><published>2006-10-30T18:47:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T18:51:51.930-08:00</updated><title type='text'>NOTA INTRODUCTORIA (La original):</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Technotitlan es una historia de ficción. Todos los personajes y situaciones son producto de la imaginación del autor. Los sucesos históricos del verano y otoño de 1968 a los que se hace referencia están basados en reportes que aparecieron en libros reconocidos y en reportajes de revistas y periódicos que cada aniversario aparecen. Se trató de revivir el espiritu de esa época.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Technotitlan trata de involucrar los hechos de Tlatelolco y de relacionarlos con el desarrollo del país llegando hasta la segunda década del próximo siglo en el año 2018.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Technotitlan es una novela política y tecnológica que bordea la fantasía. La novela consta de 4 partes: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;La primera es &lt;strong&gt;Vida y muerte en Tlatelolco&lt;/strong&gt;. La segunda es &lt;strong&gt;Vida y muerte en la PoliUniversidad.&lt;/strong&gt; La tercera es &lt;strong&gt;Vida y muerte en la Matriz&lt;/strong&gt;. La cuarta es &lt;strong&gt;Vida y muerte en Technotitlan&lt;/strong&gt;.Mucho de lo que aparece relativo al futuro en las partes 2, 3 y 4 están basadas en información aparecida en incontables números de &lt;em&gt;Scientific American&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Wired&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Time&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Discover&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Bussiness Week&lt;/em&gt; de los años de 1993 al 1999. Detalles podrán ser revisados en el site de Internet de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.technotitlan.com.mx/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;www.technotitlan.com.mx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt; . (NO EXISTE DE MOMENTO ESTA LIGA) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Jaron Lanier existe. El punto sobre las Islas Catalina es cierto. Se está trabajando en máquinas espirituales, en personalidades sintéticas, en computadoras basadas en fotones, en telepresencia, realidades “aumentadas” y en realidades virtuales obtenidas en base a documentos fuentes, en conexiones hápticas, en ciudades supermodernas conectadas de todo a todo, los detalles comentados sobre los cultivos de órganos son ciertos (pero no obtenibles todavía), los agentes de información en base a software se están desarrollando, las máquinas de Turing existen (quizá no tan simplificadas). Además se está trabajando en realidad virtual provista de olor y tacto además. Los tatuajes orgánicos no existen (todavía).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Esta novela se terminó de escribir en agosto de 1997. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;El conflicto actual de la UNAM no es responsabilidad del autor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Singapur, la Disneylandia con pena de muerte, no es similar a como se comenta (cada quien busca su felicidad a como quiere), pero uno no sabe lo que pueda pasar al paso del tiempo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;La COMPENSAN es producto de la imaginación del autor. Afortunadamente.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226310865333351?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226310865333351/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226310865333351' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226310865333351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226310865333351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/nota-introductoria-la-original.html' title='NOTA INTRODUCTORIA (La original):'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226285147843351</id><published>2006-10-30T18:46:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T20:05:37.236-08:00</updated><title type='text'>13. Poincaré</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Technotitlan, Nuevo D.F., 2018&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y luego qué pasó? ¿Corriste de allí? ¿Huiste del país?&lt;br /&gt;—Bueno, ni corrí ni huí, sólo dejé de leerlo y me fui a refugiar a mi cuarto.&lt;br /&gt;—¿Y después?&lt;br /&gt;—Así estuve un buen tiempo.&lt;br /&gt;—¿Cuánto?&lt;br /&gt;—Mucho…&lt;br /&gt;Caminaban rumbo al salón del almacén en donde realizarían la experiencia sensitiva.&lt;br /&gt;Michael llevaba en sus manos una caja que parecía pesarle mucho, Poincaré, al contrario, cargaba una gran cantidad de documentos, al parecer sin esfuerzo.&lt;br /&gt;Llegaron a la puerta y Poincaré colocó su mano sobre el picaporte. Éste leyó su palma y de inmediato desconectó el seguro de la cerradura. La puerta se abrió con un sonido suave.&lt;br /&gt;—Me imagino que fue ese el momento en que decidiste cambiarte el nombre de Jean Páris por el de Michael de Montaigne.&lt;br /&gt;—No, ¿por qué lo dices?&lt;br /&gt;—Digo, te entendería, tuviste un trauma gigante cuando descubriste que tu papá no era el que creías. Bueno, sí era el que creías pero ese papá no tenía nada que ver con tu abuela… por cierto, ¿cómo está la señora Alcira?&lt;br /&gt;Michael se encogió de hombros.&lt;br /&gt;—Hablé con ella hace como un mes o dos, me dice que está bien de salud… ya anda como en los setenta y cinco u ochenta años, creo. Pero volviendo, no fue ahí cuando me cambié el nombre…&lt;br /&gt;—¿Luego qué hiciste?&lt;br /&gt;—No me acuerdo bien, acabé de leer toda la carpeta, las cartas, el final que me dejó confundido. Quedaron preguntas: adónde se fue él, que hizo después... Lo que me quedó claro es que Alejandro decidió regresar en un viaje sentimental del recuerdo, allá por 1992 o 1993, puesto que fue cuando escribió esas notas…&lt;br /&gt;Hizo una pausa.&lt;br /&gt;—Fue tan sentimental su retorno que se dio tiempo incluso para conocer a una mujer, embarazarla y, ¿por qué no decirlo?, abandonarla a la mala. Poco después ella sola me tuvo, y en su momento, me dejó con mi abuela… Y listo, el paquete arreglado. Ya tenía yo quién me cuidara…&lt;br /&gt;—¿Volvieron?&lt;br /&gt;—Alejandro, un rotundo no. ¿Mi mamá? No exactamente… que yo sepa, ella no me dejó de inmediato. Piensa que eso sucedió desde que nací hasta pasados mis cuatro años... Todo es nebuloso. Nadie me explicó nada. Pero te puedo componer la historia de alguna manera: Yo creo que mi mamá se dio cuenta que tenerme era muy complicado, tal vez no tenía el carácter, o estaba en bancarrota moral y quizás ella prefirió dejarme con la abuela porque pensó que era lo mejor… No sé, tendría muchas broncas en su propia casa, qué sé yo...&lt;br /&gt;—Te veo muy tranquilo cuando hablas así… ¿es cierto que no sientes nada?&lt;br /&gt;—Siendo sincero, no. Ya he tenido mucho tiempo para recrearme un pasado, un presente y quizás, un futuro...&lt;br /&gt;Después de muchos pasillos llegaron a una de las salas. Poincaré lo detuvo.&lt;br /&gt;—Espérate, antes que nada, me vas a decir —le abrió la puerta y lo dejó entrar—: ¿Qué te parece lo que hice?&lt;br /&gt;Michael vio el mobiliario y estilo de un laboratorio químico pero sin las máquinas centrifugadoras, mecheros, analizadores y demás instrumentos que conformaban un laboratorio de verdad.&lt;br /&gt;En lugar de eso vio pantallas, teclados, antenas, computadoras, cables, muchos cables, todo un verdadero centro experimental.&lt;br /&gt;Michael preguntó:&lt;br /&gt;—Poinc, ¿cómo hiciste para llenar todo esto nada más con tus aparatos? Mira, casi no hay espacio, ¿y el equipo químico?&lt;br /&gt;—Bueno, hubo unas pequeñas alteraciones por aquí y por allá con la gente de intendencia. Además, ya sabes como es eso de que a veces los e-memos correctos llegan a la gente correcta en el momento correcto… Eso ha hecho maravillas desde que se utilizó el correo interno en las organizaciones…&lt;br /&gt;—Claro, e-memos que casualmente coincidían con tu objetivo ¿verdad? —Michael lo miró a los ojos, suspicaz, cuando la expresión de Poincaré, sonriéndole burlón, hizo que se escandalizara de manera ligera—: ¡¿Qué…?! ¡No te creo! ¿Qué nadie comprueba nada…?&lt;br /&gt;Poincaré se encogió de hombros.&lt;br /&gt;—Si Arquímedes viviera hoy, diría: Dame un poco de burocracia infotizada y moveré al mundo… Por otra parte, no tarda en que les lleguen a los interesados los e-memorandos correspondientes de que ya está todo comprobado conforme al reglamento interno de la PoliUniversidad… Michael, en el fondo todo está bien… con el nombre de algún suplente que estuviera de vacaciones en este momento más una firma electrónica de autentificación autorizada pero ilegible… Todo muy dentro de lo normal y de la lógica, lo cual es bastante importante. Y aquí lo tenemos: Un laboratorio de buenas dimensiones para poder jugar el tiempo que queramos mientras éste sea de unas semanas...&lt;br /&gt;—Y, ¿será suficiente?&lt;br /&gt;—Bueno, en realidad se me hizo mucho pedirlo por el semestre completo. No se debe de forzar a la suerte nunca… recuerda que los dioses se enojan con los que piden demasiado. El hubris y esas ondas…&lt;br /&gt;Empezaron a descargar el contenido de la caja.&lt;br /&gt;—Volviendo a ese «Libro de Alex» como le dices, ¿qué sucedió además de tu trauma? ¿Terminaste odiando a tu padre, a tu madre, a la abuela, a la señora Alcira, a los políticos, a los soldados, a Díaz Ordaz, a los de la limpieza? ¿A todos?&lt;br /&gt;—¿Odio? —Michael se quedó pensando—. Bueno, odio, no… ya no… quiero decir que éste nunca existió, más bien fue... fue una gigantesca sensación de autolástima, similar a la que le puede dar a alguna persona que se haya quedado ciega y que luego se pregunta toda la vida el porqué le sucedió tal desgracia y todo eso…&lt;br /&gt;—Y un día juraste venganza, supongo…&lt;br /&gt;La voz de Poincaré sonaba con seriedad pero en el fondo Michael sabía que era un solo un sarcasmo sutil.&lt;br /&gt;—¿Venganza? ¿Para qué? ¿Contra quién? No… —Michael suspiró—. Claro que tampoco soy del tipo generoso que perdona y pone la otra mejilla y demás, pero no, ¿qué debí hacer? ¿Haberle estropeado la conexión de oxígeno a la abuela? Un día se le desconectó en un accidente muy raro y ella tan campante, ni se enteró... Pensé que esa señora nos enterraría a todos…&lt;br /&gt;Poincaré se quedó pensativo.&lt;br /&gt;—Entonces sí le tuviste afecto...&lt;br /&gt;Su tono era más bien de reconocimiento de un hecho más que irónico.&lt;br /&gt;—Pues sí, le tuve afecto… todavía le tengo afecto. La extraño de cierta manera.&lt;br /&gt;—¿Y tu papá? ¿Qué piensas de él?&lt;br /&gt;—Muchas veces nada… cuando llego a pensar en él, lo hago en tono de indiferencia. Siempre me he puesto a considerar qué hubiera pasado si él hubiera estado conmigo todos los días. No sé… creo que igual. Es decir, el hecho de que nunca trató de comunicarse conmigo en estos veinticinco años nada me ha demostrado —Michael se rascó la cabeza—. Tuve un tiempo de indiferencia pero luego se me quitó. Imagínate que a los veintidós años te dicen que eres adoptado. Bueno, pues te quedas con que todo el presente, pasado y futuro como los percibes se te destruyen de alguna manera en un sentido moral, ¿no? Digo, te cambian las expectativas.&lt;br /&gt;—Como que los tienes que reordenar, supongo. Antes de que continúes, hazme un favor, llévate esos cables con su conector y extiéndelos… luego te digo adónde los conectes, ¿okey?&lt;br /&gt;—Okey.&lt;br /&gt;Así lo hizo. Michael siempre obedecía a su amigo en estas cuestiones y nunca le ponía peros ni preguntaba el porqué. Si Poincaré dijera «¡salta!», él sólo preguntaría qué tan alto.&lt;br /&gt;Poincaré movió la cabeza. Dijo:&lt;br /&gt;—Yo no sé si mi pasado tiene algún interés para mí. Yo veo sólo lo que está a mi alrededor, luego veo hacia al futuro, y en lo que me afectará... Lo que a ti te ocurre es que estás metido con tu pasado tanto, que ya me parece obsesión… ¿Qué buscas ahí, Michael? ¿Justificación, recuerdo, masoquismo? A veces me intrigas mucho.&lt;br /&gt;—No lo sé… Siempre me lo he preguntado.&lt;br /&gt;Guardaron silencio. Poincaré lo interrumpió:&lt;br /&gt;—Luego está tu otra obsesión…&lt;br /&gt;Michael sonrió.&lt;br /&gt;—Siempre te he dicho que no es obsesión… es un pasatiempo…&lt;br /&gt;Poincaré sonrió irónico:&lt;br /&gt;—¿Que no es obsesión? ¿Pasatiempo? Rara manera de llamarle al hecho de investigar, leer, anotar y platicar de lo de Tlatelolco a la menor provocación. Pasatiempo, ¡ja! Claro, siempre pensé que ese rollo tuyo siempre se me hizo parecido a la filatelia…&lt;br /&gt;—Mira, Poinc: tómalo desde mi punto de vista. Es un tema de los años sesenta, mi década favorita. Además, tal como lo han dicho hasta el cansancio: es el parteaguas del México moderno.&lt;br /&gt;—Pero no sé porqué te absorbe tanto… enciende los monitores y las cámaras, please.&lt;br /&gt;El investigador así lo hizo.&lt;br /&gt;—A mí siempre me ha parecido fascinante. Ese encuentro con el libro de Alex. O de Emilio, que para el caso es lo mismo, me vino como una entrada en la conciencia, como un despertar, además, el hecho de que un pariente tuyo estuvo allí… Eso es histórico de algún modo... ¿no crees?&lt;br /&gt;—Histórico, tal vez, pero nada más, ¿who cares, anyway?&lt;br /&gt;Michael se mostró más serio.&lt;br /&gt;—Era gente, Poinc, la mayoría estudiantes, pero también hubo niños y ancianos y amas de casa… eran personas.&lt;br /&gt;—¿Y? Las bajas civiles son muy lamentables, eso es claro, pero son efectos colaterales que son muy comunes en las guerras ídem, o sea, civiles, ¿sabes?&lt;br /&gt;Michael negó con la cabeza.&lt;br /&gt;—En Tlatelolco en 1968 no había guerra. Las últimas guerras en ese lugar fueron antes de Cortés. Bueno, tal vez, después de Cortés hubo algunas más.&lt;br /&gt;—Casi casi sí. ¿Y el ejército?, y que conste que lo sé porque he leído de lo que me prestaste…&lt;br /&gt;—Sí, pero no va por ahí, sucede que… a mí me causa mucho impacto todo eso.&lt;br /&gt;—No. Yo creo que más bien tu problema es que eres «impactable» por naturaleza.&lt;br /&gt;—Di todo lo que quieras pero no te he dicho cuál es mi siguiente plan…&lt;br /&gt;—¿Otro plan? ¡No, por favor!&lt;br /&gt;—No, güey, no te preocupes. En casi nada te involucra. Se trata de que se me apareció una muy buena oportunidad para adelantar mi año sabático...&lt;br /&gt;—Ya. Algo había oído que varios maestros auxiliares están haciéndolo, supuestamente para conseguir un grado antes de tiempo… Pero alguien de arriba te tiene que apoyar, ¿no?&lt;br /&gt;—Ya te has de imaginar a quién se lo voy a pedir…&lt;br /&gt;—No me digas... A Erasmo. Erasmo de Cuautla. ¿Y cómo lo vas a conseguir…? Sé que es tu amigo y todo, pero… ¿no está siempre ultra ocupado?&lt;br /&gt;—Yep. Así ha estado desde que lo conocí de tiempo atrás en una exhibición de México a través del siglo XX. Él dio aquella conferencia… ya te lo había dicho… ¿Te acuerdas de cuando me mencionaste el nombre de Jaron Lanier? ¿Y tu tono de respeto al decir su nombre?&lt;br /&gt;Poincaré abrió los ojos con fuerza y le contestó:&lt;br /&gt;—Sí, ya sabes, cuando digas ese nombre, tienes que persignarte. El señor Jaron Lanier: Santo Padre de la Realidad Virtual al que le debemos todo, nombre, concepto, fin, medios y objetivos de nuestras existencias, por una vida real mejor a través de la realidad virtual, ¿qué? ¿Exagero?&lt;br /&gt;—Bueno… así como es para ti el señor Lanier, para mí es Erasmo. No sé quién le hace justicia a quién, pero así es.&lt;br /&gt;—Y bien, ¿qué hay con el señor Erasmo?&lt;br /&gt;—Siempre anda preparando artículos, revisando libros, o tomando apuntes, quizá participando en conferencias… El caso es que le dejé dos correos hace días, y me dio una cita para hoy mismo.&lt;br /&gt;—Estupendo. Después me platicas como te fue.&lt;br /&gt;—Claro.&lt;br /&gt;—Ahora tenemos que ir al salón a acomodarte el equipo. ¿Estás listo?&lt;br /&gt;—Yep.&lt;br /&gt;El salón era amplio. Michael caminó por los extremos y comprobó que tenía mucho espacio por todos lados. El lugar, aunque estaba originalmente previsto como almacén al lado de los laboratorios de ciencias químicas, todavía no era adaptado para tal efecto, pues le faltaban las paredes divisorias.&lt;br /&gt;Mientras Michael se acomodaba una de las mallas negras en su brazo, Poincaré, sentado frente a sus pantallas e interfaces, de manera simultánea teclea-ba unas órdenes en la consola y dictaba otras.&lt;br /&gt;Desde abajo Michael preguntó a través del pequeño micrófono:&lt;br /&gt;—¿Cuánto tiempo tendremos?&lt;br /&gt;—¿Para la experiencia? Unas tres o cuatro horas… Creo que bastarán…&lt;br /&gt;—¿No son demasiadas?&lt;br /&gt;—No lo creo. Te pregunté si querías una experiencia hipersensorial… No andes buscando ahora pretextos para zafarte, por favor. Fue un compromiso y ahora me lo cumples…&lt;br /&gt;—Yo creí que esto sería en una gran cámara de deprivación sensorial. No dijiste nada de realidad virtual en pleno…&lt;br /&gt;—No, te dije que no. Pero nunca me escuchas… Igual y tú eres de los que buscan cámaras de «depravación» sensorial, más bien —Poincaré sonrió burlón.&lt;br /&gt;—Prefiero ignorar lo último, que, por otro lado, no entendí. Como mencionaste que se relacionaba con los sentidos... A lo mucho pensé que era otra vez guantes, visor y hacer ejercicios en pantallas inmersoras…&lt;br /&gt;—No inventes ahora. Si recuerdo bien, estuviste de acuerdo y hasta dijiste: «¡Excelente!»&lt;br /&gt;—Me niego a contestar. Estaba dormido en ese momento. Y todavía sigo dormido. ¿Cuánto te falta?&lt;br /&gt;—No mucho. Estoy cargando en este momento las rutinas. Además, estoy separando el poder de LIZ que vamos a necesitar para que me atienda con la jerarquía necesaria para una máxima prioridad.&lt;br /&gt;—¿Otra vez haciendo trampa?&lt;br /&gt;—No es trampa. Solo que hago que las condiciones me favorezcan…&lt;br /&gt;—…sobre las de los demás.&lt;br /&gt;—¿Y qué importa? Nadie se enterará. Todos están ocupados con sus juegos y demás… Aquí está el verdadero juego... Aquí está lo real…&lt;br /&gt;Michael se quedó pensando un segundo en su amigo y en lo que le decía. ¿De verdad pensaba en que su amigo hacía trampa? La idea era pasar un buen rato… y su amigo, lo hacía por investigación, ¿no? ¿Y él mismo? ¿Por qué lo hacía? ¿No se contradecía al cuestionar?&lt;br /&gt;—Poinc, ¿hay más como tú?&lt;br /&gt;—¿Qué quieres decir?&lt;br /&gt;—Sí… que si hay más loquitos por ahí sueltos con ese tipo de monomanías…&lt;br /&gt;Poincaré sonrió sin voltear la cara de la pantalla.&lt;br /&gt;—¿Monomanías? ¡Ja! Mírate en un espejo. El burro hablando de orejotas.&lt;br /&gt;Michael prefirió ignorarlo.&lt;br /&gt;—Dices que nadie se va a enterar... ¿cómo podrían no enterarse?&lt;br /&gt;Al segundo Poincaré le contestó.&lt;br /&gt;—Por el flujo de energía computacional. La metacomputación, vaya. Voy a desviar hacia LIZ el poder de un cluster temporal, o sea, dos o tres máquinas computadoras paralelas, semejantes a ella, conectadas entre sí, que ejecutan otros deberes rutinarios… Pero no creas que voy a saquear recursos a nadie. Bueno, no en el sentido estricto… Nadie lo sabrá ni lo resentirá porque ya disfracé las bitácoras de registro de uso de energía… ¿Quieres saber cómo le hice? Es bastante interesante…&lt;br /&gt;La respuesta fue tajante:&lt;br /&gt;—No. No me quiero enterar de tus detalles técnicos. Tu plática normal ya es bastante incomprensible para mí. ¡Imagínate si me explicaras! Me es suficiente con que me prometas que nadie se va a enterar...&lt;br /&gt;—Okey, hombre, exacto… Además, no son sólo detalles… «técnicos». Algu-nos son de hecho, «metatécnicos».&lt;br /&gt;—¿«Meta...»? ¿Qué es eso?&lt;br /&gt;—Me refiero a la parte técnica que va más allá describiendo y redefiniendo a la misma técnica… espera un segundo…&lt;br /&gt;Michael guardó silencio mientras revisaba todo el lugar observando con atención. Vio los grandes espacios y los materiales para armar los anaqueles, allá al fondo. Empezó a escuchar a Poincaré dando órdenes por otros micrófonos y tomando decisiones frente a la interfaz.&lt;br /&gt;Michael comentó:&lt;br /&gt;—¿Te dije que hablé con Catherine hace como quince días?&lt;br /&gt;Poincaré se detuvo y sonrió.&lt;br /&gt;—No… ¿por dónde le hablaste? ¿Por la Matriz…? ¿O por NetNet? ¿Y qué te dijo?&lt;br /&gt;—Supuse que te daría gusto. Le hablé por medio de la Matriz. Ella está bien, dentro de lo que cabe. Preocupada, pero bien. Su situación… ya sabes, complicándose a ratos…&lt;br /&gt;—¿Qué? ¿Se está poniendo más difícil todo?&lt;br /&gt;—Ella dice que no mucho. Pero de seguro que lo dice para tranquilizarme. Todo mundo que lee las noticias de Singapur en PLAANET, sabe que la situación se está poniendo grave.&lt;br /&gt;—¿Tú crees que sea para tanto…? Muchos dicen que los problemas de la Esfera Asiática son pasajeros…&lt;br /&gt;—No lo sé. Espero que no sea para tanto, además, hay tantas contradicciones…&lt;br /&gt;—Le dijiste sobre trabajar en un nuevo plan para sacarla de Singapur, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;Poincaré hizo una pausa antes de preguntar.&lt;br /&gt;—¿Y qué dijo?&lt;br /&gt;—Que no podía hacerlo si quisiera, puesto que siente que hace más bien ayudándole a su gente ahí adentro, que estando a salvo en el exterior... hasta me sentí mal de habérselo sugerido…&lt;br /&gt;—No puedes hacer nada, Michael. Según la he conocido, y luego lo que me has contado de ella, está convencida de que su karma es seguir ahí en su país hasta que se resuelva la crisis política actual…&lt;br /&gt;—Eso es lo que me preocupa. No sé cuanto tiempo pueda seguir la crisis ni sus alcances. Falta que no sea crisis y que todo eso ya sea un modo normal de vida…&lt;br /&gt;Poincaré hizo una pequeña exclamación que Michael interpretó ajena a lo que estaban platicando.&lt;br /&gt;—Yo te lo advertí —continuó Poincaré—, y perdóname por ser duro contigo y con ella porque me cae muy bien, pero debiste —y deberías en adelante— pensar en ponerle un alto a tus impulsos amorosos, sobre todo cuando te enamoras de alguien en un evento internacional como las Olimpiadas de Berlín...&lt;br /&gt;—¿Yo qué iba a saber? —Protestó—. Me cayó muy bien. Nos identificamos y nos quisimos…&lt;br /&gt;—Sí ya me sé esa parte… Lástima que no te lo advertí con más firmeza, Michael… hasta me siento un poco responsable... de lo que vino a pasar después…&lt;br /&gt;Eso encendió a su amigo.&lt;br /&gt;—¿De qué? ¿Tú qué sabes de esto? La última vez que te enamoraste, te casaste y te divorciaste, todo en el mismo año…&lt;br /&gt;—Bueno… el hecho de que mi matrimonio no haya durado no es toda culpa mía… Ella, Gaby, era… es muy volátil e inestable. Y de hecho, eso era parte de lo atractivo hasta que ya no fue divertido. Me arrepentí, se arrepintió, me terminó, y la terminé… No la pude, ¿cómo decirlo para que entiendas? «Reprogramarla», y ya… eso fue todo…&lt;br /&gt;—Yo creo que ese es tu problema, Poinc…&lt;br /&gt;—No, Michael, no estamos aquí hablando de «mi problema», estamos hablando de ti y de Cathy… Si me hubieras hecho caso sólo hubieras convivido con ella, te hubieras acostado una, dos, tres veces y hasta ahí. Pero nada, el señor estuvo perdido en todo el mes que duró la Olimpiada y volvió hecho cisco…&lt;br /&gt;—¿Tú crees, Poinc, que a una mujer se le puede reprogramar como si fuera una tostadora que sólo se tiene que ajustar? ¿Eh…?&lt;br /&gt;Poincaré siguió en lo suyo, tecleando y hablándole a ambos, a Michael y a LIZ.&lt;br /&gt;—Luego te vi destrozado, Mike… No tenías ganas para nada. ¿Te acuerdas que tenías novia y todo, aquí en Techno? Y nada, que la cortas. Así, nada más… la tronaste. Me dio pena por ti y por ella. Imagínate que en ese tiempo yo ya andaba de considerado…&lt;br /&gt;Michael lo interrumpió.&lt;br /&gt;—¡«Ajustar»! ¡Esa es tu palabra favorita, Poinc! Tú no quieres a una mujer para convivir y vivir con ella, sino sólo para ajustarla... Y no hablo de ajustarla a tus necesidades y tú de ajustarte a las de ella, eso hasta te lo entendería un poco, sino que tú lo dices en términos de mecanismo no calibrado al que sólo le falta un poco de afine en algún punto de control…&lt;br /&gt;Poincaré estaba impávido, trabajando en lo suyo. Siguió hablando en tono normal:&lt;br /&gt;—Pero, ¿me hiciste caso, Mike, cuando te dije que la olvidaras? ¡No! Me obligaste casi a diseñar desde scratch un vaso comunicante sofisticado y confidencial en la Matriz para poder hablar con ella, y para burlarme de paso de las mismas autoridades de operación de PLAANET en su país, arriesgando con ello a perder mis credenciales de Metatécnique sans Frontiers…&lt;br /&gt;Michael seguía insistiendo, un poco más enérgico:&lt;br /&gt;—Mira, Poincaré, ya me estoy cansando de esa pinche actitud tuya de ser más santo que todos. Tú nada tienes de qué presumirme. Ya te admiro lo suficiente por tus proezas en estos campos tan tecnofílicos para que me la restriegues en la cara a la menor provocación…&lt;br /&gt;—Michael…&lt;br /&gt;—¿…qué?&lt;br /&gt;La expresión de ambos, cada quién en su lugar, ya estaba llegando a como empezaron la discusión.&lt;br /&gt;Poincaré habló:&lt;br /&gt;—Ya me cansé, y aparte tengo que seguir ajustando a LIZ por un rato, mejor le seguimos luego, ¿no?&lt;br /&gt;—Okey… claro. Yo seguiré viendo por aquí… Háblame en cuanto se te ofrezca algo…&lt;br /&gt;—Sí, por supuesto.&lt;br /&gt;Michael caminaba por el amplio salón. Se acordó de la primera vez que conoció a Poincaré cuando de casualidad se ofreció a participar en uno de sus experimentos relacionados con juegos en red estimulados en forma directa en las neuronas. Dolor y placer. Serotonina, dopaminas y adicción.&lt;br /&gt;El objetivo era conseguir jugar en un simulador de combate sin adquirir condiciones de adicción. Claro, el juego era atractivo, poderoso, si bien, no muy original. Luchar en un laberinto contra varios oponentes organizados. Sólo que el jugador principal, en este caso Michael, traía mejores escudos que sus contrincantes. Pero él no conocía el lugar de combates y ellos sí.&lt;br /&gt;Cada jugador se tomaba cápsulas con componentes dopamínicos, y después, se introducía en el juego. Éste duró ocho horas seguidas y Michael lo resintió hasta después de tres días, ya que él no era muy dado al ejercicio rudo. Y le había dicho a Poincaré que mientras el juego había sido muy excitante, no le quedaron deseos de volverlo a intentar.&lt;br /&gt;Poincaré sólo escuchó pero se volvió a presentar poco tiempo después para verificar sobre posibles efectos colaterales del experimento. Michael reportó haber soñado de manera intensa la primera semana, aparte de que subió algo de peso, producto de una ansiedad reconocida. Luego todo cesó.&lt;br /&gt;Aquella ocasión platicaron un rato y supieron que tenían el mismo tiempo en la PoliUniversidad, y casi el mismo de haber llegado a la flamante nueva capital del país: Technotitlan, Nuevo Distrito Federal. Corría el año 2011 y Technotitlan, en construcción aún por todas partes, ya se consideraba por propios y extraños la ciberciudad capital más moderna de América Latina.&lt;br /&gt;Para Poincaré sus objetivos eran sencillos: aprovechar al máximo las instalaciones de la PoliU para conseguir la anarquía y la diversión a través de la cibernética. A Michael, eso nunca le quedó muy claro, pero no le importaba. Michael tenía dieciocho años y Poincaré dieciséis.&lt;br /&gt;Michael le dijo, por su lado, que buscaba conseguir el grado de maestría en ciencias sociales y eso a Poincaré tampoco le quedó muy claro.&lt;br /&gt;Esa vez Michael le preguntó a su nuevo amigo cuál era su nombre completo.&lt;br /&gt;« Sólo ese: Poincaré, ¿por qué?»&lt;br /&gt;Por supuesto, éste también le preguntó lo mismo a Michael en su momento.&lt;br /&gt;«¿Yo? Cuando nací me llamaron Jean Páris… pero desde que me integré con la Matriz sólo se me conoce por Michael de Montaigne… Mis dos conceptos: el nombre original y externo, ya olvidado... Y el de net-ron: usuario y parte de la Matriz, fundidos en uno solo» .&lt;br /&gt;A Poincaré no le dijo nada el hecho de saber, por el mismo Michael, que Michael de Montaigne fue el creador francés del género literario del ensayo.&lt;br /&gt;Y así comenzaron su amistad, con pequeños misterios.&lt;br /&gt;Michael y Poincaré también compartían, de cierta manera, su vida con la Matriz. La experiencia digital lo era todo. Eso los hermanaba a su vez con millones de seguidores en todo el mundo, en la corriente digital que era el ambiente Matricial y que muchos consideraban con tintes cuasirreligiosos.&lt;br /&gt;Para el resto de la gente, PLAANET era un aspecto diario digital que utilizaban en sus dos modalidades: NetNet, de usos comercial y coloquial, y SmartNet, de uso académico, sobre todo. Pero cuando Michael y Poincaré, se «integraban», PLAANET se transubstanciaba en la Matriz y les daba pie para formar parte de una experiencia a través de su pantalla, hacia una dimensión virtual propia del mundo digital. Ese atisbo era suficiente para lograr unirlos en una especie de grupo religioso sin directrices o líderes de tipo alguno. Les daba un sentido extra a su vida.&lt;br /&gt;Ambos se hicieron buenos amigos, salían de parranda juntos, y, al mismo tiempo que se hicieron plenos ciudadanos de Technotitlan, se hicieron también technotecas de corazón.&lt;br /&gt;Tiempo después empezaron la siguiente serie de experimentos de Poincaré, esta vez virtuales, y fue natural que Michael se ofreciera de conejillo de indias. A los voluntarios que participaban se les pagaba para pasar riesgos calculados, pero Michael era advertido de antemano de cuáles experimentos podrían ser los más riesgosos. Él decidía entonces si se metía o no. Eso le daba, en definitiva, una ventaja, aunque la mayoría de las veces participaba sólo por curiosidad.&lt;br /&gt;Poincaré se entregó a la tecnología de lleno y decidió trabajar en el ámbito PoliUniversitario, «mientras conocía una buena chica que lo hiciera millonario», Michael lo dudaba pero no importaba, su amigo se divertía. Para entonces, le era claro que Poincaré no encajaba en el esquema del chico inteligente de lentes, distraído, encerrado en el laboratorio.&lt;br /&gt;Tenía suerte con las chicas. Entre otras historias, les decía de manera seria que estaba haciendo carrera en la PoliU porque estaba becado en secreto para conseguir una sola meta: el Orgasmotrón de Allen, Santo Grial de la Ciberestimulación. Aquel objeto, quizá mítico, que haría a su dueño rico y poseedor del atractivo más impresionante. Algunas chicas si le creían y, para fortuna de él, de estas, algunas hasta tenían sentido del humor.&lt;br /&gt;«Las que no, pues no», solía decir Poinc. En alguna parte había leído: «el Orgasmotrón ya se descubrió, lo que pasa es que su inventor jamás ha querido volver a salir de su casa…».&lt;br /&gt;Michael también se rió con el invento de Poincaré respecto a los lentes de Rayos X que diseñó para ver debajo de la ropa de las mujeres; y también le hizo mucha gracia «el mínimo equipo portátil» de realidad virtual, un estimulador eléctrico simple, que se conectaba en forma directa a los centros de placer sexual en el cerebro.&lt;br /&gt;Luego Poincaré olvidó sus bromas prácticas cuando conoció a Gabriela y la adoró con todo su corazón. Él tenía veintiún años, ella también, y tanto fue el amor que no le quedó más remedio, según sus propias palabras, que casarse. Michael le advirtió que quizá se estaba precipitando, y que no le haría mal pensarlo dos veces. Poincaré le dijo que nada había qué pensar, que él sentía y sabía como era esto del amor.&lt;br /&gt;Michael nada dijo en su momento y, de manera triste según él, el tiempo le dio la razón.&lt;br /&gt;El «te-lo-dije» esperado, llegó, y el «yo-siempre-supe-qué-hacía-en-todo-momento» consiguiente, también.&lt;br /&gt;Luego le tocó su turno a Michael.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226285147843351?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226285147843351/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226285147843351' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226285147843351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226285147843351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/13-poincar.html' title='13. Poincaré'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226274114307690</id><published>2006-10-30T18:44:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T20:04:13.633-08:00</updated><title type='text'>14. Catherine</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ella se llamaba Catherine Tay Swee Kian, era hermosa, y estaba en el departamento de prensa de la delegación de Singapur en los Juegos Olímpicos de Berlín del año 2016. Verano boreal y Olimpiadas.&lt;br /&gt;De alguna manera sincronizaron sus agendas y sólo fue la suerte que ambos, Poincaré y Michael, consiguieran boletos de avión para estar allá.&lt;br /&gt;El interés de cada cual difería: uno, más orientado hacia el futuro, quería ver los avances técnicos que siempre escogían aparecer durante las Olimpiadas; y el otro, más orientado hacia el pasado, quería conocer Berlín, modernidad e historia.&lt;br /&gt;Cada quién encontró lo que quería y más. El metatécnico aprovechó y por fin concretó realizar sus exámenes que lo acreditarían como lo que él buscaba ser desde su adolescencia: técnico aceptado en la comunidad de tecnología de más alta alcurnia en el planeta, la MSF, Metatécniques sans Frontiers, una asociación mundial autorregulada con sede en Berna, Suiza, en la que se ejercía el irrestricto y libre intercambio de ideas sobre tecnología sin importar nacionalidad, intereses particulares, y ni siquiera, el actual elusivo concepto de seguridad nacional. Y aún si bien su grado era de junior y faltándole más de diez años para ascender a senior, eso le bastaba para ir escalando en esa comunidad.&lt;br /&gt;Poincaré no podía estar más feliz.&lt;br /&gt;Michael también entendió a su manera ese sentimiento de felicidad a partir del segundo día de su estancia, cuando conoció a tres chicas en las filas de comida rápida. De inmediato se adaptó, charlaron y bromearon. Al joven profesor e investigador le llamó la atención de manera particular una belleza morena y de rasgos marcados que evidenciaban mezcla de razas, rasgos orientales y quizá polinésicos, de nombre Elizabeth. Los cuatro quedaron de verse al día siguiente en el mismo lugar.&lt;br /&gt;Pero algo pasó y sólo acudió una de ellas. Se llamaba Catherine y sonreía de manera muy atractiva y contagiosa, cabello liso, piernas largas, rostro agradable. En media hora, Michael olvidó a Elizabeth y a su otra amiga. Catherine se volvió su centro de atracción. Pasearon por la Berlin Alexanderplatz, por el lugar donde estuvo el Reichstag, por Postdamer Platz, la Friedrichstrasse, y por la reconstrucción conmemorativa de los cien metros del viejo Muro.&lt;br /&gt;Las continuas actividades de ambos no impidieron una convivencia más estrecha e intensa. El resultado comenzó a notarse cuando las finales de cada deporte fueron llegando una a una en sucesión.&lt;br /&gt;Al faltar pocos días para la clausura, Michael aceptó lo inevitable: se separaría de Catherine. Pero él tenía la esperanza de los ingenuos. Las distancias no eran problema y él creía saber de la calma y paz que se vivía en el país de Catherine. Mas después comprobó que no sabía lo suficiente.&lt;br /&gt;Ella fue la que le confiara la triste verdad que le dijera a su vez uno de sus superiores: En realidad, todo, la participación de Singapur en las Olimpiadas, la delegación deportiva, comitiva y demás, eran sólo instrumentos de relaciones públicas internacionales.&lt;br /&gt;Quizás esta Olimpiada, le había dicho su superior, era la última salida de deportistas de su país al exterior. Catherine, a su vez, le contó a Michael que su país era maravilloso, pero por razones que ella no alcanzaba a comprender del todo, era necesario para la sobrevivencia nacional cerrar sus fronteras.&lt;br /&gt;Michael no alcanzó a entenderlo tampoco. Se apresuró a tratar de asimilar la situación y desde su tablenet, su carpeta-terminal inalámbrica, comenzó a investigar dentro de la Matriz una necesaria opinión imparcial acerca de Singapur. Y lo que encontró fue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Ciudad-Estado muy poderoso, habiendo enseñoreado de manera imponente, desde los últimos quince años, el marco comercial de la Nueva Esfera de Co-Prosperidad del Pacífico.&lt;br /&gt;Pero si lo que se es considerado comercial se hubiera traducido a cañones, bombas y balas, el saldo sería desastroso: Filipinas, Japón, Hong Kong, China Continental, Taiwán, todos se las están viendo negras. La superioridad militar de Singapur comparada en la zona, también hoy por hoy, per cápita, es impresionante.&lt;br /&gt;Myanmar, Laos, la antigua Camboya, la otrora orgullosa Vietnam, azote de los estadounidenses, todos han caído en todo o en parte víctimas del dominio comercial y agresivo de Singapur.&lt;br /&gt;El León de Oro ruge, y ruge fuerte.&lt;br /&gt;Pero el saberse la Gran Potencia Emergente no ha sido suficiente, los gobernantes de ese país tienen más ideas, algunas tal vez absurdas para los globalizados cosmopolitas de hoy en día.&lt;br /&gt;Se está dando un sentimiento de pureza que recorre la tierra de los singapureños. La gran ciudad-Estado no hace mucho comenzó una serie de medidas dirigidas al principio a simples cuestiones de higiene pública que, luego de ser forzadas por el gobierno en la parte policial primero y en el aspecto militar después, ahora han llegado a niveles inquietantes. Al principio con los enfermos incurables; luego, con los enfermos que se podían considerar infecciosos. Existen reportes alarmantes sobre algunas cantidades indeterminadas de personas que han sido incluso trasladadas a lugares de «prevención» y a «campos», y, en la tradición nazi más elocuente, muchos no contestan las cartas de los familiares.&lt;br /&gt;Por el momento se sabe que han empezado las denuncias, de manera paralela, han sido expulsados representantes de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja Internacionales.&lt;br /&gt;Se han cruzado protestas diplomáticas, éstas han sido contestadas de manera insolente hasta con expulsiones de representantes de menor a mayor nivel.&lt;br /&gt;Los países agraviados de estas escaramuzas, en un claro y grave conflicto de intereses de alguna manera humillante, no han podido, o no han querido, contestar de la misma manera. Tal es el alcance de los intereses de Singapur en sus respectivos países...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras más leía Michael, más empezaba a considerar el pedir asilo para ella. Catherine le dijo que eso era imposible. Sus padres no le preocupaban. Tampoco sus familiares ni sus amigos… a fin de cuentas sabía que se podrían cuidar. Pero para ella lo importante eran sus principios. Lo que tuviera que hacer lo haría allá adentro, en su país, no afuera, en la seguridad más cómoda del exiliado. Tenía que lograr el cambio con su gente. Eso es lo que le importaba.&lt;br /&gt;Michael entendió en ese momento, en la mirada de Catherine, una rebeldía que en forma de luz interior brillaba con intensidad. Michael comprendió que tenía ante sí a un ser muy diferente y especial.&lt;br /&gt;Después, en su soledad, se lamentó del cómo pudo haber sido tan tonto en permitir enamorarse. Por supuesto, su amigo Poincaré también se lo recordó de manera despiadada.&lt;br /&gt;Faltaban dos días para la partida cuando se encontró con Catherine, e hicieron el amor de una manera intensa, casi desesperada.&lt;br /&gt;Estando abrazados uno con el otro, ya descansando, él le preguntó, en un tono apacible, si lo que habían convivido significaba para ella algo de manera real, o si todo no fue para ambos nada más que una aventura o emoción pasajera.&lt;br /&gt;Ella le tomó de las manos, y mirándolo a los ojos le dijo que no sólo él sería el hombre de su vida sino que además, nunca lo olvidaría y que tenía la esperanza de que cuando la situación se arreglara ella volvería a él.&lt;br /&gt;Al día siguiente, él volvió a buscarla a su lugar de estancia de la delegación de Singapur, en la Villa Olímpica, pero no lo dejaron pasar. Sólo le avisaron que Catherine Tay Swee había adelantado su salida y retirado el mismo día anterior. Al llegar a su hotel, Michael encontró una nota.&lt;br /&gt;La leyó con pena:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido Michael:&lt;br /&gt;Pensé mucho en tus ofertas de quedarme pero no puedo hacerlo, te lo he dicho, sería huir. Yo ya tengo mi karma y éste es muy sencillo: debo ayudar a mi gente.&lt;br /&gt;Lo que más voy a odiar en mi vida es haberte conocido, pero no por las razones que pudieras pensar. Reconozco que me abriste los ojos en una manera celestial. He estado ciega y no lo sabía hasta que te conocí.&lt;br /&gt;Me voy, te dejo, tú te vas a tu país, y yo al mío. Hoy he vuelto a estar ciega y me duele. Lloro, pero no por fuera, no puedo concederles a mis superiores nada de debilidad externa. Pero fui débil contigo y créeme, lo adoré en cada momento.&lt;br /&gt;Aquí estoy de nuevo en la oscuridad, pero no te pongas triste, no lamentes nada, el haber visto por primera vez la luz, las rosas, el cielo azul, el arco iris y a ti, Michael, eso ha hecho valer mi vida.&lt;br /&gt;El arco iris, Michael…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te amaré siempre,&lt;br /&gt;Catherine&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su llegada a Technotitlan, Michael se sintió desolado por un largo tiempo. Trató de averiguar el paradero de Catherine con la embajada de manera sencilla y aparentando no mostrar mucho interés sin querer llamar la atención. No tuvo suerte debido a las nuevas regulaciones de parte de las autoridades de Singapur en las que empezaban de forma sistemática a negarse a proporcionar información de ese tipo a extranjeros.&lt;br /&gt;Michael comenzó a movilizarse. Por sugerencia de Poincaré buscó si a través de la Matriz hubiese posibilidad de comunicación, pero por los cauces habituales todo fue en vano. De cualquier modo, Poincaré diseñó el canal comunicante a prueba de intromisiones por si acaso, pero por no tener la dirección exacta de dónde encontrar a Catherine, todo resultó infructuoso. Era como si se estuviera frente a una playa y, de entre toda la arena, querer localizar un guijarrito preciso.&lt;br /&gt;La Matriz, además, no tenía todo su alcance y poder normal en Singapur, situación inaudita en cualquier nación y más en una tan infotizada como éste, ya que las autoridades habían encontrado el modo de interferir en las comunicaciones de entrada y salida. Ellos alegaban que estaba dentro de sus derechos. Todo era revisado y todo era censurado. Sólo era permitido lo estrictamente necesario y de origen comercial, que, dada la procedencia, no estaba tan monitoreado por las autoridades.&lt;br /&gt;Aquí intervino el destino.&lt;br /&gt;—Mich… ¿me oyes?&lt;br /&gt;Mientras caminaba por el salón la voz electrónica de Poincaré lo despertó del ensimismamiento con cierta alarma y sorpresa.&lt;br /&gt;—¿Sí, qué pasa?&lt;br /&gt;—Oye, Mich… tengo un problemita por aquí… me voy a tardar otro rato, no más de diez minutos, estáte atento, please, no te me duermas…&lt;br /&gt;—Enterado.&lt;br /&gt;La mente de Michael vagó ahora hasta aquel día en que él y Sri Sol se encontraban platicando en su café favorito una mañana. La eterna y etérea presencia de Catherine era aplastante para Sol, como compañera adscrita al círculo interior de amistades de Michael, y ella quiso saber, de parte de él mismo, lo que existió, o existía, entre ambos.&lt;br /&gt;Sol, ante un jugo de naranja real, lo empezó a cuestionar:&lt;br /&gt;—Se me hace difícil de creer que después de lo de Berlín ya no tuvieras más contacto con ella…&lt;br /&gt;Michael, percibiendo el tono de apremio casi agresivo de parte de su amiga, decidió contestar con sinceridad y honestidad hasta donde se pudiera.&lt;br /&gt;—Sí tuve un mínimo contacto con ella, pero mejor deja que te cuente la historia, al final tú decides que pensar… Catherine… Cathy, desde que volvió de Berlín empezó a trabajar en las áreas de las oficinas de Monitoreo dentro del Ministerio de Comunicaciones de Singapur. Sus propios padres le consiguieron el puesto para vigilarla más. Ellos por su lado ya la tenían catalogada como rebelde y difícil de manejar. Imagínate: la habían cuidado para llegar a ser esposa fiel de algún dirigente de su país. Sabían y creían, no sé, que Singapur estaba destinado a realizar grandes hazañas en el mundo y quizá querían que su única hija estuviera ahí, en el momento en que las recompensas quedaran entre ellos, entre los fieles desde el principio.&lt;br /&gt;—¿Y ella cooperó?&lt;br /&gt;—No… Cathy los engañó… ella supo aprovechar la oportunidad y aparentó cambiar de manera radical de conducta cuando se enteró en qué puesto iba a trabajar. Se portó sumisa y considerada con sus ahora aliviados padres. De inmediato que ella tomó posesión del puesto vio la oportunidad para dejar salir y entrar mensajes para el tenue movimiento de oposición y resistencia de su país. Sus padres, por supuesto, ni lo sospecharon.&lt;br /&gt;Michael calló por un segundo. Sol lo veía con cara de interés. Continuó:&lt;br /&gt;—Me platicó que estaba en eso en la sección de Monitoreo cuando vio un mensaje dirigido hacia Technotitlan, Nuevo D.F., México, donde, por supuesto, sabía que vivía yo. Los mensajes tenían el sello de su Ministerio de Relaciones Culturales, Dirección de Ideología. Ella sabía que el gobierno de Singapur estaba impartiendo asesorías de muchos tipos a varios países, la comercial, la aduanera, la de logística, pero ¿de ideología? Y eso fue la que le llamó la atención a Catherine. Después me dijo que se propuso examinar los mensajes y, en caso de que la descubrieran, pensaba decir que eso era una tarea que estaba dentro de sus funciones, aún y cuando el contenido era diplomático. De hecho, no tardó mucho en descubrir, por ejemplo, un mensaje con algunos de los lineamientos de las propuestas de ideología del gobierno de Singapur que serían examinadas por parte del gobierno mexicano…&lt;br /&gt;—¿Qué decían las propuestas? ¿Eran importantes?&lt;br /&gt;—Cathy no me explicó mucho… estaban la mayoría en español y ella no conoce mucho del idioma, algunas anotaciones estaban en inglés, y éstas sólo mencionaban algo relativo al porqué algunas propuestas estaban funcionando en su país. No explicaba qué propuestas… En general no me acuerdo de que se trataban pero decían, según Catherine, algo cómo: «…Que ningún adelanto tangible puede haber en un país si no existe un control extremo y dedicado sobre sus ciudadanos. Por ejemplo: a los ciudadanos se les debe de tener controlados, bien alimentados, se les tiene que decir por quién votar y en qué proporción. Los puntos respecto a guardar apariencias se deberán de llevar a cabo porque el mundo civilizado en general no ve con buenos ojos que no se tome en cuenta a la población…».&lt;br /&gt;Michael hizo una pausa y continuó:&lt;br /&gt;—Haz de cuenta instrucciones tipo El Príncipe de Maquiavelo, versión moderna y revisada… Para esto, todo lo anterior ya era conocido por Catherine, ella veía la correspondencia de mensajes entre altas esferas hacia alguno que otro gobierno simpatizante. Pero esos eran gobiernos que solicitaban ayuda y eso era común y ella ya lo sabía. Pero lo que no alcanzaba a entender era qué estaba haciendo el gobierno de México con ellos... ella se hacía preguntas del tipo de «¿no era México un país con una democracia en consolidación, sobre todo en los últimos años, en los que el autoritarismo gubernamental era cada vez menor?». Catherine sabía que yo estaba más que convencido de que la situación había mejorado mucho en mi país. No sólo eso, sino que el tema político por excelencia entre nosotros no era tanto México, sino que muchas más de las veces era Singapur…&lt;br /&gt;Sol se mostraba más interesada.&lt;br /&gt;—¿Ya podía comunicarse contigo con cierta frecuencia?&lt;br /&gt;—Creo que ella entendió que si era capaz de leer los mensajes diplomáticos y comerciales para verificarlos, ¿por qué no crear uno en forma expresa para poder tener comunicación conmigo? Se lo comentó a un amigo muy cercano y éste le recomendó que de preferencia usara un tercer país, para confundir a los censores. Los mensajes irían disfrazados en forma anónima y se depositarían en un lugar para contactos anónimos. Yo los recogería de ahí y le dejaría los míos…&lt;br /&gt;Michael tomaba pequeños sorbos de su café. Sol quería indagar más.&lt;br /&gt;—¿Y luego?&lt;br /&gt;—Bueno… Lo primero que me dijo Cathy después de los saludos normales de reencuentro, fue del envío extraño de correspondencia entre la Dirección de Ideología: habló de un paquete conteniendo discos y papeles, situación más que inusual, ya que todo lo que es información, imágenes, texto y demás formatos se transmiten a través de PLAANET. Lo interesante para ella fue quien lo mandaba, un tal John Lu. Este señor, según Cathy, es un personaje muy importante y conocido al que se le ha visto mezclado con ciertas «maniobras políticas delicadas». Su razonamiento fue que «algo extraño ha de estar pasando en alguna dependencia del gobierno de tu país para que John Lu esté en contacto con ellos». Yo sólo le dije que nada sabía pero que estaría al pendiente. Pero después no supe mucho más…&lt;br /&gt;Michael suspiró.&lt;br /&gt;Ella le apresuró más a continuar.&lt;br /&gt;—Dime más…&lt;br /&gt;Él continuó, con cierta renuencia.&lt;br /&gt;—También fui enterado por Cathy del alcance de sus actividades «extras» dentro de Singapur, y quedé, creéme, espantado por el tono de activismo y digamos, casi insurgencia, y que ella tomaba conforme me lo decía.&lt;br /&gt;Michael cerró los ojos. Inspiró con fuerza y continuó:&lt;br /&gt;—Pasados unos pocos meses más, Cathy me informó con todo su pesar y con lágrimas que tendría que dejar el puesto, que su papá había caído en desgracia y que sólo las relaciones de su madre con gente importante impidieron que éste no fuera relegado a uno de los «campos educacionales». Ella, Catherine Tay Swee, por lo mismo, ya no era tan útil para el Estado y la trasladarían a otro puesto mucho más vigilado y de alcance menor.&lt;br /&gt;»Pero el contacto no sería interrumpido del todo, sólo que ahora sería más espaciado. De cualquier manera el profile que agregó Poincaré adaptando su vaso comunicante, levantaba una total privacidad en su contacto con la Matriz y su alrededor, desde cualquier lugar, era invulnerable, y a prueba de los más expertos fisgones» del gobierno de Singapur, de cualquier otro, es más… Me lo había dicho el mismo Poincaré. Eso la tranquilizó… y a mí también.&lt;br /&gt;»Me dijo que no me preocupara, que era ella la que necesitaba animarse… agregó que tenía la esperanza de que todo lo turbio pasaría pronto y que como la historia era cíclica, sólo era cuestión de tiempo para que su Gobierno se retractara… que se volvería a abrir en cuanto una corriente democrática tomara posiciones e hiciera sentir su voz…&lt;br /&gt;»Pero yo no la sentía ya tan convencida… Y, bueno, así fue. Contactos esporádicos, sólo eso. Saludos, buenos deseos, detalles así…&lt;br /&gt;—¿Y nada más?&lt;br /&gt;—Nada más, lo juro.&lt;br /&gt;Michael pensó que, por supuesto, Sri Sol lo dudaba. También estaba de acuerdo que la oportuna aparición de Sol en su vida le estuvo ayudando a sobreponerse a las múltiples tentaciones habidas en la PoliU.&lt;br /&gt;Y curiosamente la entrada de Sol lo ayudó a cuidar, por así decirlo, la memoria de Catherine.&lt;br /&gt;Sri Sol Penélope Aruni: un nombre tan extraño como encantadora era ella, de sólo dieciocho años. Había sido una de tantas alumnas y alumnos que se quedaban a preguntarle dudas de la materia y demás. Pero Sol empezó a platicar cada vez más con él. Comenzó pidiéndole opiniones a Michael de sus propias asuntos, de su vida sentimental y de su vida familiar. Ambas tenían la complicación normal de esas edades. Con todas las confusiones y sorpresas cotidianas de la vida diaria, Sri Sol, llámenla Sol, y Michael, empezaron a ser amigos muy pronto. Las simpatías de ambos se mezclaron e hicieron costumbre el salir juntos a numerosas partes. Pero la relación no llegaba a madurar por más que ambos se esforzaban, y ni Michael ni Sol sabían si lograrían hacerlo algún día.&lt;br /&gt;De no ser por la existencia de Catherine, quién sabe que hubiera pasado.&lt;br /&gt;Michael se quedó evocando las delicias.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226274114307690?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226274114307690/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226274114307690' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226274114307690'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226274114307690'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/14-catherine.html' title='14. Catherine'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226266554362011</id><published>2006-10-30T18:43:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T20:02:11.000-08:00</updated><title type='text'>15. Bisontes</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Unos sonidos del cuarto de control le llamaron la atención y lo volvieron a despertar en forma abrupta de sus recuerdos. Estuvo divagando un poco más por ahí, pero la hora de la prueba estaba por llegar.&lt;br /&gt;Poincaré había encontrado en una de sus últimas correrías o raids por las bibliotecas de japoneses allá en universidades y centros académicos de Lost Angeles y Saint Francis, Co., librerías completas de módulos, objetos y demás piezas de software y soporte lógico que le habían llamado la atención. Éstos ya incluían verdaderos desarrollos en ambientes de estimulación sensorial total, vulgo, la tan elusiva realidad virtual de alto grado y de extrema calidad de involucramiento.&lt;br /&gt;Poincaré averiguó que los japoneses habían, según su costumbre, logrado mejorar algunos diseños ingleses y estadounidenses y ya estaban ensayando a pequeña escala con escenarios virtuales completos.&lt;br /&gt;Éste, con su punto de vista e intuición un tanto heterodoxa en un mundo de heterodoxos, de inmediato le advirtió posibilidades de combinarlos con otras tecnologías relativas a nanomotores, sensomotores y efectores. Estos podían ser ajustados y ordenados para definir una máxima sensitividad para el usuario que podrían llevarlo a escala, incluso, de poder percibir hasta una mínima brisa de aire simulada.&lt;br /&gt;Ajustes, desarrollos de motores, bibliotecas, todo fue alimentado a LIZ.&lt;br /&gt;LIZ era el nombre del cluster local de arreglos masivos puestos en paralelo, de procesadores-computadoras con capacidad de potencia de hasta decenas de miles de Babbages o BIPS (billones de instrucciones de computadora por segundo) redireccionados y, lo mejor de todo, disfrazados y diluidos para que ninguna investigación de los husmeadores comités de normatividad pudiera saber hacia dónde llegaba toda esa potencia.&lt;br /&gt;Poincaré hacía todo eso parecer sencillo, uno tras otro se dedicó a resolver sus pendientes (por más que se le insistía, él no trabajaba en paralelo, varias tareas a la vez; él funcionaba sólo de manera serial, una tras otra, la mayoría de las veces, al menos). Faltaban la preparación de los sensores, la calibración de los múltiples procesos en paralelo, poner en acción los detonadores en la secuencia correcta de las miles de redes neurales y algoritmos genéticos en acción, la sincronía entre los muy-ultra-micro-procesadores en el traje de Michael y los procesadores periféricos de LIZ. Y todas esas actividades ya las estaría terminando en cualquier instante, una tras otra…&lt;br /&gt;Michael ya había caminado alrededor del salón por más de quince minutos y se sentía cansado, y cada vez más tonto, por estar vestido como estaba: visor, mallas y guantes.&lt;br /&gt;—Poinc, te estoy esperando...&lt;br /&gt;Poincaré le contestó desde afuera:&lt;br /&gt;—Espérate, que no es cualquier «configúrame ésta»… Además, ¿qué prisa tienes, si apenas llevamos una hora y media? ¿Por qué mejor no corres otra vuelta...? Me preocupa que no hayas probado al máximo el expulsor de sudor…&lt;br /&gt;—Lo haría, pero creéme que me gustaría más que me conectaras la tevenet al visor. Es más, voy a correr, pero sólo si me pones alguna imagen interesante en las pantallas de las lentillas… es muy aburrido caminar a lo largo de un gran salón sin nada que ver más que paredes. ¿No tendrás de entre tus librerías un paisaje lunar o uno a lo largo de un cráter de volcán o en las profundidades del mar? O mejor, ¿qué te parece...?&lt;br /&gt;—Espérame un minuto... no me distraigas…&lt;br /&gt;Michael, que parecía desorientado, obedeció a su amigo. Sólo veía el gran salón del almacén, la puerta grande, los ventanales. El piso estaba todavía sin los delimitantes de los corredores. Sería un almacén de gran volumen cuando lo acabaran de terminar. Por todos lados había polvo acumulado de los trabajos de yeso del techo.&lt;br /&gt;El traje estaba ajustado a su cuerpo. Michael estiraba los brazos lo más que podía. Flexionó los dedos ocultos por la «dermocubierta», como la denominó su amigo metatécnico, y se los pasó por su cara. Sintió sus mejillas y sus mejillas percibieron sus dedos.&lt;br /&gt;Y esa fue la sensación precisa: «Sintió» su propia cara por sobre los guantes, las cejas, los labios, la barba crecida de dos días.&lt;br /&gt;Sonrió satisfecho.&lt;br /&gt;Se escuchó la voz del metatécnico:&lt;br /&gt;—Ya está… ¿qué ves por los visores?&lt;br /&gt;—Todo el salón.&lt;br /&gt;—¿Nada más…? ¿No ves difuso?&lt;br /&gt;—No... sí, quiero decir… espera, siento como si algo estuviera pasando…&lt;br /&gt;—¿Y ahora?&lt;br /&gt;—¡¿Qué?! Y en ese mismo instante su misma realidad se disolvió en un conjunto de sombras y luces. Michael se sobresaltó por la luz del sol. De manera instintiva cerró los ojos y se tapó estos con las manos porque el…&lt;br /&gt;«…sol… ¿el sol…? ¿Y el techo? ¿Cuándo se abrió el techo?»&lt;br /&gt;De inmediato se sintió estúpido ya que estaba consciente de que seguía dentro del gran almacén.&lt;br /&gt;Al principio, Michael percibió que sensaciones ilógicas en conjunto brincaban de un lado a otro dentro de su cerebro, produciéndole un ligero mareo. Una confusión lo invadió. En su estómago flotaban mariposas, pero no las de la especie romántica, sino de las que avisan que lo que viene a continuación es pánico. Intentó serenarse.&lt;br /&gt;No sabía dónde estaba. Por un momento creyó ver visiones cuando vio venir hacia él a una nube de polvo. Antes de entrar en ella, alcanzó a voltear la cara cuando percibió una contundente ola de aire caliente que lo abrasó haciéndolo cerrar los ojos. En eso empezó a golpearlo, sobre todo en las mejillas, un polvillo que le creó una sensación de molestia y comezón.&lt;br /&gt;Entre la pequeña tormenta de polvo miró hacia el suelo y se agachó como pudo a examinarlo con mejor atención. Ahí había una abundancia de piedrecillas y arena entre las que tomó polvo por entre los dedos de la mano. El polvo que no alcanzaba a volar con el viento parecía disolverse entre ellos a medida que lo trataba de detener.&lt;br /&gt;Decidió no pensar en todo lo extraño y se decidió aceptar la experiencia, tal como Poincaré le dijera. Rechazó pensar incluso en la tentadora idea de que allí no podía haber nada.&lt;br /&gt;El polvo era de color rojizo, como el de la arenilla que parece ser parte de la consistencia de un ladrillo común. Michael pensó, despreocupado, en el lugar de donde provenían los ladrillos.&lt;br /&gt;Volteó para ver el panorama que tenía ante sí de manera más completa.&lt;br /&gt;A su izquierda y a su derecha había unas montañas de una altura indefinida cuyas laderas rebosaban de pinos y de vegetación, frente a él, al centro, estaba una especie de planicie. Y el cielo...&lt;br /&gt;El cielo estaba de color azul con tonos amarillentos aquí y allá. Al principio no se había percatado pero era cierto, este cielo aquí era de un azul enfermizo, como contaminado por la tolvanera de polvo que ya estaba cesando.&lt;br /&gt;Poincaré ahora sí se había lucido. Michael estaba ahora muy entusiasmado por la labor de su amigo. Temperatura, consistencia, percepciones sensoriales correctas, presión de la luz inclusive, sensaciones a nivel de respiración, transpiración. Juzgando el aspecto visual, todo estaba excelente… pero bueno, concluía, lo visual en realidad virtual ya estaba resuelto desde hacía mucho tiempo, pero los demás sentidos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al levantar las manos delante de él vio sus propios brazos como si trajera una camisa de manga corta. Al pasar sus dedos por sus brazos sintió la finura de sus propios vellos con sus dedos. No veía los guantes y bien podría dudar que se los hubiera puesto al principio.&lt;br /&gt;—Sensibilidad al tacto, correcta —dijo para sí, a manera de verificación.&lt;br /&gt;Miró hacia el sol con cuidado, falso quizá, pero aún luminoso e inclemente. Éste colgaba del cielo en una posición indefinida en el amanecer o en el atardecer. En cualquier momento lo sabría.&lt;br /&gt;Intentó en voltearse a cualquier otro lado para probar la visión en todo el horizonte que lo rodeaba. Luego decidió caminar un poco alrededor, atento a sus reacciones de pesadez, cansancio o sofocación.&lt;br /&gt;Conforme avanzaba se daba cuenta de la altura de las montañas que lo rodeaban. Pasando unos cinco minutos, miró hacia atrás. Vio en el suelo sus huellas que provenían desde más de ciento cincuenta metros atrás de él.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando empezó a percibir una pequeña vibración proveniente de su izquierda.&lt;br /&gt;—Michael, ¿me escuchas?&lt;br /&gt;—Sí, ¿qué?&lt;br /&gt;—Me estaba preguntando si no estarías mareado o desorientado… recuerda que ésta es tu primera vez en una realvirt de esta calidad y podrías sentirte mal.&lt;br /&gt;—No, estoy bien,&lt;br /&gt;—¿Probaste la definición y la resolución?&lt;br /&gt;—Creo que están correctas.&lt;br /&gt;—¿Ya probaste al detalle el umbral de sensaciones?&lt;br /&gt;—Bueno… el visual al menos… el paisaje que escogiste está bien, aunque tal vez pudo estar más variado… pudiste haber puesto flores, arbustos, matorrales… espinas, de perdido.&lt;br /&gt;—Acuérdate que este paisaje contiene un cierto grado de aleatoriedad y fractalidad. ¿Qué te parece la percepción de los colores?&lt;br /&gt;—El color del cielo que escogiste parece que está un poco apagado… ¿no debería el cielo azul estar así… digo, de color cielo… celeste, tú sabes...&lt;br /&gt;La voz de Poincaré no se dejó esperar.&lt;br /&gt;—¿Azul cielo? Creía que estaba bien. ¿Qué te parece este tono?&lt;br /&gt;Michael vio como los tonos amarillentos se fundían en el celeste y desaparecían en cuestión de segundos.&lt;br /&gt;—Me parece mejor. Mucho mejor.&lt;br /&gt;Mientras hablaba Poincaré, Michael siguió sintiendo la vibración. Tal como acordaron de antemano, la comunicación entre ambos sería mínima para acentuar la hiperrealidad. Estuvo a punto de decir algo cuando inhaló de manera casual.&lt;br /&gt;El aire invadió sus pulmones. Este aire llevaba una cierta esencia distinta. Llámese un olor natural, un olor a campo, un aroma indefinido, pero que se alcanzaba a percibir como de claro origen biológico, con acentuación posible en el origen vegetal. Intenso, vivificante, sano, saludable.&lt;br /&gt;Como si una corriente de aire hubiera pasado a través de un bosque (esa era una experiencia no muy frecuente pero que cuando Michael la percibía, de manera inexplicable, evocaba a su padre) y así, sin el «acondicionado» extra, una brisa poderosa le llegaba a sus pulmones. Era intoxicante.&lt;br /&gt;Michael sabía que ése era uno de los miles de detalles que Poincaré había mencionado que lo podían convencer de que estaba en una verdadera realvirt.&lt;br /&gt;Y todo era increíble porque, además, de las imágenes, sonidos y sensaciones, sabía que aún ese aire era producido por LIZ.&lt;br /&gt;Miró hacia el cielo y ahora sí pudo distinguir las nubes. Quedó ensimismado un momento, hasta que volvió a percibir la vibración en el piso.&lt;br /&gt;—Michael, ¿estás ahí?&lt;br /&gt;Hubo una pausa de Michael antes de contestar.&lt;br /&gt;—¿Sí?&lt;br /&gt;—Oye, te veré en un rato, acabo de recibir un mensaje, alguien quiere que me comunique allá arriba. No tardo. Ponte a jugar. Con cuidado, por favor. Nada de euforias.&lt;br /&gt;—No problem —Michael agregó, de buen humor—: ¡Cambio y fuera!&lt;br /&gt;No se sentía del todo cómodo. Al traje habría que hacerle algunos ajustes, aunque debía aceptar que no lo «sentía» en absoluto. Sabía que en algunas partes y junturas habría que apretar o aflojar cualquier detallito. Siguió con sus pruebas sencillas.&lt;br /&gt;Levantó las manos al cielo, hacia donde estaba el sol. Ahora creyó que el sol se estaba escondiendo.&lt;br /&gt;Siguió caminando. Sólo el viento rozando sus mejillas y el continuo sonido de la vibración lejana en la tierra le hacían compañía.&lt;br /&gt;Michael sabía, además, de que debía ser consecuente con el hecho de la experiencia total, cuatro horas dentro del traje, un traje que tal vez ni siquiera podía quitarse solo, y del que ni siquiera podía quitarse el visor ni los audífonos. El único deseo que podía sentir era el de una sed inducida por la misma luz solar, pero la cual podía satisfacer con el minúsculo tubo conductor de agua que desde un pequeño contenedor, todo invisible desde su posición, ascendía hasta su boca.&lt;br /&gt;Se volteó para ver hacia dónde se había movido el sol y las sombras de la montaña. No alcanzó a distinguirlo esta vez porque éste estaba oculto por un conjunto de nubes oscuro que se empezaban a juntar. Se dijo en voz baja:&lt;br /&gt;—Lluvia… Va a llover.&lt;br /&gt;Un fulgor de luz se iluminó en el fondo. Empezó a contar:&lt;br /&gt;—Uno... dos... tres... —El estruendo del trueno llegó rápido. De hecho, se le hizo que el estruendo había sido demasiado rápido.&lt;br /&gt;Ahora, al ver hacia el horizonte, le llamó la atención una cortina de polvo que no parecía ser parte de las nubes de arriba, con tonos rojizos tales como los del polvo que el pisaba. Lo interesante de la nube de polvo era que crecía y que sólo significaba que venía hacia él a toda velocidad.&lt;br /&gt;—¿Qué podrá ser eso…? —Se preguntó.&lt;br /&gt;La roja cortina de polvo se hacía mayor cada segundo. Todavía no se veía algo que la hubiera podido provocar. Se sintió preocupado. La brisa empezaba a hacerse notar demasiado. Una esquirla de polvo le pegó en una mano y se encontró con que le ardió el golpe, que con todo que fue pequeño, no dejaba de ser lacerante.&lt;br /&gt;Con un pequeño esfuerzo de sus ojos trató de alcanzar a ver lo que provocaba la columna de polvo, pero era inútil.&lt;br /&gt;Al mismo tiempo que la vibración aumentaba pudo distinguir una pequeña mancha oscura que parecía venir hacia él. De hecho, esa mancha y las demás que venían detrás no parecían venir hacia él. Más bien era él el que se atravesaba en el camino de las manchas. De repente, a las manchas individuales les salieron cuernos. Era una gran manada de bisontes y estaban embistiendo.&lt;br /&gt;—Una estampida...&lt;br /&gt;Michael volteó a buscar un refugio que no aparecía por alguna parte.&lt;br /&gt;Recordando la sensación de la esquirla en la mano, que aún le ardía, Michael sólo alcanzó a decir:&lt;br /&gt;—Poincaré, ¿dónde me metiste?&lt;br /&gt;Los bisontes avanzaban a todo galope, devorando metros de manera rauda. Michael estaba paralizado en sus dos pies. Pero eso le duró sólo un segundo. Comenzó a planear hacia dónde correr. Calculaba que le quedaba un minuto antes de que las bestias lo alcanzaran, si le iba bien.&lt;br /&gt;Notó que la vía de escape más accesible era subir hacia la ladera de alguna de las montañas para refugiarse en los pinos. Éstos, aunque lejos, le ofrecían seguridad.&lt;br /&gt;Poco sabía de bisontes, sólo que en una estampida éstos se movían con una fuerza tremendísima y arrollaban todo a su paso, y que, si seguía donde estaba, lo aplastarían. El hecho de que fueran creaciones virtuales no importaba mucho. LIZ de seguro se había encargado de ajustarlo a él, a Michael, dentro del escenario. Y a las bestias también. Empezó a correr. A correr de verdad.&lt;br /&gt;Eso sólo significaba, según las reglas que le explicó Poincaré, que los bisontes lo «verían» y reaccionarían ante él como con otro cuerpo más. Por tanto, si las bestias lo alcanzaban o lo embestían, él lo resentiría. Y mucho.&lt;br /&gt;Corriendo, no muy lejos vio una formación que le ofrecía un risco no muy alto. Al llegar al pie del mismo comenzó a escalar de inmediato. Allí los bisontes no lo alcanzarían.&lt;br /&gt;Éstos se acercaban. Su penetrante olor estaba llegando, gracias al viento. La cortina de polvo rojo cubría ya todo el horizonte. Ahora la vibración era insoportable y el sonido de los mugidos, ensordecedor. Pasarían de largo y ni él ni el risco estaban dentro del rango de visión de las bestias. Por lo menos así estaría a salvo.&lt;br /&gt;Michael ya casi se encontraba en la parte superior del risco, sitio más tranquilo, hasta que de repente vio, lleno de angustia, que los bisontes del flanco más cercano a él, comenzaban a ser empujados hacia donde se había parapetado. Se escucharon más mugidos y balidos desesperados. El polvo rojo comenzó a cubrir todo su panorama. Empezó a sentir sofocación. El estruendo era tremendo. Las bestias, manchas oscuras borrosas, peludas, jorobadas y con cuernos, de más de cuatrocientos kilos corriendo a más de cuarenta kilómetros de hora, pasaban por delante en un desfile maniático, impresionante.&lt;br /&gt;Michael ya no quiso esperar más:&lt;br /&gt;—¡Poinc! ¡Poinc! ¡Contéstame…!&lt;br /&gt;Poincaré no contestaba. Sus manos le empezaron a sudar.&lt;br /&gt;Se encontraba a sólo dos metros de altura del piso desde donde estaba pasando la manada de bisontes. Casi no podía ver, por la inmensa cantidad de polvo que se hacía más denso, conforme al paso de los animales.&lt;br /&gt;—¡Por favor, Poinc! ¡Contesta, maldición!&lt;br /&gt;Michael sabía que el dolor simulado era ajustable, y también sabía que era de sentido común que el umbral de sensibilidad de la dermocubierta estuviera en un nivel bajo en cuanto a dolor se refería. Pero esto fue inaceptable para él, puesto que consideraba que no era objetivo para las pruebas en cuestión… Debido a eso los niveles de sensibilidad eran los normales. Cualquier impacto, por mínimo que fuera, sería igual que un impacto en la realidad.&lt;br /&gt;Él era un convencido de la objetividad, en principio por lo menos, y cuando nadie había hablado de bisontes o de estampidas.&lt;br /&gt;Sintió las primeras gotas de lluvia. En menos de quince segundos ésta lo cubrió todo, agregándose más al caos. El agua empezó a chorrear poco a poco por sus ojos, sus mejillas y sus brazos. El sol ya había desaparecido, cubierto por las nubes.&lt;br /&gt;En forma repentina uno de sus pies resbaló, y si no es por su rodilla que se atoró con un pequeño saliente, hubiera caído hacia el ya muy próximo paso de los bisontes. La rodilla comenzó a dolerle demasiado. Se había lastimado otra vez el mismo nervio dentro de alguna articulación que lo hacía sentirse mal a la hora de hincarse o al estar en posiciones similares... como en la que estaba ahora.&lt;br /&gt;Los bisontes empezaron a pasar muy cerca de su risco.&lt;br /&gt;Michael vio con espanto cómo unos animales con la lengua de fuera y los ojos desorbitados, pasaban a toda velocidad. Era un espectáculo asombroso, fascinante.&lt;br /&gt;Una pantalla de polvo más densa le nubló la vista de nuevo. Empezó a toser porque las partículas de polvo también le escocían la nariz.&lt;br /&gt;Michael ya no discernía con exactitud dónde LIZ intervenía y dónde él experimentaba la «realidad». Su corazón palpitaba con fuerza.&lt;br /&gt;Su pensamiento se interrumpió cuando un bisonte fue proyectado hacia arriba por sus compañeros de manera espectacular. Michael vio de frente la absurda testa y cornamenta de éste. Las patas del animal trataron de apoyarse en esfuerzo inútil sobre la pared, a menos de un metro de donde estaba él, apenas parapetado de rodillas. Del hocico de la bestia salía espuma y Michael miró de manera incrédula como ésta a su vez se le quedaba viendo con cierta impotencia inexplicable, en una mirada agonizante. El bisonte estaba muriendo frente a él, aplastado con toda la violencia y el drama real que sólo la naturaleza contiene y dosifica. Ya no pudo ver más porque el animal fue arrastrado por las demás bestias.&lt;br /&gt;Michael seguía tomado de unas piedras salientes del risco, cuando sintió que el polvo disminuía, pero al voltear a ver, sólo notó que el flujo de la manada aminoraba un poco, mas no así el peligro. La lluvia ya había menguado.&lt;br /&gt;—¡Poinc! ¡Poinc! ¡Detén esta cosa!&lt;br /&gt;Gritó, sin resultados, pues sabía que el metatécnico no estaba cerca y que era muy probable que no le escuchara, entre todo el gigantesco alboroto del ruido de la manada en estampida. Empezó a sentir miedo de que algo malo le hubiera sucedido a su amigo, no tan sólo por Poincaré sino también por él mismo.&lt;br /&gt;La rodilla herida le empezó a temblar. Ahora estaba empapado. Comenzó a jugar con la idea de que todo era una ilusión, pero tanto el dolor en su rodilla, lo mojado de su cara, y el cansancio debido a la posición incómoda eran todos reales.&lt;br /&gt;En eso, las piedras del risco cedieron un poco quizá debido a la lluvia, y Michael quedó colgado de éstas, apoyado de un solo pie, y agarrado con sus manos al risco tambaleante, que al parecer estaba a punto de desgajarse por las vibraciones y por el agua chorreante.&lt;br /&gt;—¡Malditas vibraciones! ¡Poinc, me voy a caer! —gritó.&lt;br /&gt;Los mugidos subieron de nuevo de intensidad. El polvo aumentó otra vez. Miró incrédulo cómo los bisontes cercanos saltaban a sus compañeros agonizantes. Algunos bisontes estaban muertos. El piso a sus pies estaba lleno de piedras y lodo.&lt;br /&gt;En ese momento, Michael se soltó y cayó desde una altura de un metro y medio al nivel del suelo. Mientras se dolía vio al primer animal dirigido contra él, y aun con todo el miedo, apenas tuvo tiempo de reaccionar pegándose a la pared del risco todo lo que pudo, ocupando casi el contorno del hueco por más mínimo que fuera, pero no pudo evitar un impacto contra su brazo. Aunque sólo fue un rozón, le causó, sin embargo, un dolor fuerte que le hizo contorsionar su cara. El animal que se lo causó ya estaba adelante. Pero ya venían los siguientes animales...&lt;br /&gt;—¡Poooinc! —Volvió a gritar, desesperado.&lt;br /&gt;De manera absurda, la respuesta llegó electrónica y calmada.&lt;br /&gt;—Ya llegué y ya lo vi, no te apures… aquí lo desconecto —la voz tranquila, ilógica en ese lugar, del metatécnico resonó dentro de la cabeza de Michael mientras éste se debatía ya a pocos segundos del pánico total.&lt;br /&gt;—¡¡¡¡POOOINC, APÁGALO YAAAA… POR FAVOOOR!!!!&lt;br /&gt;—¡Ya voy, ya voy! ¡Espérame, que esto lleva una cierta… secuencia de comandos!&lt;br /&gt;Más bisontes se le acercaban con toda la ferocidad reflejada en sus ojos, en su lengua y en su espuma, dirigiéndose a aplastar su constitución física. El primero de esta serie, a punto de empujar, ahora sí, con toda la violencia posible de cuatrocientos y pico de kilos, el costado izquierdo completo de Michael contra el risco. En el momento preciso del impacto, éste cerró los ojos.&lt;br /&gt;La llovizna caía.&lt;br /&gt;—¡Dios! —Exclamó Michael, en voz baja. Volteó la cara esperando lo peor.&lt;br /&gt;En un segundo, el fragor de los miles de pezuñas que golpeaban con rapidez el piso lodoso, la vibración circundante, los sonidos de los mugidos, la violencia de una estampida en sí, el polvo revolvente, la llovizna, todo se disolvió en la nada.&lt;br /&gt;Michael abrió los ojos de inmediato. Incrédulo, ante sí tenía el gran almacén vacío.&lt;br /&gt;Los pasos a su espalda no lo hicieron voltear. La voz de su amigo resonó en el espacio desde atrás de donde se encontraba. Comprobó, extrañado, que la voz ya no venía de su cabeza.&lt;br /&gt;—Siempre lo he dicho: una cosa es ver bisontes en documentales sobre la naturaleza; otra es verlos en una película; y otra, muy diferente, sufrirlos en realvirt, ¿no?&lt;br /&gt;Michael se volvió y lo miró aún sin poder creerlo. Su cara estaba tensa, llena de sudor, contraída como si soportara un dolor, su cuerpo estaba encogido, y con su brazo, se sostenía el otro que le dolía. La rodilla le temblaba también. Respiraba en forma acelerada. Su corazón seguía palpitando fuerte.&lt;br /&gt;—Te tardaste… demasiado… Me dan ganas de golpearte, Poinc… Me dejaste mucho tiempo solo...&lt;br /&gt;El aludido extendió los brazos, a manera de defensa.&lt;br /&gt;—¿Qué querías que hiciera? Discúlpame, pero es que me hablaron de arriba. Me preguntaron quién podría estar consumiendo recursos de LIZ como un loco… ¿Querías que ellos se dieran cuenta de que alguien utilizaba a su angelito para un experimento personal? Me matarían…&lt;br /&gt;—A mí sí que casi me matan. Además, pensé que habías arreglado la redistribución de recursos de LIZ para evitar que se dieran cuenta…&lt;br /&gt;—Primero, a lo que dices que casi te matan, no lo creo. Bueno, el susto sí te pudo haber matado. Antes de apagar todo vi tus medidas muy adrenalizadas… Por lo demás, no sé… quizá me faltó afinar un poco más el método de redistribución de recursos.&lt;br /&gt;—Bueno, ya —Michael aceptó la explicación de su amigo—. Oye, ¿y los dolores que sentí? Mi rodilla me sigue doliendo un poco…&lt;br /&gt;Poincaré le quitó el seguro al casco flexible de la cabeza dando una secuencia en un pequeño tablerito de membrana del lado del cuello de Michael. El cuello también estaba lleno de sudor.&lt;br /&gt;—Estás empapado —apuntó hacia la pierna de su amigo—. ¿Qué le pasó a tú rodilla?&lt;br /&gt;—Me la golpeé en el risco que estaba por allá atrás —Michael se volvió pero no vio más que las estructuras listas para armar los anaqueles.&lt;br /&gt;Poincaré se le quedó viendo. A continuación preguntó:&lt;br /&gt;—¿Puedes caminar? ¿De qué risco hablas?&lt;br /&gt;Michael seguía estudiando las estructuras metálicas con atención.&lt;br /&gt;—¿De dónde estaba colgado?&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;—Sí —Michael apuntó hacia donde hacía unos minutos había visto casi pasar su vida enfrente de él—, me colgué de unas piedras cuando los bisontes pasaron enfrente de mí. De hecho, estaba de pie en un risco. Y veía todo hacia abajo…&lt;br /&gt;—No sé de que hablas… tendría que ver la grabación de lo que veías y revisar el escenario.&lt;br /&gt;Michael le contestó en forma irónica:&lt;br /&gt;—O sea, que reconoces que no sabías qué iba a pasar. ¿No que lo tenías todo controlado?&lt;br /&gt;Él protestó:&lt;br /&gt;—No, Mich, yo nunca te dije que lo tenía todo controlado…&lt;br /&gt;—Poinc, ¿qué hubiera pasado si no hubieras llegado a tiempo? ¿Hubiera muerto aplastado por esos animales?&lt;br /&gt;Su amigo le sostuvo la mirada y sólo alcanzó a decir:&lt;br /&gt;—Bueno, los experimentos de realvirt que yo he hecho nunca llegaban hasta este punto... y los demás de los que he sabido no han envuelto peligros físicos para nadie, pero no lo sé…&lt;br /&gt;Michael se levantó la malla del traje hasta su rodilla para examinársela.&lt;br /&gt;La rodilla estaba raspada y rojiza, y aún tenía señales de haber estado mucho tiempo contra una superficie arrugada, que tuviera muchas piedras diminutas.&lt;br /&gt;Y sin duda los dos sabían que no podía haber sido causado en parte alguna de todo el almacén vacío.&lt;br /&gt;Pero ya era tarde y Michael tenía prisa. Molesto, replicó:&lt;br /&gt;—Está bien, nada me pasó. Ya me voy a clase y tengo que prepararme para hablar con Erasmo… y antes, además, debo bañarme.&lt;br /&gt;—Espero que no te sea difícil…. Eso, hablar con Erasmo.&lt;br /&gt;Michael no contestó. Se alejó cojeando un poco.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226266554362011?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226266554362011/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226266554362011' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226266554362011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226266554362011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/15-bisontes.html' title='15. Bisontes'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226258738710662</id><published>2006-10-30T18:42:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T20:00:52.306-08:00</updated><title type='text'>16. Erasmo</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Era una cantidad insólita de papeles. La habitación y el despacho despedían un aroma indefinido que podría ser humedad, por lo encerrado, o, simplemente, olor a viejo.&lt;br /&gt;Horas y horas sopesando qué decir y tratando de adivinar qué le podría contestar el gran Erasmo de Cuautla, como era conocido dentro y fuera de la Matriz, debido a que era una persona muy ocupada que no dispondría de mucho tiempo para él.&lt;br /&gt;Nada más entró en su casa, fue al grano.&lt;br /&gt;Michael acostumbraba bajar la voz cuando estaba con Erasmo por su costumbre de hablar relajado y calmo. Pero en ese momento su maestro la estaba alzando, situación muy inusual en él.&lt;br /&gt;La discusión presagiaba ser acalorada.&lt;br /&gt;—¿Pero cuál es tú problema entonces, Michael? Te lo repito, a nadie le interesa Tlatelolco, sólo a unos, muy pocos, fanáticos y obsesivos que aún quieren una justicia lejana y pasada de moda…&lt;br /&gt;Michael de Montaigne permanecía impasible, ocultando su confusión de cuando replicar.&lt;br /&gt;Con Erasmo debía andarse con cuidado.&lt;br /&gt;La presencia del anciano era, como siempre, implacable e impecable, no muy alto, con escaso pelo canoso, mirada penetrante enmarcada por lentes gruesos, anticuados y negros, que aún tenía la particularidad de usar una anacrónica corbata de moño en los eventos importantes, barriga por la que habían pasado tantas y tantas reuniones durante los años y los amigos. No por nada lo respetaban y lo consultaban de todas partes. Erasmo era como un León en Invierno, sabido que ya estaba en decadencia, pero siempre dentro de la dignidad de su propio ocaso. Principio y fin de una familia de intelectuales frustrados como él solía decir.&lt;br /&gt;Michael se atrevió a decir con timidez:&lt;br /&gt;—Pero… ¿y la verdad, maestro?&lt;br /&gt;—¿Cuál verdad, Michael? ¿La tuya, la mía, la de quién? —la voz sonaba irritada.&lt;br /&gt;—La que es...&lt;br /&gt;El anciano hizo un gesto de enfado.&lt;br /&gt;—¿Qué no entiendes? Tlatelolco está más que enterrado en el tiempo…&lt;br /&gt;Michael se miró, impasible, frente a una de las mentes más notables del país. Dijo:&lt;br /&gt;—Pero no deja de ser importante... La verdad en este caso, insisto.&lt;br /&gt;Erasmo refunfuñó, irritado:&lt;br /&gt;—Buscar la verdad siempre es necesario, pero esa verdad en particular, en este momento y en cualquier otro, es tiempo perdido, lo sabes bien. Ya todo fue escrito…&lt;br /&gt;Michael no cejaba.&lt;br /&gt;—Será mi tiempo… que el reglamento me lo permite…&lt;br /&gt;—¡Será a tu costa y no de la PoliUniversidad!&lt;br /&gt;La voz de Erasmo retumbó en el cuarto; el anciano se irguió, molesto. Michael no quiso mostrar debilidad. Sintió que si lo hacía estaría perdido.&lt;br /&gt;—¡Estoy en mi derecho…!&lt;br /&gt;Michael sorprendido del tono fuerte con el que acababa de expresarse, de inmediato deseó no haberlo dicho de ese modo.&lt;br /&gt;—Michael, ¿es desafío?&lt;br /&gt;Su superior tenía el rostro endurecido. Las arrugas formaban fuertes surcos en su frente que señalarían una próxima apoplejía. Pero Michael hacía mucho que lo conocía y sabía que no debía ceder. No en ese momento. Pero tampoco no quería presentar batalla. Se tomó un poco de tiempo para contestar. Erasmo se volvió a sentar. Michael, más suave, expresó:&lt;br /&gt;—No, no es un desafío… pero quiero recordarle que puedo tomar tiempo de mi año sabático… está en el reglamento…&lt;br /&gt;Erasmo gruñó mientras se acomodaba en su sillón. Sus manos temblaban un poco. Replicó:&lt;br /&gt;—El cual, si no me equivoco, será dentro de dos años…&lt;br /&gt;Michael, maravillado, comprobaba que su maestro estaba en todo. Se apresuró a aclarar:&lt;br /&gt;—Sí, pero según los estatutos del establecimiento de maestros e investigadores, el año sabático se puede adelantar por dispensa especial de uno solo de los decanos, después de los cuatro años… y yo ya tengo cinco aquí. Además, usted sabe que cuento con el apoyo de mi departamento…&lt;br /&gt;El maestro habló mientras con una mano se ponía sus lentes. De manera lenta, le dio la espalda como para trabajar en su escritorio. Dijo:&lt;br /&gt;—Haz lo que quieras. No me escuchas. No me necesitas…&lt;br /&gt;Empezó a mover unos papeles. Michael permaneció sin moverse en el mismo lugar en donde estaba sentado desde que llegó. Sintió que había alterado a su maestro más de lo suficiente, pero no sabía con exactitud el porqué. Estaba confundido.&lt;br /&gt;Volvió a insistir de manera amable, pero firme:&lt;br /&gt;—Maestro Erasmo, sabe que la razón me asiste.&lt;br /&gt;Su maestro volvió la vista hacia él otra vez, exasperado y con una penetrante mirada, explotó:&lt;br /&gt;—¡De nuevo dale con la razón! ¡Basta de decirme abstracciones, significados, sentimientos…! ¡Yo quiero hechos, razones objetivas… y no me los has mostrado!&lt;br /&gt;Michael permaneció en su sitio. Olfateando terreno minado, empezó a hablar más rápido. Tendría que manejarse con cuidado.&lt;br /&gt;—No le bastaron, maestro, lo que es distinto. Le presenté el resumen. Allá en la Plaza de las Tres Culturas en 1968 hubo una tragedia y nunca ha sido aclarada del todo, ni siquiera con las tres grandes investigaciones: la de los veinticinco años de 1993; la de 1998-99; y luego la de la Reconciliación Nacional del 2010, y las tres nunca fueron del todo convincentes. Nunca sacaron nombres de los responsables, más allá de los populares de todos sabidos; nunca hubo procesos de quienes ejercieron la violencia que terminaran en condenas; por último nunca se pidió perdón público oficial a las familias de las víctimas inocentes muertas ni a las que estuvieron encarceladas.&lt;br /&gt;Michael se interrumpió. Su mentor tomó la pausa para arremeter, aunque más tranquilo:&lt;br /&gt;—Sabes que el ejército ha sido inexpugnable con eso y que jamás cederá. Es posible incluso que haya destruido sus propios archivos durante los días siguientes de los hechos, si es que hubo archivos alguna vez de su parte. Por otro lado, la creencia popular, la escrita, la intelectual y la periodística ya acusaban al ejército, a gentes del estado mayor y al gobierno de entonces, ¿qué es lo que buscas aportar de nuevo? ¿No comprendes, Michael, que no hay nada nuevo bajo el sol? —El viejo profesor suspiró—. No te entiendo, hijo, de veras, no te entiendo…&lt;br /&gt;Michael también suspiró. Se sentía triste de que su mentor y maestro no lo comprendiera. Sentía que todo era su culpa por no saber explicarse y por no haber comunicado bien la idea. Casi se sentía derrotado. Por otro lado, creía conocer a su maestro. Nunca pensó que él mostrara tanta pasión por ese tema.&lt;br /&gt;Al no recibir réplica, su mentor continuó, esta vez de manera más suave, como si eso le ayudara a pensar mejor.&lt;br /&gt;—De acuerdo. Creo, y escúchame bien, porque no quiero que me mal interpretes, Michael. La PoliUniversidad a través de mí, que represento a la Escuela Superior de Historia y de Asuntos Políticos de la misma en el Comité de Decanos, no permitirá que se use su nombre ni su presupuesto, en una investigación oficial de los hechos conocidos en la tradición popular como los eventos de la Noche de Tlatelolco… Pero, quiero que sepas, en honor a nuestra amistad, que, a título personal, yo no pondré objeciones oficiales si tomas tiempo y uso de sus instalaciones para tus propósitos, y además, quiero también que sepas algo más...&lt;br /&gt;El mentor parecía pontificial en su pausa. Su discípulo estaba en alerta máxima. Algo parecía haber cambiado en la mente de Erasmo.&lt;br /&gt;—¿Qué, maestro?&lt;br /&gt;—…que si esto llega a oídos oficiales, y no me vengas con que me estoy contradiciendo, sabes muy bien de lo que hablo. Repito, si esto llega a oídos oficiales, ni yo, ni la PoliUniversidad estarán ahí para sacarte del embrollo. Si crees que tu proyecto de investigación vale la pena como para arriesgar tu puesto, tu carrera y tu reputación, adelante.&lt;br /&gt;El mentor, ya anciano y ya desacostumbrado a escuchar proposiciones absurdas para proyectos, se detuvo. Michael seguía atento, solícito. Su corazón se alegraba de la pequeña victoria que significaba que su viejo amigo estuviera de acuerdo, aunque no lo dijera como hubiera querido, claro. Éste interrumpió su tren de pensamientos:&lt;br /&gt;—¿Sabes algo, Michael? Mi posición ya no es tan… fuerte como antes… han pasado… situaciones y eventos… Estoy frágil, mi… salud, quiero decir, no soy lo mismo de antes —inspiró con fuerza—. Lo que quiero decirte es que ante una de estas situaciones admiro una obsesión como la tuya… La búsqueda de la verdad siempre ha valido la pena. Y si tú crees saber o conocer los compromisos, los deberes, y, sobre todo, las consecuencias de esa búsqueda, de lo que sucederá con lo que obtengas, pues no me queda más que decirte, con cierta reticencia natural por supuesto, que… adelante.&lt;br /&gt;El viejo maestro se detuvo a limpiar una vez más sus lentes y prosiguió en tono de reflexión:&lt;br /&gt;—Yo ya estoy viejo… Creo que todos pasaremos por esto… En estos tiempos modernos las propuestas de investigación deben de proyectar más erudición, más sofisticación. Del pasado, la gente actual sólo quiere saber lo que sucedió en el año Ce Acatl, allá, con Quetzalcóatl. Quieren averiguar de qué murió Pacal, el rey maya. Al fin que toda su corte, amigos y traidores, ya no están por aquí… ¿o has visto alguno de ellos cuchicheando, para hacer alianzas por los corredores, o para traicionar a su señor?&lt;br /&gt;Michael sonrió.&lt;br /&gt;—No, Michael, la gente, ellos —señaló a su alrededor de manera vaga—, no quieren comprometerse. Pero tú sabes, aquí en este país estamos rodeados de historia hasta la coronilla: se abre una zanja allá, en la vieja capital, y se obtiene, en ese orden, desechos tóxicos, basura, cuerpos de torturados, más basura, muertos de algún terremoto o inundación, y, por fin, una gran piedra ceremonial de sacrificios… los gobiernos, de cualquier nivel y tiempo, prefieren, y les encanta, que les excaven sus ruinas, pero eso sí, que no sean recientes, que sean las antiguas, no las que se crearon durante sus tiempos. No aceptan que alguien les muestre el cadáver aún caliente, ese, del tipo importante, que recién ayer mal enterraron ellos mismos o sus sicarios.&lt;br /&gt;Guardó silencio mientras se quitaba los lentes para ver a través de ellos, buscando basuritas imaginarias. Erasmo continuó:&lt;br /&gt;—Ellos… quieren ver el cadáver o los restos, si prefieres, del rey zapoteca… del orfebre mixteca… del guerrero maya… o azteca… del sacerdote teotihuacano. Si es posible, con joyas… pectorales… de oro... de oro puro…&lt;br /&gt;El anciano mentor hizo una pausa para toser.&lt;br /&gt;—Si, Michael. Considero valiosa tu opinión. Considero valioso tu esfuerzo. Escúchame, me dolería que encontraras algo que fuera importante… porque eso podría ser equivalente a «peligroso» y con consecuencias inciertas.&lt;br /&gt;Su ex alumno escuchaba.&lt;br /&gt;—Ahora, Michael, amigo mío, porque tú también eres mi amigo y no lo olvides —hizo un pequeño gesto de dolor mientras se tocaba el pecho—, mmmh, ahora ¿me puedes pasar la nitro? Creo que me siento un poco mal y me está doliendo la angina.&lt;br /&gt;El anciano cerró los ojos como en actitud de rigidez. Michael sólo atendía el tono emocional de su maestro pero cuando escuchó la palabra «nitro» no necesitó un segundo más. De inmediato se levantó de la silla y acudió a la antigua vitrina, donde él sabía que se encontraba su arsenal de medicinas.&lt;br /&gt;—¿Cuál, maestro, el vaporizador o las pastillas? —Preguntó disimulando su ansiedad y preocupación por la salud del anciano.&lt;br /&gt;Éste empezó a respirar con un poco de dificultad, su frente empezó a mostrar trazos de sudor. Cerró los ojos como haciendo un esfuerzo y los abrió.&lt;br /&gt;—En mi caso, muchacho… es igual, aunque prefiero la pastilla…&lt;br /&gt;—Aquí está, maestro. No hable más. No se agite.&lt;br /&gt;Su mentor tomó la pastilla con manos firmes. Michael le notó el leve temblor. Él continuó, ya un poco más aliviado:&lt;br /&gt;—El hecho de que esté debajo de mi lengua me da más… seguridad… pero mis docs, mis doctores… me han advertido que se tarda más en hacer su efecto y que ese retardo… aunque pequeño, podría serme fatal —el anciano hizo un gesto de fastidio—: ¡Bah! Estamos en la segunda década del siglo XXI… y aún esos tontos no saben curar una maldita gripe que se respete y tampoco… saben del confort que se procura al sentir algo físico debajo de tu lengua…&lt;br /&gt;Erasmo tenía mejor color. Respiraba de manera apacible. La cara de sufrimiento fue sustituida por la cara tranquila de siempre.&lt;br /&gt;Michael sabía que era hora de marcharse. Trató de sacar una plática trivial.&lt;br /&gt;—De acuerdo, maestro… cuídese, estése tranquilo —trató de animarlo antes de despedirse—: lo bueno es que usted se ve fuerte, y… usted sabe, siento tener que dejarlo ahora, pero es que ya no lo quiero molestar, además, tengo que empezar ciertos preparativos respecto a lo hablado. Creo que no es necesario decirle lo que le agradezco infinitamente su apoyo.&lt;br /&gt;Erasmo cerró los ojos. Se encogió de hombros.&lt;br /&gt;—Me sobrestimas, muchacho, ya no soy lo que era antes. Además, hay algo que me preocupa demasiado —guardó silencio por un segundo—, seguro has visto a la prensa, me… atacan porque… los incomodo, aunque ellos no lo dicen así: «…esquemas mezquinos ajenos a la realidad actual…». Eso aseguran que propongo. ¡Bah! Luego dirán que estoy senil y que seguido me visita el señor Alzheimer con su olvido en la cartera. A propósito, yo nunca dije que te apoyaba en ese tono —le protestó—, sino que no pondría más objeciones, recuérdalo…&lt;br /&gt;Michael sintió que su tenue sonrisa le contradecía.&lt;br /&gt;—Perdón, creí haber oído mal —también sonrió.&lt;br /&gt;—Pues no andes oyendo mal, muchacho… Y cuando salgas, cierra la puerta y dile a Hedy que venga en quince minutos. Ya vete, que me estás quitando el tiempo —dijo mientras le hacía a Michael el gesto con la mano de que se alejara.&lt;br /&gt;Michael, al llegar a la vieja puerta, dijo:&lt;br /&gt;—No le decepcionaré. O por lo menos trataré de no hacerlo.&lt;br /&gt;El maestro le contestó.&lt;br /&gt;—No me preocupa. No hay razón. Si me llegas a decepcionar, bueno, nunca lo llegaré a saber, porque… en fin, nadie me lo dirá, ni tú siquiera… Tu camino es difícil. Más difícil de lo que crees. Puede que vengan tiempos penosos, tiempos oscuros. Te deseo suerte y si te hace falta algo, un consejo, una orientación extraoficial, como amigos… vuelve aquí… Recuerda: Vuelve aquí… pase lo que pase… Adiós, Michael.&lt;br /&gt;El maestro se volvió hacia sus papeles.&lt;br /&gt;Michael sonrío, un poco confundido, sin decir nada más y salió de la casa.&lt;br /&gt;Su mentor se quedó allí en espera de la señorita Hedy. El dolor cedió por fin. Ordenó música de Mozart en el concentrador y se puso a revisar los reportes diarios que requerían de su atención exclusiva. La demás basura que le llegaba por PLAANET —avisos inútiles o reiterativos, publicidad, noticias— era filtrada, como siempre.&lt;br /&gt;En el aire se empezó a abrir paso de manera majestuosa, holofónica, la Sinfonía 40, la «Júpiter».&lt;br /&gt;La señorita Hedy llegó con una bandeja. Traía el pan de dulce tal y como él que conocía y amaba tanto allá, en el viejo D.F. Sólo un pan. Le ordenaron que no fuera goloso, le dijeron que le podía ir mal.&lt;br /&gt;A él no le importaba. Había muchos asuntos que a él ya no le importaban.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226258738710662?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226258738710662/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226258738710662' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226258738710662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226258738710662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/16-erasmo.html' title='16. Erasmo'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226251282726324</id><published>2006-10-30T18:40:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T19:59:41.003-08:00</updated><title type='text'>17.  Tentación</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;LA CREMA QUE CAÍA lenta sobre el café de inmediato formaba movimientos de remolino sobre su superficie. Brazos blancos en espiral sobre el fondo oscuro. Espirales en el café, espirales en los huracanes y espirales en las galaxias. Ese pensamiento, prestado de Arthur C. Clarke, siempre se le aparecía a Michael cuando se tomaba un café y casi siempre lo ponía de buen humor.&lt;br /&gt;Pero hoy no. Era la impaciencia la que le dominaba mientras esperaba en la cafetería central a Doménic Morfín.&lt;br /&gt;Se había encontrado ocupado los anteriores tres días. Empezaba a superar la frustración de reconocer que su proyecto no estaba tan claro para los demás como para él, tal y como lo había notado con Erasmo.&lt;br /&gt;—Pero si está clarísimo…&lt;br /&gt;Michael se negaba a aceptar de su proyecto cualquier naturaleza quimérica y fantasiosa que se le pudiera atribuir. Sentía que al menos podría aclarar algunas de sus propias incertidumbres y angustias.&lt;br /&gt;Desde la perspectiva de un maestro que trata de manera frecuente con los hechos pasados, sentía que la historia debía tener un solo punto de vista. La verdad pura y simple. Y al respecto de Tlatelolco, le correspondía a él encontrarla. Si eso fuera posible, claro.&lt;br /&gt;Además, el tiempo pasaba. Cada vez que llegaba a su departamento se detenía frente a su viejo librero. Allí, el álbum de recortes, y junto con éste, una revista LIFE en Español, fechada el 15 de noviembre de 1968, y que había descubierto mucho tiempo atrás. Ahí se encontraba suspendido también en el tiempo, el libro de Poniatowska, el de la Noche de Tlatelolco.&lt;br /&gt;Pasaban semanas en que no se percataba de la existencia de su «archivo», como le decía. Había otras en que sólo de verlo lo atormentaba y lo llenaba de ansiedad. Como si verlo se imaginara que le reclamara algo.&lt;br /&gt;Michael se había hecho en muchas ocasiones la pregunta: «A mí, ¿qué me deben de andar interesando esos rollos?». Y él se quedaba en silencio, sin saber que contestarse. En otros momentos, esta vez de euforia, se entusiasmaba y se convencía de la necesidad de hablar del tema, de exponerlo a quien fuera.&lt;br /&gt;Pero la mayoría de las veces se sentía solo.&lt;br /&gt;Y ahí estaba esperando a Doménic Morfín, quién, por cierto, ya estaba retrasado.&lt;br /&gt;Conocido de Michael desde hacía tres años, de carácter impulsivo, del tipo atlético, moreno, y que aparte gustaba de broncearse, Doménic impartía, entre otras, la cátedra de Análisis de las Poblaciones Rurales del México Central. Según sus propias confesiones, la materia y similares no le importaban demasiado. A Michael le reveló en una ocasión que lo único que conseguía con impartir ese tipo de clases era lograr proyección.&lt;br /&gt;En aquel entonces, poco más de un año, a resultas de lo anterior, Michael le había preguntado:&lt;br /&gt;—¿Dices que tú buscas... proyección?&lt;br /&gt;—¡Claro! —Le respondió Doménic, muy animado—. ¿Tú crees que uno está dando este tipo de materias, ásperas, áridas y aburridas como el mismo tema, por pura vocación…? No hay nada de malo en que yo utilice mi cátedra para impulsarme hacia un cargo en el gobierno. Ya me están tomando en cuenta, y eso es lo importante, que te consulten qué piensas de un asunto o qué opinas de otro. Digo, eso no es ambición en sí, yo lo veo más bien como un claro deseo de superación...&lt;br /&gt;Nunca tuvo sentido el analizar qué significó esa plática, ni sus implicaciones ni nada por el estilo. Fue otra charla más.&lt;br /&gt;Doménic le envió temprano por la mañana un mensaje a su tablenet, citándolo en punto de las tres de la tarde en la cafetería central. Después de la experiencia agotadora de los bisontes, en el sentido físico, y luego el encuentro con la de Erasmo, también agotador pero en esfuerzo mental, ahora estaba con más ánimo, descansado e impaciente por empezar sus investigaciones. Sólo tenía que terminar de dar unas clases, aplicar unos exámenes y luego cumplir los asuntos administrativos normales de su curso.&lt;br /&gt;Después, enviaría su propuesta formal al Consejo Directivo de la facultad, quienes aceptarían o negarían su petición. De alguna manera intuía que el no-veto tácito de Erasmo pesaría lo suficiente en la administración del Consejo para que le dieran el apoyo, y con eso ya estaría listo.&lt;br /&gt;Ya llegaba Doménic. Al verlo a la distancia pensó que, por alguna extraña razón, no lo podía tolerar del todo. Era demasiado… insistente. Siempre lo andaba invitando a realizar proyectos juntos, actividades escolares y extracurriculares. Algunas veces Michael aceptaba, pero otras no, y ahí era cuando la situación se agriaba.&lt;br /&gt;Como si algún plan importante se frustrara, Doménic se ponía en esos momentos de un humor de los mil diablos y para Michael, aún distraído como podía ser, en esos casos se daba cuenta y se apenaba mucho. Quizá Doménic fuera un mal perdedor. Aunque también por ahí flotaba en el aire lo que alguien le advirtiera: «Cuidado, ese cuate, no es lo que parece…».&lt;br /&gt;«¿Acaso todos somos lo que decimos que somos o lo que parecemos?», se preguntaba él, a su vez.&lt;br /&gt;—Hola, Michael, ¿cómo estás?&lt;br /&gt;Doménic, con su bronceado de siempre, su sonrisa mostrando unos dientes perfectos y abriendo la mano con los dedos extendidos, como siempre lo hacía. «Esa eterna, empalagosa y compulsiva actitud de querer ser popular con todos y cada uno», pensó Michael, un poco divertido.&lt;br /&gt;—Muy bien, Dome, ¿y tú?&lt;br /&gt;Su saludo de mano fue efusivo y con gran firmeza. Michael trató de corresponder al apretón en fuerza pero fue imposible.&lt;br /&gt;—¡No podía estar mejor! Éste ha sido un gran día. Me dieron noticias de que el Consejo Directivo me aceptó el proyecto de investigación de Tlaxcala, aquél que te comenté… ¡No sabes! Me siento muy, pero muy contento.&lt;br /&gt;Michael casi se atraganta el café.&lt;br /&gt;—¿El que hablaba de efectos del turismo a gran escala en Cacaxtla y la Nueva Ciudad Subterránea, allá, cerca de Puebla? —Michael estaba tan sorprendido que enseguida se contuvo para poder hablar en voz baja—: No lo hubiera creído posible…&lt;br /&gt;—Exacto…&lt;br /&gt;—Pero… ¿te lo aceptaron tal cual? Digo, ¿no me habías dicho que tenía dos o tres fallas de enfoque básico que te sugirieron que arreglaras antes de entregarlo? No entiendo —Michael trataba de mantener la sonrisa a toda costa—: Tú me dijiste eso la semana pasada y ya te lo aceptaron… o eres… o eres muy rápido para examinar, replantear y volver a presentar; y ellos, a su vez, también muy rápidos para aceptar el documento, convocar, reunirse a deliberar, dictar resultado, aceptar la propuesta y comunicarlo… —Michael sintió que estaba repitiendo sus pensamientos en voz bastante audible y que debía callarse ya— …o eso, o ya hablé demasiado…&lt;br /&gt;Doménic no pareció darse por aludido.&lt;br /&gt;—Bueno… tienes razón, yo te comenté de los errores básicos… pero creéme, hablé con el Consejo y ya tenía preparado mis planteamientos y argumentos… y ellos vieron eso… mi intención… y me aceptaron la propuesta, además, no es tan… burocrático como la gente piensa…&lt;br /&gt;Negó con la cabeza.&lt;br /&gt;«No, me imagino que en ciertos casos no», Michael sonrió para sus adentros.&lt;br /&gt;—Excelente… —dijo.&lt;br /&gt;También se quedó pensando en los problemas de tres compañeros maestros que habían hecho propuestas mucho más sólidas y serias que la de su interlocutor para ver si alcanzaban parte de las becas de este ciclo. Las tres propuestas fueron rechazadas aduciendo fallas básicas de enfoque, estadísticas y de método científico soslayado o ignorado. Los compañeros estaban desechos, ya que deberían de esperar ahora hasta el otro año.&lt;br /&gt;Ahora Michael tenía ante sí a Doménic Morfín, quién nunca se había podido destacar más que por las buenas conexiones con las que contaba y con las que seguía contando, al parecer, y que ahora llegaba con un proyecto mal planteado —a Michael le constaba puesto que él lo revisó— y que se lo aceptaban, así como así, en tiempo récord… cualquiera pensaría que…&lt;br /&gt;—Qué bueno, Dome, en verdad. Excelente. Cool. Felicitaciones…&lt;br /&gt;—¿Verdad que sí? Bueno, ¿ya pedimos? Yo invito.&lt;br /&gt;Pidieron y comieron. Una vez que terminaron con el postre, pidieron café. Doménic empezó a hablar.&lt;br /&gt;—Michael, tú eres una persona especial. Mucha gente lo sabe.&lt;br /&gt;—¿Ah, sí?&lt;br /&gt;—No seas irónico. ¿Cómo te puedo decir? Me… nos gustaría que vinieras a una plática.&lt;br /&gt;«¿Otra? Oh, oh. ¡Nooo! ¡Por favor!», pensó Michael. Sin cambiar el gesto amistoso, dijo:&lt;br /&gt;—¿De qué se trata?&lt;br /&gt;—No te puedo decir mucho —volteó a su alrededor—. Aquí no puedo. De verdad.&lt;br /&gt;—¿Cómo quieres que vaya a una reunión si no me dices de qué se trata?&lt;br /&gt;Michael intentaba ser lo más mínimo amable para que no se sintiera fingido.&lt;br /&gt;—No es así de sencillo… existen detalles, protocolos que cumplir.&lt;br /&gt;—No sé si sepas, pero estoy a punto de empezar un proyecto y…&lt;br /&gt;Doménic le interrumpió.&lt;br /&gt;—Por eso te estoy invitando yo. Yo sabría si te va a quitar el tiempo o no, ¿no crees? Es muy importante… Creéme.&lt;br /&gt;Michael sentía que no debía mostrarse ni débil ni sumiso ante Doménic. Es más, ni siquiera debería ser amable. Según él, ser amable era considerado por las personas tipo Doménic como una muestra de debilidad e inestabilidad emocional más que de amistad o respeto. Para esta gente, ser amable era como una disfunción. ¿En qué momento, se preguntaba Michael, pudo Doménic pensar que eran amigos? Se sintió un poco hipócrita con su compañero.&lt;br /&gt;Decidió atacar de otra manera:&lt;br /&gt;—De acuerdo, de acuerdo, dime mejor: ¿qué pasa si voy? ¿Y qué pasa si no voy?&lt;br /&gt;A Michael le pareció ahora que Doménic estaba incómodo. También notó que éste seguía volteando, en forma discreta eso sí, hacia todos lados, como si de repente estuviera intranquilo y con la sospecha de que algo le podía acechar desde alguna sombra. Empezó a hablar, bajando la voz:&lt;br /&gt;—Mira… Michael… tú no sabes lo que yo he luchado para llegar adónde estoy. Tú sabes que la situación es bastante dura ya de por sí… Todo mundo compitiendo por los mismos miserables recursos…&lt;br /&gt;«Lo cual no debería ser problema para ti y tus propuestas», pensó Michael para sus adentros. Doménic sonrió y continuó:&lt;br /&gt;—Sólo te puedo decir que una persona normal por sí sola, cualquiera, podría triunfar en este lugar, pero también sé, más bien, sabemos, que, por su misma normalidad, se va a encontrar con muchos problemas…&lt;br /&gt;—Y tú no los has tenido, ¿eso me quieres decir?&lt;br /&gt;Si Doménic notó algún sarcasmo en el tono de Michael, no lo expresó.&lt;br /&gt;—Mi… grupo al que pertenezco… me ha ayudado un poco… sí.&lt;br /&gt;Michael lo miro, intrigado.&lt;br /&gt;—Tu grupo… ¿y qué grupo es ese? ¿Una asociación o algo similar?&lt;br /&gt;—No, mi grupo es más grande que cualquier asociación… —la cara de su colega se llenó de orgullo por un pequeño segundo.&lt;br /&gt;—¿El Grupo Gris? —Lo interrumpió Michael de manera aguda.&lt;br /&gt;Doménic se turbó por un instante, parpadeó y miró hacia abajo de manera rápida e imperceptible, para después recuperar la compostura… excepto que Michael, que era muy dado al lenguaje corporal, observó que el nombre mencionado había pegado en cierta fibra sensible de su colega. ¿Una fibra grande o pequeña? Eso aún no lo podía determinar…&lt;br /&gt;—A-a-algunos le llaman así, pero el nombre no importa… son un grupo de… mexicanos que hacen una labor importante y que son nacionalistas… y responsables que se preocupan del progreso y de la felicidad de sus compatriotas… Pero ya no hablemos de eso… lo que te quiero decir es…&lt;br /&gt;Michael volvió a interrumpir.&lt;br /&gt;—Espera, y perdona que te interrumpa antes de que se me vaya la idea… si tu grupo es muy importante ¿por qué nadie sabe de él con exactitud? ¿Y por qué nadie quiere hablar de él…?&lt;br /&gt;Al no contestar su interlocutor, Michael continuó:&lt;br /&gt;—Déjame decirte algo, Doménic: la mayoría sabe que el Grupo Gris es una asociación muy particular. Tan particular que cuando alguien la menciona, la temperatura ambiente baja varios grados… Yo pensaba al principio que ese grupo tenía características más del tipo de causas sociales y así… Después me entero que hasta les dicen los Círculos Negros… Pero tú deberías decirme si estoy equivocado…&lt;br /&gt;La mirada de Doménic se volvió gélida. Michael sintió de repente que caminaba en medio de un campo minado. Doménic empezó a hablar pausado:&lt;br /&gt;—Mira, Michael, el Grupo Gris ya te lo reconocí, sí existe y sus propósitos están bien definidos. Que quede claro: estos grupos de elite no son los Círculos Negros que dicen las leyendas… más bien son aros de luz que iluminarán al mundo… Pero hoy no podría hablar aquí de él. Quizá después, pero aquí no… Y eso es definitivo.&lt;br /&gt;—¿Y por qué no quieres hablar de él, si dices que son nacionalistas? ¿Y por qué sus labores no son difundidas más de lo que hasta ahora se habla? Se lo merecerían, ¿no? En cambio pareciera que estamos hablando de un grupo secreto, una logia o culto, con santo y seña y demás. Que, ¿hay que hacer ritos de iniciación?&lt;br /&gt;Doménic se puso serio.&lt;br /&gt;—No me gusta que bromees con esto. Déjame continuar.&lt;br /&gt;Michael así lo hizo. Doménic continuó:&lt;br /&gt;—No te lo dije al principio, pero espero que sepas que esta conversación va a ser entre caballeros y que espero que lo dicho aquí no se repita más allá… ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;—De acuerdo, pero yo no sabía que la plática iba a ser tan solemne.&lt;br /&gt;—¿Solemne? ¿De qué hablas? Aquí nadie es solemne …&lt;br /&gt;—Si tú lo dices, supongo que no…&lt;br /&gt;—Quiero que te nos unas.&lt;br /&gt;Michael creyó haber oído mal.&lt;br /&gt;—¿Cómo?&lt;br /&gt;—Sí, al Grupo Gris.&lt;br /&gt;—¿Que me les una…?&lt;br /&gt;—Así es.&lt;br /&gt;Michael se sintió apenado y preocupado. La fama del Grupo Gris no era nada buena. No sabía mucho de ellos pero era obvio que era un grupo en el que todo avanzaba muy rápido. Demasiado rápido, para precisar mejor… Era casi bochornoso…&lt;br /&gt;Por otra parte, y Michael se esforzó en ser honesto consigo mismo… ¿no era eso lo que él quería al final? Avanzar rápido, ¿no lo querían todos? Sí, pero… lo de siempre: los malditos «peros» del mundo… ¿cuál sería el precio?&lt;br /&gt;—No creo que sea buena idea, Dome… no por el momento.&lt;br /&gt;—¿Qué quieres decir? —Preguntó Doménic, sorprendido.&lt;br /&gt;—Que no creo que sea lo que quiero, ahora por lo menos… y no quisiera que me lo tomaras a mal.&lt;br /&gt;La cara de Doménic era gris, cenicienta. Dijo:&lt;br /&gt;—Creo que no me has entendido bien, Michael. Si te he estado diciendo esto, es porque sé que necesitas estar en el Grupo. Aquí no hay otra manera de avanzar…&lt;br /&gt;—Hace un rato tú mismo me aceptaste que sí…&lt;br /&gt;—Sí, pero con muchas dificultades. Ahora, sólo piensa por un segundo, qué pasaría si alguien quisiera avanzar… contra la corriente…&lt;br /&gt;—¿Qué quieres decir?&lt;br /&gt;—Nada… sólo que siempre puede haber dificultades… inesperadas.&lt;br /&gt;Michael estaba suspicaz.&lt;br /&gt;—¿Es una amenaza?&lt;br /&gt;—No. ¿De qué hablas? Nadie amenaza a nadie. Espérate... escúchame primero… —el tono de Doménic era casi implorante—. No me rechaces todavía, Michael, entiende, hablaría muy mal de mí el que me rechaces…&lt;br /&gt;—¿Por qué?&lt;br /&gt;—¿¡Por qué!? ¡Porque pensé que te conocía y que querías ser alguien aquí en la PoliUniversidad…!&lt;br /&gt;Michael miró hacia el interior de su taza de café para averiguar qué le podría contestar a Doménic que le sonara convincente para él y para sí mismo.&lt;br /&gt;—Sí quiero ser alguien, Dome, pero me gustaría saber a qué me atengo y a qué me arriesgo. Por otro lado, tu actitud me hace preguntarme: ¿con quién quedarás mal? ¿Que acaso estás en una especie de oficina de reclutamiento? Y por supuesto que quisiera saber el por qué me escogiste a mí…&lt;br /&gt;La voz de Doménic era fría.&lt;br /&gt;—Porque tú tienes los ingredientes… Trabajas de manera callada, eres abierto y sabemos que tienes ambiciones...&lt;br /&gt;—Sí las tengo, ya te lo he dicho…&lt;br /&gt;—Tu precio, Michael, ¿cuál es tu precio?&lt;br /&gt;Michael se sobresaltó.&lt;br /&gt;—¿De qué hablas? ¿Precio para qué?&lt;br /&gt;Doménic guardó silencio. Al cabo de una pausa habló:&lt;br /&gt;—¿No te gustaría… no te gustaría que hiciéramos lo posible por traer del lejano oriente a una chica muy querida por ti…?&lt;br /&gt;Eso alteró a Michael. ¡Sabían de Catherine! ¿Cómo era posible? No era secreto del todo, pero el hecho de que alguien de fuera de su círculo se lo mencionara, y sobre todo en el contexto y el tono en el que lo estaba diciendo, hizo que se alterara…&lt;br /&gt;—¿Cómo lo sabes? ¡Quiero saberlo!&lt;br /&gt;Doménic le sonrió con el aplomo de saber que traía mano en el juego:&lt;br /&gt;—Sabemos mucho… sobre ti…&lt;br /&gt;Michael seguía alterado.&lt;br /&gt;—Pero… ¿por qué lo mencionas? Ahora y en este mismo instante… ¿Crees que no sé lo casi imposible que sería eso?&lt;br /&gt;Doménic seguía sonriendo de una manera curiosa, casi siniestra, como si supiera que tenía a su presa muy cerca:&lt;br /&gt;—Sí lo sabemos, pero sabrás que para nosotros casi no tenemos imposibles. Hay nexos y… ciertas conexiones… sobre todo si estás bien colocado…&lt;br /&gt;Ahora Michael comprendía que debía sobreponerse a la ventaja de Doménic:&lt;br /&gt;—Y tú… ¿tienes parientes o padrinos bien colocados?&lt;br /&gt;Doménic miró con frialdad a su interlocutor. Sonreía de manera irónica mientras hablaba:&lt;br /&gt;—Aunque lo dudes, sí los tengo, pero creéme que para ellos hubo un tiempo en el que no fui nadie, y… bueno, sólo hasta hace poco pude hacer las paces, pero esa es otra historia para después… cuando aceptes.&lt;br /&gt;—¿Qué… si acepto?&lt;br /&gt;Doménic se relajó un poco, sin dejar de mirar a Michael.&lt;br /&gt;—Se te darán facilidades para estudiar con cualquier beca que prefieras, se te darán responsabilidades que ni has soñado y sobre todo, Michael, y ya estoy hablando demasiado, se te dará la posibilidad, una verdadera posibilidad, de cambiar las cosas a tu antojo…&lt;br /&gt;Michael estaba extrañado.&lt;br /&gt;—¿De qué hablas?&lt;br /&gt;—De un poder que nadie te podría dar. Es más, que tú ni siquiera has imaginado…Tus decisiones podrían ya dejar de influir sólo en tristes e inanimados modelos de simulación… Ya dejarás de jugar con computadoras y máquinas SIM, con tu amigo el técnico, Poincaré. Ahora lo podrías hacer en la vida real con personas reales, con factores económicos de verdad. Un poder impresionante de vida o muerte... Las posibilidades son de alucine… casi ilimitadas, podría agregar… ¿lo puedes creer?&lt;br /&gt;Michael sin entender nada, decidió sondear el terreno:&lt;br /&gt;—Supongo que sí, si tú lo dices… no es que dude, pero, se me hace demasiado… embotante… —agregó con cautela—: ¿Hay gente que lo ha hecho?&lt;br /&gt;Se vio que Doménic contuvo su entusiasmo. Mirando a su bebida, dijo:&lt;br /&gt;—Esa información está restringida, lo único que te puedo… decir es que estaría a tu alcance en cualquier momento que lo decidieras. Ahí está todo…&lt;br /&gt;«¿Sería posible?», se preguntó Michael.&lt;br /&gt;—Ellos, ¿sí tienen la posibilidad? ¿Lo has hecho tú mismo?&lt;br /&gt;—No, todavía no llego hasta ahí, pero creo que lo haría sin dudarlo —le brillaron los ojos—. Piensa: el hacer ahora tus experimentos sociales, un estímulo por aquí, un desestímulo por allá, todo controlado a la perfección…&lt;br /&gt;—Un juego de selección natural… ¿ustedes quieren ser dioses o algo semejante?&lt;br /&gt;— Ya lo comprendes, Michael… en algún sentido ya lo somos.&lt;br /&gt;Michael guardó silencio. Lo que hablaba Doménic era inesperado, él ya sabía uno que otro detalle del Grupo Gris pero siempre había pensado que se relacionaba con las eternas mafias que tienen un acceso continuo y directo a las becas, a los mejores horarios, a los mejores puestos. Podría haber sido una red de tráfico de contactos e influencias, pero a lo que se refería Doménic era a algo mayor, más impresionante. Trató de ganar tiempo. Tenía que reflexionar. No podía imaginarse en pertenecer a un grupo así, él tenía otras ideas. A como Doménic lo estaba pintando sonaba antinatural, siniestro en cierto modo.&lt;br /&gt;Resolvió contestar con preguntas:&lt;br /&gt;—¿Tú qué harías?&lt;br /&gt;—Yo diría que sí. Es obvio, dije que sí...&lt;br /&gt;—¿Y estás en alguna etapa? ¿La de un cinta negra, o algo similar?&lt;br /&gt;Doménic sonrió, jovial de nuevo.&lt;br /&gt;—Te puedo decir que estoy en el nivel intermedio. Ya estoy en la lista para entrar más arriba… Debes de aceptar, son oportunidades que no se piensan demasiado, creélo…&lt;br /&gt;—¿Sabes que me estás ofreciendo un pacto faustiano? —Michael se aclaró la garganta—. Mira, ni yo mismo sé qué es lo que quiero de la vida, y muchas veces me han acusado de eso, permíteme que te diga. Pero sí sé lo que no quiero, y lo que no quiero es un trato con el diablo… —Respiró profundo y continuó—: Doménic, escucha: yo no sé si te simpatizo, pero, creéme, no estoy dispuesto… ya me siento amenazado, ya me ofreciste algo bastante importante para mí, pero, no... Me sigue sonando hueco. Siento que esto no es para mí.&lt;br /&gt;Doménic sólo escuchaba y apretaba los puños con disimulo. Su voz sonaba tensa, muy tensa, como a punto de quebrársele en cualquier momento.&lt;br /&gt;—Michael, te necesitamos…&lt;br /&gt;—¿Quién? ¿Quién me necesita?&lt;br /&gt;Doménic tragó saliva. Su nerviosismo era evidente.&lt;br /&gt;—Es simple… estamos trabajando para unir a todo el mundo pensante que pueda valer en este país y tú estás incluido… No tienes opción, te queremos aquí con nosotros… Acepta… No hay mucho tiempo para pensar.&lt;br /&gt;Doménic logró sonreír con un poco de aire de autosuficiencia. Luego se adelantó en la mesa como si estuviera a punto de soltar una confidencia.&lt;br /&gt;—Michael, yo pensé que éramos amigos. Sabes cuánto te estimo. Eres… te has convertido en una persona muy importante para mí. Yo… tú sabes, me eres de especial interés, repito. Y quisiera que trabajaras conmigo y… ya luego veríamos que sale… algo positivo, estoy seguro.&lt;br /&gt;Michael se quedó serio. Su interlocutor continuó:&lt;br /&gt;—Siempre te he tenido en alta estima. Y sé también que a veces… bueno, pienso que no te he sido indiferente. Además, ya has sido investigado, digo, en el sentido de tus intereses…&lt;br /&gt;Michael sintió de repente que la distancia entre ambos ya había cambiado. Sabía que ahora menos debía dejar sentir un rechazo. Pero debía ser firme, ¿no lo acababa de chantajear respecto a Catherine? Respiró hondo. Miró cómo la gente iba y venía en los pasillos de la cafetería. Algunos levantaban sus charolas, ya habiendo terminado. Otros platicaban de los asuntos normales que las personas platican en una tarde corriente. Volteó a ver a Doménic. Habló con cuidado:&lt;br /&gt;—Te agradezco tu atención, pero mis… inclinaciones no van mucho por ahí, además, yo tengo mi trabajo, mi proyecto…&lt;br /&gt;Ahora el rostro de Doménic se endureció. Michael continuó:&lt;br /&gt;—Doménic, entiende, no sé si esté preparado para aceptar… esto.&lt;br /&gt;—No, escúchame bien tú, Michael. Nadie está en posibilidad de rechazar este ofrecimiento. Todos tienen, bien, no digamos la palabra precio, pero todos tenemos algo que queremos sin poderlo conseguir y entiende, que si hay posibilidad de realizarlo se podrá realizar…&lt;br /&gt;Michael sintió que esto ya no podría extenderlo más allá. Ya había sido demasiado. Ya estaba dicho todo.&lt;br /&gt;—También te entiendo, Doménic, y aprecio tu esfuerzo, pero no voy a aceptarlo. Es difícil de explicar. Yo no me manejo con base en avances en escalas o bueno… subir escaños corporativos, yo sólo… yo sólo quiero trabajar y que me dejen trabajar. Creéme que me tienta, y soy sincero, sí me llama la atención eso de los laboratorios de simulación real, de los que hablaste, pero no ignoro lo que eso conlleva. Pero siento que… no es del todo ético hacer las cosas así… no, debe de haber otra manera… En estos momentos no puedo aceptar… y no sé si algún día podré aceptar.&lt;br /&gt;Su interlocutor estaba tan confundido como un Ángel que ofreció el Cielo y la Salvación a un pecador y recibiera el peor de sus rechazos. Dijo:&lt;br /&gt;—No te entiendo, Michael ¿no fui claro o qué? Casi te estoy diciendo que no puedes rechazar esto, ¡fuiste seleccionado! Se te darán todas las facilidades de proyectos, tendrás privilegios de muchos tipos…&lt;br /&gt;—Sí, fuiste claro. Sólo que no eres tú, es… el misterio de todo esto, no sé qué examinaste de mí pero a mí no me gusta trabajar así... No es el tipo de reconocimiento que busco…&lt;br /&gt;Doménic le clavó la mirada con la misma cara endurecida. Dijo:&lt;br /&gt;—No seas tú uno de esos idealistas imbéciles, por favor, Michael.&lt;br /&gt;—No soy idealista, Doménic. Más bien no voy con tu estándar de realista tampoco, si eso es lo que quieres decir…&lt;br /&gt;Doménic no lo veía. Dijo:&lt;br /&gt;—¿Es tu última palabra?&lt;br /&gt;—Me temo que así es, Doménic.&lt;br /&gt;Éste no dijo nada, pagó la cuenta en silencio, su semblante hosco. Muy molesto, en definitiva. Michael miraba hacia abajo, apenado. Doménic se levantó y dijo:&lt;br /&gt;—Sólo quiero que sepas que si alguna palabra de esto sale de aquí, yo lo sabré de inmediato. Y si es así me vengaré de una manera bastante dolorosa hacia ti. Así que ya lo sabes.&lt;br /&gt;Michael volteó a verlo, desafiante.&lt;br /&gt;—¿Es una amenaza?&lt;br /&gt;—Ya lo sabes… y también quiero que sepas que esta… humillación jamás la olvidaré… y te la voy a hacer tragar, cabrón.&lt;br /&gt;Doménic se levantó y se fue. No volteó la vista atrás.&lt;br /&gt;A Michael le empezó a doler la cabeza. Sólo suspiró.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226251282726324?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226251282726324/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226251282726324' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226251282726324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226251282726324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/17-tentacin.html' title='17.  Tentación'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226241585252944</id><published>2006-10-30T18:39:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T19:58:09.016-08:00</updated><title type='text'>18. Fiesta</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En la mañana del día de la fiesta, Michael estuvo muy atareado en la indagación sobre varias metodologías de investigación históricas. Se había conectado a PLAANET e instruido a su agente digital de información particular, a la que él llamaba Karla, a que buscara en SmartNet los esquemas más idóneos o prometedores según las características requeridas.&lt;br /&gt;El problema con Doménic lo discutiría después con Poincaré o con Sri Sol, o con el mismo Erasmo. De hecho, tenía que hablar con éste de los Grupos Grises. Y pronto.&lt;br /&gt;En eso se encontraba cuando llegó un mensaje cifrado a través de la Matriz. De inmediato Michael entendió de quién podía ser.&lt;br /&gt;La red PLAANET-SmartNet desapareció y sólo quedaron Michael y la Matriz a solas.&lt;br /&gt;Su corazón palpitó con más fuerza y empezó a rezar por que no fueran malas noticias. Trató de recordar de manera apurada si había ocurrido algún evento reciente que afectara a Singapur, pero no pudo concentrarse en ninguno.&lt;br /&gt;Encargó a Karla a través de comandos en pantalla a que lo tradujera según la clave usual. Empezó a leerlo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amado Michael:&lt;br /&gt;Primero que nada quiero decirte que te sigo amando y que te extraño tanto a pesar del tiempo y de la distancia, a pesar de mi propia gente y a pesar de mi sentido común.&lt;br /&gt;Me tienen vigilada y los tiempos de comunicación nos los racionan.&lt;br /&gt;Estoy bien de salud, no lo dudes. Además, estamos encontrando nuestro espíritu de resistencia y de ese modo, poco a poco, salir de la parálisis en la que hemos estado.&lt;br /&gt;Pero no te preocupes por mí. No te preocupes, tampoco, por nuestro país, que nosotros lo estamos construyendo cueste lo que nos cueste.&lt;br /&gt;Michael, el motivo de esta carta es de que te preocupes tú por el tuyo. No es mucho lo que te puedo decir, pero ¿recuerdas el trabajo en el que estaba? ¿Dónde me enteré que mi país exportaba sus ideas a tu país?&lt;br /&gt;Yo sé que el destino de mi país no debiera ser el del tuyo. Debes de tener cuidado. Ya tienes de una de mis comunicaciones el nombre de la persona que funciona como ideólogo principal en nuestra extraña mercancía o producto, John Lu, persona con una trayectoria tal, que es de todos conocida por aquí, pero por allá en tu país me imagino que no lo es tanto. Investiga que hace él en tu país. Es importante.&lt;br /&gt;No sé si altero el karma o si me atrevo a pedir demasiado, ignoro si tú estás en algún puesto clave para verificar esto o para alertar a alguien, no lo sé… Incumplo de manera ínfima con el gran mosaico de la Realidad Inmutable, al hacerlo de tu conocimiento.&lt;br /&gt;Que no te entristezca la separación. Estoy segura que estaremos juntos de nuevo.&lt;br /&gt;Tengo interés de lo que en tu última nota mencionaste de ciertos adelantos que Poincaré estaba haciendo respecto a la telepresencia. ¿Tú crees que vaya a avanzar más en esto? Recuerda que estoy vigilada, pero tengo esperanza de contactar contigo de un modo más completo.&lt;br /&gt;Recuérdalo, tengo esperanza.&lt;br /&gt;Tú nunca la pierdas…Te extraña más que con el corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cathy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabó de leer la nota y la imprimió. La releyó con un dejo de tristeza y guardó el papel en su cajón. Decidió comentar con Poincaré lo de la telepresencia.&lt;br /&gt;Se empezó a sentir con un malestar indefinible y, presintiendo un inútil ataque de depresión, decidió no caer en la melancolía y optar por ocuparse en algo distinto. Volvió a sacar la nota. Otra vez ese nombre, John Lu. Lo había vuelto a olvidar. Se prometió investigarlo ya. Se notó un poco aprehensivo. ¿No sería ya mucho meterse en terrenos diplomáticos? ¿Valdría la pena?&lt;br /&gt;La llegada del mensaje lo hizo pensar en el estado funcional de su relación. Ésta no podía seguir así por mucho tiempo. Demasiada ansiedad e incertidumbre.&lt;br /&gt;Pero también pensó que no tenía opción más que de seguir, si es que quería a Catherine.&lt;br /&gt;¿Y Sri Sol? ¿Dónde entraba ella en esto? ¿Y si como resultado de su proyecto se unían más y más, hasta dónde sería lo correcto…? Recordó el tono de la plática que se dio aquel día de su confesión acerca de Cathy y de los demás temas que después repasaron…&lt;br /&gt;—Deja te explico, Sol. El tema de Tlatelolco aún tiene validez. Imagínate todo el material que existe para investigar, para darse un juicio: Olimpiadas de México 68, Tlatelolco, la hipocresía mundial respecto a la tragedia… luego el repasar cada represión mundial notoria, hasta llegar al tema de las represiones estudiantiles de Corea en los años ochenta y noventa. Bien podríamos finalizar con la Plaza de Tiananmen de 1989 y la reacción y condena mundial de esos hechos…&lt;br /&gt;—¿Vas a dar ahora una clase llamada Represiones Comparadas I o II?&lt;br /&gt;Michael ignoró, sonriendo, el amigable sarcasmo.&lt;br /&gt;—Sería bueno… Tiananmen tuvo símbolos inolvidables, el muchacho solitario con sus bolsas de mano y un valor rayando en lo irracional que se paró enfrente de los tanques, deteniéndolos; la estatua de la Libertad china… Qué sé yo, quizás en 1989 hubo mayor difusión, más cámaras, «una videocámara, diez, cien mil testigos»… será que la tecnología ha ayudado mucho para esto y… pues, tristemente, reconozcámoslo, en México y Tlatelolco en 1968 no hubo nada de eso… estaban solos. Ahora dime tú que sabes de la época.&lt;br /&gt;Sri Sol empezó a hablar:&lt;br /&gt;—Según lo que sé, los años sesenta el mundo estaba tan politizado —y polarizado—, que era imposible separar la razón de la pasión y que los excesos fueron promovidos en nombre del miedo bárbaro. Por lo demás, ya en los años ochenta el planeta empezaba a tener más opinión pública. Ésta, quizá mejor informada, ya no quiso que le taparan el sol con un dedo. La condena hacia China fue mundial. Creo que no pudo ser de otra forma. Ya existía una gran conciencia colectiva. Ahí estaban los primeros grandes grupos no gubernamentales: Amnistía Internacional, Greenpeace, Mediques sans Frontiers, la International Green Cross de Gorbachev… Todas luchando para un bien común: salvar a la sociedad de sus propios excesos.&lt;br /&gt;Michael estaba impresionado. La coincidencia entre ambos era total…&lt;br /&gt;—¿Dónde leíste todo eso?&lt;br /&gt;Ella sonrió.&lt;br /&gt;—Hasta nos pusiste examen, corazón…&lt;br /&gt;A Michael le pareció que Sri Sol tenía los elementos de inspiración necesarios que lograban mantener su mente despierta y estimulada.&lt;br /&gt;La idea original de que se acostaran juntos no fue de él, sino de ella. Iba en contra de una vaga política de Michael respecto a sus alumnas, de no involucrarse con alguna, pero a esas alturas eso ya no le importaba.&lt;br /&gt;Por otra parte, para Sol, la situación de tener sexo con su maestro nada tenía de significativa o de solemne: le gustaba su maestro y punto. Por fortuna para su conciencia —de hecho, la de ambos—, tenía buenas calificaciones y de ese modo no se sentía que todo fuera parte de una burda maniobra para obtener una aprobación.&lt;br /&gt;De cualquier manera Michael nunca lo hubiera podido llevar a cabo, y Sol también lo sabía. Además, ella que se preciaba de ser autosuficiente, era muy orgullosa y jamás lo hubiera aceptado.&lt;br /&gt;Sol estaba en proceso de convertirse en alguien muy especial para Michael y eso lo hacía sentirse feliz… y ahora con la mirada puesta hacia el cajón en donde estaba el mensaje impreso de Catherine, también le hacía sentirse un poco culpable. Sabía que un día llegaría a estar entre la espada y la pared.&lt;br /&gt;Y Catherine volvía a aparecer. Antes de salir hacia la fiesta, se acordó de hablar con Poincaré respecto al acto de telepresencia que tratarían de realizar. Ya era tiempo de empezar los preparativos. Si su amigo lo conseguía llevar a cabo, harían historia.&lt;br /&gt;Y él, en lo personal tal vez, obtendría algo más…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael llegó por fin a la reunión-fiesta que se celebraba por ser motivo del fin de periodo escolar oficial y por el discurso anual del canciller y del rector.&lt;br /&gt;Aprovechaba ese tipo de eventos para escuchar lo que se decía en el recinto de la Facultad, acerca del plantel, de la PoliUniversidad, en particular y de Technotitlan, en general.&lt;br /&gt;Invitados especiales, representantes consulares, personas de sociedad, funcionarios de menor a mayor nivel, sus esposas y… amigos. A todo mundo le revisaban su identificación. Ahí estaba el canciller y allá el rector, separados como siempre, para eludir toda oportunidad de hablarse.&lt;br /&gt;La multitud ya estaba reunida en el gran salón de actos de la Facultad.&lt;br /&gt;Michael deambuló hasta que se le antojó una bebida. Se acercó a tomar una de una mesa, y no pudo evitar oír una conversación a menos de medio metro de él:&lt;br /&gt;—…pues yo estoy en desacuerdo con la campaña de que a la gente le registren el DNA para saber de sus potenciales enfermedades…&lt;br /&gt;—Yo de plano no creo que lo lleven a cabo.&lt;br /&gt;—¿Y que tal si sí? Y no lo digo porque esté bien o mal, eso no lo sé… Lo que sí sé, es que es un proceso muy costoso… ya sabes, un gran despilfarro de dinero, eso siempre lo hace el gobierno, y muy bien, por cierto…&lt;br /&gt;—A mí ni me importa. Yo ni tengo problemas con la gente. Además, mientras tenga ya mis exámenes de Genoma aprobados, estaré en cuidados preventivos.&lt;br /&gt;—¿Ah, sí? ¿Y qué se supone que te va dar si no te cuidas? Digo, si no es indiscreción…&lt;br /&gt;Hubo una mirada gélida entre interlocutores.&lt;br /&gt;—Muy bien, mira, no te puedo decir mucho pero si no me cuido me podría enfermar de hipertensión y quizá vaya a morir a los cuarenta y cinco años de un infarto o de algo peor. Para eso sólo me faltan diez años y…&lt;br /&gt;—Seis, ¿no, querida…? El otro día lo mencionaste tú misma…&lt;br /&gt;—¿Cómo? Ah, es cierto, gracias por recordarme, mi reina… Decía, pero como hace más de cinco años me hice el examen, te digo, el de Genoma, el cual en ese entonces todavía estaba muy caro, pues… ya me procuro una dieta diseñada para mí, especial, con fibra, carne al mínimo y todo eso. Y ya ven, —dijo a nadie en especial—, díganme cómo me veo.&lt;br /&gt;—Muy sana, de verdad —le contestaron en el tono que correspondía.&lt;br /&gt;—Gracias, cariño. Además, respecto a tu pregunta, quizá sí esté de acuerdo en que le hagan a la gente el examen, que sea esa la base para que la gente sepa de qué se va a morir, perdón, quiero decir… que se va a curar antes de que sea demasiado tarde. Ahora que, si no lo pueden pagar, pues que no lo hagan. O que no les informen…Tal vez vivan mejor así.&lt;br /&gt;Río y luego hizo una pausa para tomar un trago de su bebida:&lt;br /&gt;—Además, aquí entre nos, yo ya tengo mis cultivos de médula espinal, los de piel, un riñón, y, aunque ustedes no lo crean… un corazón… una nunca sabe si se puede ofrecer... —rompió a reír una vez más.&lt;br /&gt;El que parecía ser su marido le reconvino:&lt;br /&gt;—Mi amor, por favor, eso no lo digas en público, podrías molestar, hay que callarse… discreción ante todo…&lt;br /&gt;—¡Naaah! Todo el mundo lo niega, pero todos tenemos nuestros «ahorritos», ¿verdad? —volvió a reírse—. Ya sé, ya sé, no es de buen gusto decirlo, pero… ¿qué quieren? me siento tan bien…&lt;br /&gt;—Discúlpenos, creo que ya se le subió la bebida, con su permiso…&lt;br /&gt;Los que estaban reunidos sólo se encogieron de hombros y siguieron en la plática.&lt;br /&gt;Michael derivó ahora hasta donde estaban los canapés. En ese punto, a ratos, se juntaba demasiada gente. Cerca de allí había otro grupo que traía también ya una discusión corriendo.&lt;br /&gt;Hablaba uno de traje gris:&lt;br /&gt;—…sabía que con eso del secreto de la COMPENSAN se iban a tomar demasiadas decisiones a espaldas de la gente, y eso a mí nunca se me ha hecho justo... Oiga usted, ya son diez años o más desde que el Congreso lo firmó y lo dio para delante y no se ve para cuándo…&lt;br /&gt;Su interlocutor, uno rubio, dijo:&lt;br /&gt;—¿Y qué? A mí se me ha hecho genial, un mecanismo secreto para mantener seguros a los de la Comisión Ejecutiva, además de una manera muy útil para no concentrar aquellos tradicionales poderes cuasidictatoriales en el Presidente, se me hace de lo más avanzado e importante…&lt;br /&gt;Un tercer invitado preguntó:&lt;br /&gt;—Disculpen, caballeros y damas aquí presentes, pero yo soy extranjero y acabo de llegar al país y aún no me he conectado… con sus costumbres… Ya en otras ocasiones he escuchado esto de la COMPENSAN pero… todavía no alcanzo a percibir qué es con claridad, ¿alguien me puede decir qué es?&lt;br /&gt;El de traje gris rompió el bochornoso silencio al replicarle en tono amable:&lt;br /&gt;—Bueno, la COMPENSAN es un grupo, dicen que conservador, secreto formado hace más de diez años, enfocado a favor de la seguridad y el bienestar de todos, y que aboga, entre otros aspectos, por un regreso al hogar…&lt;br /&gt;El interlocutor rubio lo interrumpió de manera abrupta:&lt;br /&gt;—Qué, déjeme que le diga, esa es una megatendencia mundial en ascenso, pero en ciertos círculos académicos importantes se afirma que más bien se va&lt;br /&gt;hacia el aislamiento endémico…&lt;br /&gt;—Con todo respeto, señor: ¡eso es un absurdo! Lo que se busca es dar a la gente seguridad y bienestar y qué mejor que guardarla en casa… no empiece por favor con inexactitudes que sólo confunden... Y bueno, yo le decía, la COMPENSAN es un grupo de apolíticos sin rostro que aborrecen la violencia indiscriminada, la anarquía, el descontrol al que, se tiene que decir aunque no guste, PLAANET es muy proclive… la contaminación espiritual, usted sabe…&lt;br /&gt;Otro del círculo, de pelo canoso, elegante, opinó por su parte:&lt;br /&gt;—Eso está provocando reacciones… aquí mismo en la PoliU he escuchado de algunos que están muy molestos con las actividades de la COMPENSAN, ¿no han oído? Afirman que la COMPENSAN se opone a más liberación de las redes debido a que se pierde la independencia individual y se puede promover un desmedido fomento a la… transculturalización y similares…&lt;br /&gt;—Pero eso es cierto, mi estimado, tenemos sobre nosotros un dejar hacer de años, un laissez-faire sobre nuestro pueblo que es terrible, destructivo… La lucha contra la transculturalización es un deber, una globalización en exceso que nos diluye como nación, nuestra identidad disminuida, nuestra unidad mancillada, al final ¿qué más pedirán? ¿La desaparición virtual de monedas? ¿De fronteras? ¿De banderas…? ¡Utópicos, rockeros, ignorantes, bárbaros…! Créame, querido amigo, eso sería intolerable. Además, han criticado que la COMPENSAN sea secreta y sin rostro, sin querer reconocer que eso ayuda a que los… enemigos, por decirles así, no les reconozcan y no puedan ser víctimas ellos o sus familias de algún atentado u hostigamiento…&lt;br /&gt;Alguien más terció queriendo participar:&lt;br /&gt;—A mí tampoco me preocupa, esas personas fueron seleccionadas como si fueran de la Suprema Corte de Justicia. Son del tipo decente, muy competentes… yo vi las listas propuestas, y me consta que lo son…&lt;br /&gt;—A la opinión pública ni le molesta —terció alguien.&lt;br /&gt;Michael se tomó otro bocadillo, vio con sorpresa agradable a lo lejos a Poincaré dentro de una plática muy animada con su ex esposa, Gabriela. Él pensaba que su amigo siempre tuvo su vocación latente de masoquista.&lt;br /&gt;Allá en la puerta de entrada vio a F. Moreno. O sólo Moreno, como le decían sus amigos en la maestría, ya que nadie sabía lo que significaba la «F». El aludido nunca quería decirlo y la mayoría quería saberlo, Michael entre ellos. Siempre se divertía con él… congeniaban incluso en la admiración por Erasmo. Vería la oportunidad de saludarlo más tarde.&lt;br /&gt;Se sentía un poco incómodo por estar de intruso, pero al tomarlo como un mal necesario, se quedó donde estaba de manera furtiva:&lt;br /&gt;—Te lo digo, a la gente, lo que les preocupa más es, en primer lugar los asuntos de economía, como siempre; luego el ancho de banda y en tercer lugar la seguridad…&lt;br /&gt;—¿El ancho de banda en segundo lugar?&lt;br /&gt;—Sí, esa necesidad ha ido en aumento desde hace dos años a la fecha… Curioso ¿verdad?&lt;br /&gt;—Luego con las próximas regulaciones que se vienen, figúrate.&lt;br /&gt;Michael no alcanzó a escuchar lo siguiente. De repente todo se hizo claro.&lt;br /&gt;—Sí, las cosas van bien, creo…&lt;br /&gt;—Yo no estoy de acuerdo. Sobre todo cuando veo, oigo y me platican de los disidentes.&lt;br /&gt;—¿Esos? Siempre van a existir, no hagas caso…&lt;br /&gt;—Una cosa es la oposición, tú sabes, organizada, discreta, justa, honorable, concertadora; pero la disidencia, ¡ufa! sólo buscan la ruptura, son gente que se opone por oponerse sin ofrecer una solución real, no lo sé… Ellos sí me preocupan…&lt;br /&gt;—Se les mantiene a raya. Ya ves que ahora se les imponen castigos más severos…&lt;br /&gt;—Sí, pero las imágenes de los bombazos siguen en la mente de todos…&lt;br /&gt;—¿Qué son, aquí entre amigos, tres o cuatro en seis meses? Eso no destruye a un país, no ha destruido ni a Israel, o a España, lo que lo destruye es la desunión del mismo... El perder la megavisión de todos hacia el mismo punto… eso es lo horrible. No, no te preocupes. Además, yo sé, de buena fuente, claro, que esos… se van a suprimir pronto… Muy pronto. Desde la raíz… digo, yo por mi parte tengo un amigo que dice que tiene un primo en la COMPENSAN que le ha informado de ciertos detalles…&lt;br /&gt;—¿En serio? ¿Y cómo se llama tu amigo?&lt;br /&gt;—Bien… sabes que no te puedo dar su nombre por razones de seguridad nacional, pero yo luego te diré…&lt;br /&gt;—Bueno, bueno ya dejemos esto de la política, que es muy serio y ahora hay que divertirse… Ahora dime: ¿y qué tal tu carro nuevo?&lt;br /&gt;—¿El Mercedes…? Muy bien, oliendo a cuero los interiores, yo creo que no existe nada que supere ese aroma...&lt;br /&gt;Michael abandonó el grupo que recién se puso tedioso y se dirigió hacia otro de los extremos, mientras veía hacia la puerta por si aparecía Erasmo, sin suerte. Ahora tampoco veía a Poincaré, y ya extrañaba a Sri Sol.&lt;br /&gt;¿Por qué no se le ocurrió invitarla?&lt;br /&gt;—¡Hey, Michael!&lt;br /&gt;Se sonrojó porque pensó que alguien pudiera haberlo visto en el intento de escuchar. Se tranquilizó y respiró aliviado cuando vio quién lo estaba saludando.&lt;br /&gt;—¡Hey, Poinc! ¿Qué pasa? Te alcancé a ver con Gabriela, ¿qué tal? ¿Piensan volver?&lt;br /&gt;La cara de Poinc se lo negó antes de que emitiera palabra alguna. En su lugar, dijo:&lt;br /&gt;—Oye, esta fiesta apesta, toda pinche, ella...&lt;br /&gt;—Eso no lo pensaba al principio, pero ahora ya no estoy tan seguro…&lt;br /&gt;—Oye, Mich, ¿te vas a ir temprano?&lt;br /&gt;—No creo, Erasmo va a venir según esto y quiero platicar con él.&lt;br /&gt;—¿Erasmo aquí? ¿En una fiesta de este tipo? Never heard of. Será un espectáculo. Tú mismo decías que a él no le gustaban este tipo de ambientes. Dudo que venga, además, él es tecnofobo y no le gustan los tecnofílicos como la mayoría de los que estamos aquí… con mi honrosa excepción, por supuesto…&lt;br /&gt;—No había pensado en ello… ¿ya viste a alguien?&lt;br /&gt;—Aparte de Gaby, sí, por ahí hay varias gentes, acabo de ver por ejemplo a Doménic…&lt;br /&gt;—Ni me lo menciones…&lt;br /&gt;—¿Por qué?&lt;br /&gt;—Es muy largo de contar. Que sólo te baste que me invitó a… participar en un grupo…&lt;br /&gt;Poincaré sonrió.&lt;br /&gt;—Está en el Grupo Gris. ¡Lo sabía! Sabía que ese güey no podía conseguir tantos beneficios por sí sólo… ¿Tú qué le dijiste?&lt;br /&gt;—No acepté. Y se enojó... Además, me enteré de que está muy adentro…&lt;br /&gt;—Ya sabías que a ese cuate nada le puedes negar, además, acuérdate que te tenía esa, ejem, cierta atención… especial. ¡Si yo te lo dije, mano! Pensándolo bien, debiste haber aceptado. Son sacrificios pequeños. Yo sí hubiera aceptado... ¡Imagínate!&lt;br /&gt;—No seas hablador, no hubieras aceptado, no eres… tan ambicioso…&lt;br /&gt;—Mientras no me tienten…&lt;br /&gt;Se río de manera estrepitosa. Michael sólo sonrió. Algo le llamó la atención.&lt;br /&gt;A la distancia se veía un grupo extraño de tres personas, un hombre y dos mujeres. El hombre, vestido todo de negro con una elegante chaqueta, y sus acompañantes tenían el cabello con terminaciones ópticas encendidas, pequeñas, faldas cortas y escotes profundos nada discretos. Los tres reían en su plática.&lt;br /&gt;Habló Michael:&lt;br /&gt;—A esos, ¿quién los invitó?&lt;br /&gt;Poincaré miró hacia donde apuntaba Michael.&lt;br /&gt;—A las chicas, que aquí entre nos, están muy bien, no lo sé. A él si lo he visto, se llama Tiépolo no sé qué… Es representante de un grupo de estudiantes chic radical, pura pose… medio influyente y tiene muchos seguidores. Una fichita. Creo que es fósil.&lt;br /&gt;—¿Y qué le siguen?&lt;br /&gt;—Ni idea. No sé qué estudia y ni en qué curso va. Pero dicen que es líder nato y tiene misterios, y vuelvo a repetir, creo que no es de fiar… para nada…&lt;br /&gt;—¿Y por qué está aquí? Pensé que sólo habría maestros, funcionarios…&lt;br /&gt;—De seguro alguien lo tomó en cuenta. Ha de ser importante, ¿no crees?&lt;br /&gt;—Supongo…&lt;br /&gt;A lo lejos, las dos chicas de Tiépolo conversaban de manera animada entre ellas. Éste ahora sólo se veía vagar y mirar todo a su paso.&lt;br /&gt;«Lo examina todo», pensó Michael, ensimismado, «tal como yo lo hago…».&lt;br /&gt;—Bueno, Mich, ya me voy.&lt;br /&gt;—¿Por qué, Poinc? ¿Ya te aburriste?&lt;br /&gt;—No, es que estoy cansado y tengo varios pendientes en el laboratorio: Comunicarme a Japón y… a Indonesia. Tú sabes, cerca de Singapur…&lt;br /&gt;El tono fue malicioso pero juguetón a fin de cuentas. Michael lo ignoró y en cambio se le ocurrió una idea:&lt;br /&gt;—Oye, ya que vas a estar tan cerca, ¿puedes hacerme un favor? Olvidé pedirte que me buscaras en los informes diarios de noticias locales que hayan aparecido en PLAANET de los últimos tres meses, cualquier detalle, lo que sea, sobre un cuate que se llama John Lu, de ahí mismo, Singapur… no creo que tengas problemas, estoy seguro que es muy reconocido…&lt;br /&gt;—Así nada más, ¿«John Lu»? ¿Y? ¿Quién es ese cuate?&lt;br /&gt;—De eso se trata. Quiero saberlo.&lt;br /&gt;—Okey… Si ves a Erasmo, salúdalo de mi parte. Bye.&lt;br /&gt;Poincaré partió y Michael se trasladó a otro lugar del salón, desde donde podía ver todo en silencio. En dos ocasiones se cruzó el camino de su vista con Tiépolo pero, en ambos casos, supo evitar la confrontación de miradas y cambiar el ángulo de vista con discreción.&lt;br /&gt;Erasmo no llegaba y a él se le estaba haciendo tarde. Tenía que ir a organizar unas notas.&lt;br /&gt;Sin embargo, quería quedarse un momento más. Ver a la gente, sentir el ambiente social. A veces pensaba que se estaba separando un poco de todo eso. Y aunque eso no le importaba mucho que digamos, también pensó en lo que Doménic le explicó: acerca de cómo avanzar y de cómo llegar a cumplir con los objetivos de la mejor manera. Pero… ¿cuál era el precio? ¿Subir sólo por el hecho de subir? ¿El fin justificando los medios? Quizás el perdido era él y no Doménic. El ingenuo…&lt;br /&gt;Se encogió de hombros.&lt;br /&gt;Mucho se rumoraba de la posición de Erasmo en la PoliU. Algunos consideraban que estaba muy bien conectado y que él estuvo muy cerca del Poder cuando fundaron la PoliU… más allá de lo que por todos era sabido. En los debates, por ejemplo, donde él hacía más de diez años ya proponía el gran preparativo de fusión, que luego se realizó a través de infinidad de muchos problemas, de los antiguos universidad e Instituto Politécnico.&lt;br /&gt;Michael no supo a qué se dedicó su mentor después… hasta que su nombre empezó a ser muy mencionado como candidato para ser el primer canciller de la PoliU, cargo al cual él mismo se descartó al hacer el sorprendente anuncio de quererse incorporar a la misma como catedrático simple y llano.&lt;br /&gt;Allí fue donde Erasmo y Michael se conocieron desde hacía ya más de seis años. Entre ambos surgió una corriente de simpatía muy fuerte quizá debido, Michael teorizaba, a que el viejo nunca tuvo hijos.&lt;br /&gt;Erasmo ahora era visto por la comunidad intelectual como un gran ideólogo que marcó caminos, dio consejos, protestó, pontificó, criticó y, cuando él mismo lo reconocía, a veces erró.&lt;br /&gt;Michael miró la hora. Erasmo ya no vendría. Ya era tiempo de retirarse. Nadie lo extrañaría y él a nadie extrañaría.&lt;br /&gt;Además, tendría que pensar en la semana siguiente. Habría mucha acción en Singapur.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226241585252944?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226241585252944/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226241585252944' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226241585252944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226241585252944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/18-fiesta.html' title='18. Fiesta'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226233731693795</id><published>2006-10-30T18:35:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T19:54:58.683-08:00</updated><title type='text'>19. Preparativo</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Michael esperaba a Poincaré en el pasillo, afuera de su laboratorio, concentrado en una amarillenta revista LIFE en Español de 1969. Levantó la vista y vio a una chica con pelo largo lacio peinada según la moda imperante en los años setenta, caminando por enfrente de él.&lt;br /&gt;Mientras disfrutaba de la vista, pensó: «Tercera vez que se toma esta moda en los últimos cincuenta años… y no se cansan… Desde que se descubrió que la neostalgia es buen negocio no se le permite a la gente que se olvide de nada del pasado…»&lt;br /&gt;Volvió a su revista. Hablaba ésta de los astronautas de la nave Apolo 11 y repetía el famoso discurso dizque escrito por publicistas: «Un pequeño paso para el Hombre y bla, bla, bla…»&lt;br /&gt;¿Y Buzz Aldrin? Era triste que ya casi nadie se acordara del segundo Gran Hombre en la Luna. Michael meneó la cabeza, «lo de siempre: lo que importa es sólo ser el primero y ya… lo demás no va».&lt;br /&gt;Como sea que fuere, los días de los boy scouts espaciales ya terminaron, concluyó: «Ahora los que van al espacio sólo son seres humanos, con fallas y debilidades, como tú o como yo».&lt;br /&gt;Se acabaron los héroes. La tecnología los ha preprogramado. Los ha asimilado. ¿Algo que lamentar? Sí. No. Quién sabe. Todas las anteriores.&lt;br /&gt;De hecho, él utilizaría la tecnología en su provecho personal.&lt;br /&gt;Después de mucho meditar, Michael pudo hablar con Catherine a través de la Matriz comunicándole su idea. Ella, aunque un poco renuente, estuvo de acuerdo sólo si se asegurara que no hubiera consecuencias. Poincaré había aceptado desde el principio, ya que se le hizo un desafío interesante. El problema era del tipo práctico: cómo llevarlo a cabo, aquí y allá, a 17,500 kilómetros de distancia. Michael no tenía la menor idea de cómo resolverlo.&lt;br /&gt;Pero para esto Michael y Catherine contaban con Poincaré.&lt;br /&gt;El cual llegó, apresurado.&lt;br /&gt;—Pasa, se me hizo tarde, mano.&lt;br /&gt;Michael entró y confirmó lo que le dijera Poinc: estaba trabajando en conseguir dos mallas tipo dermocubierta, a la que ahora las llamaba extensores sensoriales, similares a la que él usó en el encuentro con los bisontes.&lt;br /&gt;Poincaré comenzó a hablar:&lt;br /&gt;—Bueno, Michael… ya leíste mi mensaje sobre el extensor. Ya lo usaste una vez en una versión más sencilla. Esta malla es más sensible, más receptiva, con resolución… más fina, vaya… Ya sabes de sus bondades, ya sabes de sus peligros y de sus limitaciones. Ahora, para aquietarme un posterior remordimiento, me veo obligado a hacerte la siguiente pregunta…&lt;br /&gt;Michael asintió, animándolo.&lt;br /&gt;—¿De veras quieres seguir con esto? ¿Estás de acuerdo con todo lo hablado? ¿Seguro que no se te hace todo, digamos, un poco... obsesivo? ¿Enfermizo?&lt;br /&gt;Michael pensó un poco antes de contestar a Poincaré.&lt;br /&gt;—Será lo que quieras, Poinc… será obsesivo, será desesperado… pero no me digas a estas alturas que esto puede ser enfermizo —hizo un gesto de desagrado—. ¡Puaj! No me gustó esa palabra ¿eh…?&lt;br /&gt;Poinc lo escuchaba con atención. Al punto contestó, un poco consternado:&lt;br /&gt;—Bueno, sorry, okey güey, lo siento, exageré un poco... Tú sabes que quiero que estés al tanto del riesgo —y en un tono que quiso ser jovial, agregó—: lo sabes, que es por tu bien… ¿verdad?&lt;br /&gt;—Aparte, tú me dijiste que el riesgo era mínimo, ¿no? Digo, el aparato no es peligroso, antes al contrario… ya hablamos de esto.&lt;br /&gt;Poincaré negó con la cabeza.&lt;br /&gt;—No me refería al aparato en sí, sino a todo. ¿No te das cuenta de que estás jugando con fuego? Yo estoy aquí y te puedo ayudar… Pero allá, en Singapur… quién sabe… Están a un paso del toque de queda y tú vas a hacer esto… Me preocupa un poco, no creas… Yo sé que la quieres… y ella igual a ti, y te respeto y la respeto...&lt;br /&gt;—¿Por qué nos respetas? —Michael le increpó, sonriendo, ya más tranquilo.&lt;br /&gt;—Pues… me imagino que porque ha de ser muy grande el amor para que hayan tomado esta decisión, ¿no? Además, acuérdate que estamos tratando con tecnología de lo último… y que ésta siempre tiene dos filos. O más...&lt;br /&gt;—Si te refieres a que no ha sido probada en el «ambiente», en el que la vamos a probar, pues… bueno, es estimulante saber que somos una clase de pioneros, ¿no?&lt;br /&gt;Poincaré se le quedó viendo.&lt;br /&gt;—Bueno, yo creo que no eres el primero, Michael. Me imagino que ya hay gente que se ha puesto a… mmmh… trabajar en esto. Pero dudo que alguien haya querido hacerlo tan… a larga distancia, ¿cuánto quedamos en la última medición de aquí hasta Singapur? —Preguntó.&lt;br /&gt;—Deja veo… como… 17,500 kilómetros de ida y otros tantos kilómetros de vuelta. Todo un récord, todo un récord… hasta creo que deberíamos escribir esto o de perdido registrarlo en alguna parte.&lt;br /&gt;El investigador se limitó a menear la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Poincaré estaba frente a su estación de trabajo silbando una vieja melodía. Si alguien podía identificarla en menos de un segundo, ese era Michael, la melodía era Satisfaction!, de aquél conjunto inglés llamado los Rolling Stones, canción que durante mucho tiempo él pensó que era de los Beatles.&lt;br /&gt;Michael llegó en ese momento, después de un rato de estar desaparecido.&lt;br /&gt;—Ah, eres tú —dijo Poincaré, como si nada.&lt;br /&gt;—¿A quién esperabas?&lt;br /&gt;—A cualquier chica que se pudiera dignar a estar o venir aquí a mi lab…&lt;br /&gt;—Espero no decepcionarte.&lt;br /&gt;—No, Michael, tú sólo me causas un esperado malestar estomacal —Poincaré hizo una pausa significativa y, sin alejar la vista de la pantalla, agregó con voz suave—, pero no te apures, ya estoy condicionado…&lt;br /&gt;Michael no contestó. Estaba a punto de hacerlo cuando posó la vista en uno de los cuadros que Poincaré programaba un día sí y otro no. Era el caso hoy de una antigua portada del clásico disco LP del grupo Queen llamado News of the World, que traía al robot gigante con la mirada triste y melancólica y, entre sus monstruosos dedos manchados de sangre, los cuatro integrantes del viejo grupo al parecer muertos …&lt;br /&gt;—¿Me decías?&lt;br /&gt;Poincaré le contestó:&lt;br /&gt;—Como sabes, el rectángulo formado para el gran almacén es de ciento cuarenta y cinco metros por ochenta, lo que nos da once mil seiscientos metros cuadrados... ¿te parecen suficientes?&lt;br /&gt;—Supongo que sí.&lt;br /&gt;—Bueno, continuemos. Primero lo primero. Ya conoces el casco. Ligero y sólo para lo que es. Es una versión un poco más actualizada de la que usaste la otra vez… El visor es del tipo...&lt;br /&gt;Michael interrumpió apuntando de manera indeterminada hacia la máquina:&lt;br /&gt;—Por curiosidad y antes de que continúes, esta tecnología, ¿también es prestada? O más bien, para ser exactos, ¿es… «donada»?&lt;br /&gt;Poincaré se talló los ojos. Dijo:&lt;br /&gt;—Espérame un minuto. Ya hablamos de esto… ese software, o más bien, parte de ese software, mi estimado Michael, que está ahora en mi máquina, no es robado como insinúas malévolamente, sino que es más bien… prestado. Tú sabes para qué es, ¿no? Estoy haciendo pruebas, ¿okey? —replicó el metatécnico—. Quiero que sepas que las librerías a las que les puedo hacer modificaciones las hago y las deposito mejoradas de donde las tomé. A ellos, lejos de perjudicarlos, hasta los ha beneficiado y lo curioso es que no saben de dónde les vino el beneficio. ¿Por quién me tomas? ¿Por un vulgar parásito…?&lt;br /&gt;Guardó silencio por unos segundos.&lt;br /&gt;—Bien, aclarado el punto, me quedé en este visor adaptable a los ojos y que está provisto de unas redecillas que proveen de una tridimensionalidad tan convincente como lo mejor que se ha hecho, ésta tecnología...&lt;br /&gt;—Cortesía de los japoneses... —volvió a interrumpir Michael.&lt;br /&gt;—Sí, claro, pero te quiero destacar que esta tecnología permitirá una profundidad de campo tal, que resolverá uno de los eternos problemas de la visión tridi, es decir, la visión borrosa del primer plano cuando enfocas la vista hacia el fondo… Y viceversa…&lt;br /&gt;—¿Voy a ver mejor? Eso es lo que más me interesaría saber...&lt;br /&gt;Poincaré se quitó los lentes y tomó una toallita de papel. Los humedeció y empezó a frotarlos.&lt;br /&gt;—Si eso quiere decir que me estoy extendiendo, sí, Mich, vas a ver mejor...&lt;br /&gt;Poincaré le explicó a Michael los demás artilugios de su equipo. A diferencia del equipo que usó con los bisontes, este extensor sensorial era más sencillo, más ligero y más poderoso. El casco y el visor estaban acondicionados para adoptarse en forma perfecta al cráneo y el visor tenía aditamentos que le acercaban a la piel y que lo hacían más imperceptible.&lt;br /&gt;El metatécnico también dijo:&lt;br /&gt;—Los guantes sensoriales, así como la dermocubierta de la cara, del pecho y de los antebrazos, sirven para intensificar las reacciones de presión, temperatura, humedad y sequedad del ambiente, entre otras, de tal modo que las sensaciones vistas y oídas serán complementadas de manera simultánea con las percibidas.&lt;br /&gt;—Asimismo —continuó Poincaré—, eso te permitirá estrechar la mano de alguien, por ejemplo, y sentirla fina como la de una dama o dura como la de un campesino, etc. Lo que sentiste a la hora de las piedritas y el polvillo fino de la otra vez, aquí será aún más real.&lt;br /&gt;Michael respondió:&lt;br /&gt;—Estupendo, ¿y las sensaciones de placer?&lt;br /&gt;El metatécnico, suspiró y le contestó:&lt;br /&gt;—Tú has de saber que todo este equipo no es inventado de la nada. De hecho, esto, aunque experimental en parte, ya se ha trabajado en algunos casos y ya se ha comercializado en varios modelos. También sabes que, en experimentos, el placer en extremo puede ser dañino y en exceso hasta mortal. Las conexiones de hiperestimuladores en los centros cerebrales en donde se localiza el placer, son adictivas y peligrosas… Casi se puede decir que son mortales. Esta adicción en particular es extrema, no es parecida a la adicción de las drogas y narcóticos. No… la hiperestimulación, y lo digo sin exageración, mata porque ya no quieres desconectarte nunca más en la vida… En los casos que sé, y créeme que es conocimiento negro, pero tú sabes, sólo chismes, una plática aquí y otra allá… te enteras de cada asunto que debes tener cuidado… Por otro lado, Michael, está pendiente el asunto de la crema…&lt;br /&gt;—¿Qué crema?&lt;br /&gt;—La que tienes que usar para que te olvides de que traes un traje que, por más fino que sea éste, siempre te darías cuenta de que lo traes.&lt;br /&gt;Michael protestó:&lt;br /&gt;—¿Una crema? ¿Por todo el cuerpo? Pero me voy a sentir todo como viscoso, como si trajera vaselina todo alrededor...&lt;br /&gt;—No exactamente, déjame te explico...&lt;br /&gt;Poincaré le habló a su amigo acerca de la crema que debía aplicar en toda la piel para adormecerla de manera ligera y selectiva, con el objeto de que pudiera «olvidarse» de los aditamentos sensoriales que estimularían a su cerebro durante tres horas. Eso obligaría a que se incrementara dentro de su mente el coeficiente de realidad de su entorno simulado. Al adormecer su piel en su sentido particular, estimulaba su mente en su sentido general.&lt;br /&gt;—¿Qué contiene la crema?&lt;br /&gt;—Un estimulante especial que conseguí, ejem, por ahí...&lt;br /&gt;—¿En...? —Dijo Michael, curioso.&lt;br /&gt;—En... en una cámara de hipersensibilidades corpóreas...&lt;br /&gt;Michael hizo una pausa mientras su amigo seguía con la mirada en sus instrumentos, notando al mismo tiempo el rojo subirse a la cara de éste. Al final le dijo:&lt;br /&gt;—O sea, una vil y prosaica sala de masajes…&lt;br /&gt;—Pero sirve, te lo juro, ya la probé. ¿Quieres saber cómo te la aplican...?&lt;br /&gt;—No, thanks, y ahora ahórrate los detalles, y continúa con la explicación, por favor…&lt;br /&gt;Poincaré más recuperado, contestó aliviado:&lt;br /&gt;—Como quieras, pero ya verás, después te enseñaré dónde...&lt;br /&gt;—¿Cuánto falta para la prueba?&lt;br /&gt;—Tenemos que esperar la confirmación en Singapur. No debe de tardar más de cinco o seis días a partir de hoy...&lt;br /&gt;El tiempo de una semana se pasó como agua en las manos. Michael continuó con su compilación de notas. Por más que buscaba una cita con Erasmo, éste le fue imposible de encontrar, detalle que lo contrarió ya que necesitaba consultarle sobre varios asuntos, entre otros el extraño ofrecimiento de Doménic y acerca del misterioso Grupo Gris.&lt;br /&gt;Pero al parecer Erasmo estaba en alguna parte del sur del país impartiendo una serie de conferencias y, quizá, no llegaría hasta la semana siguiente.&lt;br /&gt;Michael se prometió volver a insistir. Siguió buscando referencias sobre Tlatelolco y sus entornos en las hemerotecas y bibliotecas en línea. Verificó en bases de datos y empezó a releer las notas de su padre, que tanto atesoraba.&lt;br /&gt;Pensaba ir a la vieja ciudad de México, a visitar más archivos, además, aprovecharía para asistir a una serie de conferencias de viejos intelectuales de fama mundial en el Congreso Mundial de la Libertad Intelectual.&lt;br /&gt;Una de estas conferencias la dictaría el decano de los refugiados intelectuales, el excelentísimo Salman Rushdie, residente en la vieja Ciudad de México después de que una gran parte del Centro Histórico quedó declarada como Ciudad Recinto Libre Mundial.&lt;br /&gt;Aprovechando que la ciudad estaba bajo una fuerte seguridad cotidiana, debido a sus irregulares zonas cerradas, estas personas, perseguidas en algunas partes por el mundo debido a sus ideas, no tenían aquí problema alguno que les impidiera llevar a cabo una vida normal, tal como caminar, pasear, visitar museos, dar clases, ir a los cineplexes, etcétera.&lt;br /&gt;Así, fueron llegando refugiados intelectuales camboyanos, argelinos, estadounidenses, chinos, palestinos, vascos, kurdos, ingleses, argentinos… lo cual contribuyó a darle a la recuperada ciudad un aire cosmopolita impresionante. Además, toda esta comunidad había llegado a ser orgullo de los ex capitalinos por lo mismo de sus circunstancias.&lt;br /&gt;Pero el señor Rushdie fue el primero que aceptó la invitación, después de más de quince años de autoencierro y huida debido a la pena de muerte que aún pendía por su cabeza, impuesta por el Ayatollah Khomeini y los fundamentalistas iraníes en 1989.&lt;br /&gt;Seguía tan lúcido como siempre y era muy admirado por Michael. Éste se había prometido no perderse sus conferencias, de estar allá.&lt;br /&gt;Pero mientras llegaba ese momento, tenía algunos placeres mundanos, psicológicos, pero no por eso menos emocionales y sentimentales, a la puerta.&lt;br /&gt;Al cumplirse la semana, la dermocubierta estuvo dispuesta para Catherine. Se envió en un paquete con destino a Singapur, donde al llegar se le declaró como una tela electromagnética de ultrasensitividad para hacer vestidos. El empleado de aduanas singapureño que recibió el paquete, sólo asintió y rompió una abertura para examinar el interior del mismo. Al no ver nada sospechoso ni por el examen radiográfico, lo cerró como pudo y dejó todo listo para permitirle llegar a su destino.&lt;br /&gt;La dermocubierta despreciada por el agente de aduanas tenía un nivel de confiabilidad y sensibilidad muy altos y, en el mercado especializado, hubiera costado una pequeña fortuna. Catherine, al recibirlo, mandó un mensaje por la Matriz confirmando que el vestido ya estaba casi listo para la fiesta y que le había quedado como guante. Al recibir la noticia Poincaré estaba orgulloso.&lt;br /&gt;Michael se sentía distinto. Se sentía ansioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen que llegaba desde 17,500 kilómetros le sonrió a Michael. El traductor simultáneo automático comenzó a funcionar, pero Michael lo apagó. Prefirió hablar en inglés.&lt;br /&gt;—¿Cómo te encuentras, Cathy?&lt;br /&gt;—Bien, Michael, ¿ y tú?&lt;br /&gt;—Creo que bien. ¿Leíste mi mensaje?&lt;br /&gt;—Sí. Ya lo imprimí.&lt;br /&gt;Michael pareció contrariado.&lt;br /&gt;—¿Crees que es prudente? Sabes bien lo que te puede pasar sí lo leyera alguien más…&lt;br /&gt;—No te preocupes. Nadie lo sabrá. La situación aquí está difícil, pero no tan grave como para que hagan cateos casa por casa. Y no creo que comiencen hoy. Por un rato al menos. Ya pensaré en algo para asegurarme…&lt;br /&gt;—Bien —Michael meditando qué palabras emplear, empezó por hablar de manera lenta—: Como te dije, éste debe ser el día... Aquí ya todo está listo, ya reservamos el ancho de banda… Poincaré ya hizo los monitoreos remotos… Parece que ya nada falta… ¿Tú ya tienes tu excusa preparada?&lt;br /&gt;—No es mucho, Michael… Que tengo que rehacer un informe que se perdió por un error de mi jefe. Tú sabes… Siempre hacemos informes de esto e informes de lo otro…&lt;br /&gt;—Perfecto…&lt;br /&gt;Se sonrieron. La imagen de Catherine era muy nítida, parecía estar al otro lado de la mesa. A veces eso era insoportable, como si se estuviera en la cárcel y no se pudiera alcanzar a la otra persona debido a la barrera intermedia. Sólo que en la cárcel, al menos en las mexicanas, sí se permiten tener visitas conyugales…&lt;br /&gt;Michael dijo:&lt;br /&gt;—¿Cuánto tiempo de conexión tienes ahora?&lt;br /&gt;Ella miró su reloj. Hizo unos cálculos y dijo:&lt;br /&gt;—Hoy a mi cuenta le quedan quince minutos… En la cuenta de mi amiga, que está en el Singapore Polytechnic, tenemos casi cuatro horas...&lt;br /&gt;—Suficiente. Aquí son las 9:37 de la noche. Allá deben ser entonces, mmmh, las 10:37 de la mañana, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Bueno, toma en cuenta de que en este país le debes agregar media hora más… son las 11:07, más bien…&lt;br /&gt;Hubo un silencio significativo. La imagen se estremeció por un segundo y parpadeó en ese instante. El enlace no se perdió.&lt;br /&gt;—De acuerdo… ¿Cuánto tiempo requieres para llegar a la universidad? ¿Tienes con dos horas?&lt;br /&gt;—No, con mucho menos… acuérdate que la isla es de cuarenta y cinco kilómetros de largo por veinte de ancho, y por lo mismo todo está tan cerca, que es asfixiante… Para llegar de donde estoy, en la Universidad de Nanyang, al Singapore Polytechnic, tienes que recorrer como veinte kilómetros. Me tardaré entonces unos… veinte minutos… Sí, estoy segura. Pero está bien como dijiste al principio, ya hablé con mi amiga, ella es la que me va a cuidar… Nos veremos entonces, dentro… de dos horas.&lt;br /&gt;Michael sintió ternura por Catherine, por su gran amor. Temía que en ese instante la estuviera exponiendo a un peligro innecesario. Le quería decir incluso todos sus mismos miedos, pero sólo alcanzó a decir:&lt;br /&gt;—Te espero entonces.&lt;br /&gt;—Cuídate.&lt;br /&gt;—Claro. Tu también. No te expongas…&lt;br /&gt;—Te lo prometo. Bye.&lt;br /&gt;Michael se preparó. Se trasladó a la PoliUniversidad en la ruta sur del transmutador urbano.&lt;br /&gt;Al llegar, se encontró en la caseta de seguridad. Exhibió su pase. El guardia, que ya lo había visto varias veces, le saludó. Usando el pase magnético de Poincaré atravesó cinco puertas hasta que llegó a su destino.&lt;br /&gt;Éste era mismo gran almacén vacío de la ocasión anterior. De allí se dirigió al laboratorio químico que Poincaré había acondicionado.&lt;br /&gt;—Poinc, ¿estás ahí?&lt;br /&gt;Una voz le contestó en forma simultánea desde varias bocinas ocultas que creaban la ilusión de que provenía de todas partes y de ninguna:&lt;br /&gt;—Afirmativo.&lt;br /&gt;Poincaré apareció por detrás. Michael se tranquilizó con la calma y serenidad que le transmitió su amigo.&lt;br /&gt;—¿Todo listo?&lt;br /&gt;—En cuanto digas... Ya le avisaste a Cathy, supongo...&lt;br /&gt;Michael inspiró fuerte como para darse valor.&lt;br /&gt;—Yep. Ya está avisada y supongo que falta media hora para estar en contacto…&lt;br /&gt;—Excellent. Tengo que empezar el camuflaje de recursos de LIZ. Me tardaré como quince minutos. Recuerda lo que hablamos, lo de verificar seguridad y demás. Sigue el script tal y como te lo dejé… Nada más por si no te puedo avisar, ya sabes… yo estoy aquí, recuérdalo.&lt;br /&gt;—Sale, sale, pues.&lt;br /&gt;Michael se alejó con prisa.&lt;br /&gt;—¡Ah, Michael!&lt;br /&gt;Éste se detuvo y se volteó a verle. Su amigo le sonreía.&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;—Suerte.&lt;br /&gt;—Gracias.&lt;br /&gt;Michael se dirigió a una sala. Abrió la puerta. Adentro estaban muchos interruptores eléctricos ordenados en una secuencia especial. Poincaré lo tenía todo preparado. Allí estaba una terminal de computadora. La encendió y se dio de alta por el teclado. Había decidido con Poincaré no usar la interfaz verbal de comunicación con la computadora para que no quedara registro de su voz en la bitácora.&lt;br /&gt;Posó su vista en el armario grande. Abrió el cajón de uno de los escritorios con la llave de Poincaré. Ahí encontró el manojo de llaves. Localizó la del armario y fue a abrirlo.&lt;br /&gt;Al introducir la llave, la cerradura cedió. Allí estaba, en cuatro estuches de color plateado, el extensor sensorial.&lt;br /&gt;A diferencia de los que aparecían en las ilustraciones del mismo que Poincaré le había mostrado, éstos no eran del todo pesados.&lt;br /&gt;Poincaré le mencionó también el objetivo inicial del artefacto. Su función era sencilla. Así lo podrían usar personas que no fueran especialistas en estos tipos de instrumentos. Gente como médicos, investigadores agrícolas, técnicos en mecánica de suelos y en otras disciplinas en las que era de suma importancia trabajar en contacto con la materia. Sólo que la materia no estaría a los pies del usuario. Quizá podría estar al otro lado del mundo. Literalmente. O en otro mundo, inclusive.&lt;br /&gt;Después de tomar los estuches y llevarlos al salón de pruebas, Michael recordó la crema.&lt;br /&gt;Leyó la etiqueta: Pepper and Spice Cream. Abajo del letrero en la parte inferior del frasco decía: Made in Singapore. Michael sonrió por la coincidencia y la guardó. Abrió los demás estuches y vio lo que contenían: dos guantes largos que llegaban hasta los antebrazos; una especie de gorra; unos lentes negros con cables a los lados; una máscara con pantallas grises a la altura de los ojos, ésta parecía tener filigranas rojas dibujadas que contrastaban con la superficie verde del fondo y que formaban inconscientes dibujos técnicos de circuitos, era flexible y elástica y se debía ajustar a la inmensa mayoría de los tipos de caras humanas. Todos los objetos tenían esas filigranas por ambos lados. La malla restante era para cubrirse lo demás del cuerpo.&lt;br /&gt;Michael se aplicó la crema hipersensorial por todo el cuerpo alcanzando todas las partes del mismo tal y como Poincaré le explicó.&lt;br /&gt;Se acomodó la dermocubierta sin dificultad. A continuación se tomó las píldoras que el metatécnico le había conseguido. Éstas eran tipo cápsulas con divisoria y con un cierto polvo fino dentro, rojas por arriba y grises por abajo.&lt;br /&gt;Poincaré, al momento de entregárselas, le explicó:&lt;br /&gt;—Te vas a tomar dos de éstas, las llamaremos «éxtasincrotrón», exacto, con dos acentos... No me mires así, ¿eh? Ya sé que no se puede, pero yo puedo hacer lo que quiera con mis palabras, ¿no?&lt;br /&gt;Michael sonrió al recordarlo. Poincaré explicó en esa ocasión, que la droga tenía como función primordial, como muchas, nublar la realidad y su percepción en cuanto a los estímulos del ambiente externo. La droga en sí no estaba prohibida ni era de las que entraban en el rango de las de alto riesgo, legales en sí pero tomadas bajo vigilancia recomendada, más que por prescripción. Sus usuarios principales eran los más asiduos jugadores de realidad virtual para nulificar sus estímulos externos.&lt;br /&gt;La droga de Poinc contaba con un ingrediente activo que intensificaba las sensaciones sugeridas a través de los elementos visuales, y ayudaba a provocar reacciones psicológicas «reales» al usuario.&lt;br /&gt;La dermocubierta quedó al punto.&lt;br /&gt;Verificó la hora. Faltaban cinco minutos. Revisó el software. Aún estaba a tiempo. Hizo lo mismo con la otra consola que había encendido para tal fin. Los mensajes indicaron que todo estaba funcionando como debía. Se dirigió hacia dentro de las bibliotecas electrónicas pertenecientes a Poincaré. De entre la lista de archivos encontró uno llamado EJECUTAME-GÜEY. Sonrió y tecleó el nombre con firmeza y sin equivocarse, lo leyó bien para cerciorarse de que estaba bien escrito y presionó la tecla &lt;intro&gt;.&lt;br /&gt;Empezó a leer los mensajes que aparecieron de inmediato a llenar la pantalla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El procedimiento de co-rutinas simultáneas quedará como sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RUTINAS DE PROCESOS DE AMBIENTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Þ CONDUCTA&lt;br /&gt;Þ ESTIMULOS&lt;br /&gt;Þ ALEATORIEDAD&lt;br /&gt;Þ TEXTURA&lt;br /&gt;Þ ANGULARIZACION&lt;br /&gt;Þ ILUMINACION&lt;br /&gt;Þ COMUNICACION&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESTINO ——&gt; NODO 23&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nodo 23 correspondía a Singapur.&lt;br /&gt;Michael tomó los lentes y con cuidado les aplicó la crema alrededor de los contornos. Se los colocó. Los receptores de movimiento sensibles a la luz funcionaban de forma correcta. Procedió a ejecutar el módulo de prueba.&lt;br /&gt;A partir del &lt;intro&gt;se dirigió hacia la sala contigua y la revisó. Era amplia y estaba acojinada. Probó una vez más la elasticidad de la dermocubierta. Al parecer, ésta era flexible y resistente. Cerró los ojos y se oprimió los brazos y piernas en varios lugares y se concentró en las sensaciones resultantes.&lt;br /&gt;Aunque un poco confuso, se sintió convencido de que la dermocubierta había desaparecido a su alrededor. Era él y sólo él. Michael recordó la estampida de los bisontes y las rudas imágenes sensoriales recibidas. ¿Funcionaría lo mismo con otro tipo de sensaciones transmitidas y recibidas por otra persona? ¿Y a tanta distancia?&lt;br /&gt;Por el momento, el sistema funcionaba como Poincaré había predicho, con todo y sus mejoras después de aquella memorable sesión.&lt;br /&gt;Los minirreceptores de movimiento estaban en luz amarilla, lo cual significaba que estaban en stand by. Volvió a la primera sala, donde las máquinas y consolas también estaban a la espera.&lt;br /&gt;Verificó los volúmenes de recursos utilizados. Coincidían con lo que le había instruido Poincaré. Faltaba un minuto para el primer contacto visual.&lt;br /&gt;Procedió a revisar los procesos. Leyó en la pantalla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CO-RUTINAS EN PARALELO PROCESÁNDOSE:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PROCESO AMBIENTE PRIO=9, STATUS=AMARILLO&lt;br /&gt;CONDUCTA PRIO=9, STATUS=AMARILLO&lt;br /&gt;ESTIMULOS PRIO=9, STATUS=AMARILLO&lt;br /&gt;ALEATORIEDAD PRIO=9, STATUS=AMARILLO&lt;br /&gt;TEXTURA PRIO=9, STATUS=AMARILLO&lt;br /&gt;ANGULARIZACION PRIO=9, STATUS=AMARILLO&lt;br /&gt;ILUMINACION PRIO=9, STATUS=AMARILLO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COMUNICACION PRIO=9, STATUS=VERDE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los procesos esperaban el cambio de estado hacia condición verde. El proceso de comunicación estaba puesto en marcha, haciendo pareja simultánea con el del computador-procesador en Singapur. Michael a veces tenía problemas para entender el ambiente de computadoras con todas sus pantallas y signos, símbolos, órdenes y comandos. Poincaré le había dado instrucciones de manera bastante amplia y con el script era más que suficiente. Eso le reducía mucho el campo de posibilidades.&lt;br /&gt;Simple receta de cocina.&lt;br /&gt;Poincaré le había explicado a Michael que LIZ utilizaría el poder residual de varios clusters locales de redes paralelas. Esta «metacomputación» prometía mejorar aún más las apariencias frente a los usuarios externos que la vez anterior de los bisontes. En aquella ocasión se había requerido sólo un cluster extra, aparte de LIZ. Ahora se necesitarían dos o más.&lt;br /&gt;Ese poder residual no podría ser localizado ni por los más dedicados especialistas de clusters. Era uno de los beneficios de la distribución llevada a lo absurdo. Poder había, y de sobra.&lt;br /&gt;Poincaré le explicó a Michael que el cluster local, LIZ, se componía de 65,536 procesadores trabajando todos en paralelo, al mismo tiempo.&lt;br /&gt;Esa era mucha potencia computacional.&lt;br /&gt;Pero para hacer lo que tenían planeado, tal vez ni eso fuera suficiente, según el metatécnico. Para evitar problemas, éste ya había preparado el recurrir a poderes similares tales como el del cluster THOR y el del cluster TEZCATLIPOCA, de ahí mismo, en la Gran Technotitlan.&lt;br /&gt;Según Poincaré, nadie de dentro de la Matriz, y menos de fuera, notaría esa redistribución de potencia.&lt;br /&gt;Michael verificó los índices de seguridad en una de las pantallas. Poinc revisaría si coincidían con los que debían de estar en ese momento en los diversos clusters. También él se encargaría de verificar los grados de error en otra pantalla. Deberían estar en el término de «aceptables». Al parecer, ya todo estaba a punto.&lt;br /&gt;Por último se acercó a la pantalla donde aparecía la palabra CATHY.&lt;br /&gt;Acercó el cursor hacia el borde de la palabra. La palabra brilló dos veces y se transformó en la cara de Catherine, viva, serena y sonriente.&lt;br /&gt;Empezaron a hablar en inglés, que era más fácil para Catherine:&lt;br /&gt;—Te tardaste, Mich, ya me estaba preocupando…&lt;br /&gt;Él ni se inmutó. Trataba de contener su ansiedad. Su corazón le empezaba a palpitar un poco más acelerado. Y sus manos ya estaban húmedas.&lt;br /&gt;—Hola, Cathy.&lt;br /&gt;—Hola, Mich, ¿cómo estás?&lt;br /&gt;—Feliz de verte… ¿Y tú…? ¿Nerviosa?&lt;br /&gt;—Un poco.&lt;br /&gt;—¿Estás preparada? ¿Hiciste las pruebas?&lt;br /&gt;—Sí. Tal y como decía el script de Poinc…&lt;br /&gt;—¿Qué te pareció el traje?&lt;br /&gt;—Está muy bien… debes de felicitar a Poinc de mi parte…&lt;br /&gt;—Lo haré… hizo muy buen trabajo, ¿no?&lt;br /&gt;—Sí. Muy flexible y todo. Me imagino que valdrá mucho cuando se comercialice…&lt;br /&gt;—Poinc no es muy dado al aspecto comercial de la vida. Creo que me dirá que necesitará unos arreglos antes de que sea comercial. Y creo que tendrá razón. Tú sabes, estos trajes son prototipos, muy buenos, pero no dejan de ser prototipos. Además, ya habrá gente que los fabrique…&lt;br /&gt;Michael guardó silencio. A 17,500 kilómetros, Catherine hizo lo mismo.&lt;br /&gt;—¿En qué piensas, Michael?&lt;br /&gt;—En que, aunque ya sé que quieres hacer esto, me pregunto si no estamos jugando de más…&lt;br /&gt;—Dijiste que ya habías hecho una prueba en serio, con búfalos…&lt;br /&gt;—Aquí les dicen bisontes… Y te aseguro que aquello fue muy real. Aún así, no sé como vaya a salir esto, espero que bien. Yo te veo muy segura...&lt;br /&gt;Ella se apresuró a reafirmarlo.&lt;br /&gt;—Y lo estoy Mich, creéme. Además, sabes que no soy una niña…&lt;br /&gt;—Pues sí, han pasado dos largos años. Te veo, no sé, aún joven, delicada, tal vez.&lt;br /&gt;—¡Soy delicada! —Ella protestó acompañando su cara con una sonrisa—. Además, ya no era tan joven cuando empezamos a... ser amigos… o lo que fuimos…&lt;br /&gt;—Cathy, sabes lo que siento por ti…&lt;br /&gt;Ella cerró los ojos. Guardó silencio y empezó a hablar.&lt;br /&gt;—Yo lo sé… he pensado mucho en esto, en ti… hay cosas que no me puedo explicar, pero… lo que sí sé es que nos tenemos, somos amigos… pero no se me puede olvidar que hay una cantidad importante de kilómetros entre tú y yo…&lt;br /&gt;—Lo sé… y lo único que te puedo decir es que siempre fuiste y serás muy especial para mí… Son dos años que no nos hemos podido ver. Ha sido mucho tiempo…&lt;br /&gt;—Mich, ¿qué te puedo decir? Sabes bien que eso no es culpa de ninguno de los dos… En mi caso es mi gobierno el que ha detenido los permisos de salida…&lt;br /&gt;—No se me olvida… sólo es que... ¿sabes? Me siento culpable… de que yo tenga libertad, o algo que se le parece… y tú no... No es justo…&lt;br /&gt;—¡Ya no sigas por ahí, Michael! Te he dicho que eso es inútil de pensar… acepté este... experimento... o experiencia digital... porque te quiero… Mich, bastante. Además, no te sientas mal por cuestiones que no están a tu alcance…&lt;br /&gt;—Cathy, a veces me pregunto qué te podría decir llegado el momento… sé que no nos juramos fidelidad... Yo sé que tenemos nuestras vidas propias en nuestros respectivos lugares… Pero quiero que sepas… que esto que estamos haciendo es importante. Muy importante…&lt;br /&gt;—No lo he olvidado… Yo también estoy convencida, no me preguntes por qué, no lo sé… Por un lado, cuando lo tomas, tú sabes, con ligereza, aceptas que te vas a divertir… Exploras mundos nuevos. Es el filo de la realidad. Jugar con ella… Pero eso no basta para volverlo importante... Tú, Mich, tú lo haces importante. Tú lo haces significativo...&lt;br /&gt;Él guardó silencio. Ella continuó:&lt;br /&gt;—Por otro lado, pues… tú sabes, también tienes que estar de humor... Tienes que estar deseosa o ansiosa para llegar a estar… receptiva, sensible. Y creo que hoy lo estoy… No sé si éste es mi mejor día, pero hoy lo estoy…&lt;br /&gt;—¿No tienes miedo de que, sea lo que sea que hagamos, salga… mecánico? —Preguntó Michael.&lt;br /&gt;—¿Cómo siguiendo un guión… o un manual? No. Un rotundo no. Leí lo que me sugeriste... Lo encontré en la biblioteca de PLAANET, alt.erotica.classics, copié algunos en secreto (¿te dije que aquí eso está prohibido?) y así he estado varios días… También dijiste que tratara de estar de buen humor, que no tomara psicotrópicos, estimulantes o antidepresivos… Que no desperdiciara energías con juegos de realvirt… Que hiciera ejercicio y que me concentrara en mi trabajo... Creo que mi humor y disposición apuntan para que todo esto se convierta en algo… pues, interesante…&lt;br /&gt;—Me alegra que te hayas adaptado tan bien…&lt;br /&gt;A través de un icono, Catherine le sonrió; un icono que no parecía ser más que un cuadro compuesto por fotones que vibraban al unísono a una cierta frecuencia. Él también se sintió más relajado.&lt;br /&gt;—Bien, Cathy, ahora las píldoras...&lt;br /&gt;—¿Las llamadas éxtasincrotrón? Así las bautizó Poincaré, ¿no es cierto? —él asintió—. Gracioso, ¿no?&lt;br /&gt;—Ya estamos en los últimos preparativos, Cathy… ¿la crema?&lt;br /&gt;—Bien aplicada, supongo...&lt;br /&gt;—Las píldoras éxtasinc... lo que sea…&lt;br /&gt;—Ingeridas…&lt;br /&gt;—Yo también. Escucha, ya sabes… Cierras los ojos un momento, te dejas llevar... Te concentras, verificas tú respiración al mismo tiempo de estar consciente de percibir las imágenes oscuras dentro de tus ojos… y, por lo que más quieras, acepta lo que veas… Involúcrate en lo que ves y oyes… Entrégate… ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;—Sí, Mich. ¿Sabes adónde vamos? ¿El tipo de escenario?&lt;br /&gt;—Poincaré no me lo confirmó. Fue muy vago al respecto. Dijo algo así como, «paisaje familiar formulado con suficientes elementos aleatorios en flujo continuo…». Supongo que él sabrá…&lt;br /&gt;—¿Sabe Poincaré que estamos haciendo esto en este mismo instante?&lt;br /&gt;—Prefirió no saberlo. No se hubiera refrenado de estar aquí ayudándonos. Pero prefirió no estar presente al percatarse de la… magnitud que estaban tomando la situación…&lt;br /&gt;Él guardó silencio. Ella lo esperó a que continuara. Pero Michael no acertó a decir nada significativo. Y después de ese silencio, sólo alcanzó a murmurar:&lt;br /&gt;—Empecemos, pues…&lt;br /&gt;Michael dio el comando de preparación de ambiente. Al punto dijo:&lt;br /&gt;—Cathy, nadie ha estado en donde vamos a estar, por tanto, no hay etiqueta o instructivo de tipo alguno. Según lo que me dijo Poincaré, supongo que tenemos que buscarnos un tiempo de adaptación o de adecuación… que será necesario para no entrar de forma brusca... Ahora dime, ¿cómo te sientes de tus signos vitales?&lt;br /&gt;—Sin pretender ser exacta, yo creo que bien… quizá tengo un poco de emoción —pareció concentrarse en sí misma&amp;shy;—. Sí… estoy como excitada, sin exagerar, claro. Al principio estaba más… pero conforme hemos estado platicando creo que vamos bien… Sí… ¿y tú?&lt;br /&gt;—Sin problema, al parecer. Recuerda que ya tuve una experiencia similar.&lt;br /&gt;Ella preguntó:&lt;br /&gt;—No es que esté impaciente pero… ¿qué sigue ahora?&lt;br /&gt;—Bueno, se están procesando y distribuyendo todas las co-rutinas y procesos en paralelo. Ya todo debe de estar dando forma a los ambientes, angularizaciones y demás. Yo creo que tienes que ver esto como cuando te metes al agua en una alberca... Tienes que hacerlo de poco a poco. Es cuestión como te dije, de adaptación y de adecuación… Irte acostumbrando. Primero a la idea y luego al hecho en sí…&lt;br /&gt;Ella se quedó pensativa.&lt;br /&gt;—Mich, ¿cuánto tiempo disponemos…?&lt;br /&gt;Él se le quedó viendo a la pantalla. Dijo:&lt;br /&gt;—No sé, creo que tenemos el tiempo suficiente...&lt;br /&gt;—Apenas el tiempo suficiente —repitió ella.&lt;br /&gt;—Espero que sea más, no sé… no estoy seguro…&lt;br /&gt;—De acuerdo. Estoy lista…&lt;br /&gt;—Ya casi está esto…&lt;br /&gt;—¿Qué haces?&lt;br /&gt;Michael estaba absorto tratando de ajustar un control. Contestó:&lt;br /&gt;—Verifico un proceso corrector de errores… Debe estar en un cierto valor…&lt;br /&gt;Catherine, allá en la Universidad de Singapur, observó sus lentes.&lt;br /&gt;—Los lentes me quedaron bien. Muy suaves…&lt;br /&gt;—Me alegro, estaban diseñados para eso…&lt;br /&gt;—¿Siempre confías tanto en la ciencia y la tecnología?&lt;br /&gt;Michael, por su lado, tecleaba y veía las diferentes pantallas. Sin separar la vista de la consola contestó:&lt;br /&gt;—Llámale fe...&lt;br /&gt;—Yo diría fe ciega...&lt;br /&gt;—No, no es ciega. Es sólo que cuando llegas a un cierto nivel de comprensión que, creéme, siento que no es mucho, ya no sabes cómo decirle a tu inclinación por los procesos científicos o tecnológicos... Sólo sabes que en ciertas circunstancias las cosas, pues... se dan porque… se tienen que dar. No hay de otra...&lt;br /&gt;Catherine meditó un poco lo que decía Michael. Al final dijo:&lt;br /&gt;—¿Y si no se dan?&lt;br /&gt;—Pues es que en alguna parte no hubo condiciones favorables. Y ya…&lt;br /&gt;Pasó un minuto. Por un momento Catherine ya no quiso interrumpir a Michael. Todo un medio mundo por recorrer. Pero no se contuvo:&lt;br /&gt;—Okey, Mich, Michael, ¿cuánto falta? Ya estoy impaciente...&lt;br /&gt;—Ya termino… Ahora ponte los lentes, ajústate el micrófono y los audífonos, no olvides la dermocubierta y dirígete al cuarto, ya voy a teclear el final. Buena suerte… Si todo sale bien lo sabremos de inmediato…&lt;br /&gt;Michael así lo hizo. En la pantalla apareció:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TAREA DE PROCESOS STATUS=VERDE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pantalla comenzó a poblarse de colores y de circunvalaciones difusas. Procedió a quedar a oscuras y apareció un mensaje envuelto en cuadros que aparecían y se desvanecían:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TIEMPO ANTES DE PRINCIPIO DE PROCESO...... 15&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó una cuenta regresiva. Michael le dijo a Catherine, aún con una tranquilidad engañosa:&lt;br /&gt;—Cathy, cierra los ojos. Los abres ya sabes, cuando te sientas relajada en un minuto.&lt;br /&gt;—Michael, ¿qué pasará después?&lt;br /&gt;—¿Exactamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TIEMPO ANTES DE PRINCIPIO DE PROCESO...... 05&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De preferencia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TIEMPO ANTES DE PRINCIPIO DE PROCESO...... 01&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé, Cathy. Nos vemos… allí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EN PROCESO…………&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie vio ese último mensaje de la pantalla en particular nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Catherine Tay Swee Kian en Singapur, sede de la Esfera de la Co-Prosperidad del Pacífico y Michael de Montaigne en Technotitlan, Nuevo D.F. en México, separados por el mundo, contuvieron la respiración y cerraron los ojos, en el mismo instante en el Tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226233731693795?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226233731693795/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226233731693795' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226233731693795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226233731693795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/19-preparativo.html' title='19. Preparativo'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226209841527064</id><published>2006-10-30T18:33:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T19:47:11.726-08:00</updated><title type='text'>20. Contacto</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Empezó como un rumor. El silencio ya no era absoluto. Algo eólico se estaba acomodando como un sonido de fondo, agradable, apenas perceptible.&lt;br /&gt;Para involucrarse de lleno Catherine se concentraba en sus sensaciones, las cuales subían en un lento crescendo, cambiantes pero firmes hacia arriba. Se estaba integrando con ellas. Así pasaron minutos.&lt;br /&gt;Se atrevió a hablar en voz baja:&lt;br /&gt;—Michael, ¿estás ahí?&lt;br /&gt;La oscuridad aún estaba dentro de ella. Los ojos cerrados. Sólo las sombras indefinidas, que formaban imágenes amorfas y cambiantes, la acompañaban. El ruido de fondo que se escuchaba ahora, era muy similar al sonido que emana de un caracol marino pegado al oído. Difuso, sonoro y vivo.&lt;br /&gt;Catherine pensó que debía estar cerca de una playa. Ya se podía imaginar el agua golpeando los salientes de arena. Olas formadas con espuma y ríos en miniatura avanzaban sobre una tierra firme a la que de manera alterna ocupaban y abandonaban, dejando efímeros océanos en miniatura.&lt;br /&gt;No había abierto los ojos, pero ya se empezaba a imaginar los brillos de la luz reflejados en los pequeños deltas acuosos pintados en la arena.&lt;br /&gt;Volvió a murmurar con insistencia:&lt;br /&gt;—Michael, contéstame...&lt;br /&gt;Quizás era una sugestión inducida de origen químico, pero todo parecía muy real. Tal vez era cierto que todo era cuestión de concentración y de sugestión. Sin embargo, por un segundo pensó si todo no era más que una alucinación.&lt;br /&gt;Se enfocó en su pasado. Su nacimiento, su crecimiento, sus estudios en Singapur. Las Olimpiadas de Berlín de 2016. La aparición de Michael en su vida. Las comunicaciones intermitentes de los últimos dos años, un año, seis meses, ayer, hoy. Las virulentas represiones en su país de las que nadie quería hablar, o saber, fuera de ciertos círculos universitarios.&lt;br /&gt;Catherine ignoraba hasta qué punto lo que le estaba sucediendo era producto del éxtasincrotrón. Sentía que Michael no le había advertido lo suficiente de los efectos alucinantes de la droga. También suponía que parte de lo que sucedía era producto del relajamiento después de toda una semana de tensiones, allá, en el campus de su universidad.&lt;br /&gt;De momento no sabía cuándo tenía los ojos abiertos y cuándo estaban cerrados. La oscuridad abierta correspondía a la oscuridad cerrada. En cualquier momento todo se fusionaría en una misma conciencia en vigilia. Pero de momento no concretaba saber si era amanecer o anochecer.&lt;br /&gt;Por fin se convenció de que debía estar amaneciendo. Se vislumbraba un claroscuro que iba cediendo de lo ceniciento hacia la luminosidad tenue, la cual se reafirmaba cada vez más y más en forma de colores leves cada vez más firmes. El rumor del mar seguía, porque ahora ya estaba convencida de que era el mar, golpeando una y otra vez a la arena.&lt;br /&gt;El paisaje le recordaba a una marina tradicional, las familiares olas blancas con espuma rompiendo y siguiendo un ritmo secreto. Catherine se detuvo por un momento y volteó para ver sus pisadas anteriores. Desde donde se encontraba, observó que sus pisadas en la arena empezaban en un punto arbitrario. Antes no había nada. Respiró hondo y siguió su marcha. El punto de reunión debía ser hacia delante. Ya le faltaba poco.&lt;br /&gt;Michael dejó de ver el cuarto y su visión fue sustituida por una oscuridad con bordes. El sonido le llegaba desde un lado. Lo identificó como el mar que bañaba una playa.&lt;br /&gt;—Una playa, excelente, Poincaré escogió bien...&lt;br /&gt;Michael inhaló con una bocanada profunda. De inmediato se sintió reconfortado. Con confianza, fuerte, con un sentido de una dirección clara. La separación, cualquiera, ahora se le hacía demasiada.&lt;br /&gt;—Maldición… ¿por qué no dispuse que fuera más cerca? —Se lamentó.&lt;br /&gt;Con todo y prisa se negó a acelerar el paso. Respiró hondo.&lt;br /&gt;—Todo a su tiempo. Todo a su debido tiempo…&lt;br /&gt;A cada paso la arena se sentía firme, desplazaba al mismo tiempo cantidades pequeñas de arena, al ceder a su peso... tal y como debería ser. Michael pensó que más tarde la examinaría con detenimiento.&lt;br /&gt;Esa era la verdadera idea detrás de la realidad virtual. Que todo funcionara como debería ser. No como se «suponía». Eso no bastaba. Sino como «debería». La frase «deber ser» adquiría de repente mayor estatura, mayor resonancia.&lt;br /&gt;Sentía una pequeña brisa procedente del mar. La oscuridad se desvaneció hacia la claridad. Michael se detuvo para ver el horizonte. Hacia allá vio el lugar cuya brillantez anunciaba donde aparecería el mismo sol. Mantuvo la esperanza de poder ver el casi mítico rayo verde, el que sale en el preciso momento de aparición del sol por sobre la línea del horizonte marino y que solo dura un breve instante. Después de todo, Poincaré bien se los pudo haber regalado.&lt;br /&gt;«Son sólo unos segundos», pensó para sí Michael. Como si la realvirt respondiera a sus pensamientos apareció un breve destello, ¡pero éste era morado!&lt;br /&gt;—¡No puede ser!&lt;br /&gt;El sol le volvió a contestar cuando los destellos pasaron del morado hacia el verde casi sin parpadeo. El sol verde dejó de mostrar timidez en medio de un manto de niebla, aparecía ahora luminoso envuelto entre nubes matinales, mostrando su esplendorosa y majestuosa visión verde propia de un Astro Rey.&lt;br /&gt;A relativa poca distancia de donde estaba Michael, al mismo tiempo, Catherine se quedó pasmada viendo el sol aparecer emanando rayos esmeraldas. Volteó hacia donde se encontraba su sombra en la arena y allí estaba, larga y sumergida entre una oscuridad verdosa bastante inusual, muy atractiva.&lt;br /&gt;La visión del sol verde esmeralda aparecida en el horizonte, los había dejado a ambos sin aliento al mismo tiempo.&lt;br /&gt;Michael, arrobado, despertó del pequeño trance. Se orientó y siguió su camino. Al minuto divisó una pequeña figura. Se detuvo para saborear el momento. Hizo una seña y la figura a lo lejos le contestó. Su corazón parecía aumentar su frecuencia de latidos. Catherine estaba a la vista a sólo el equivalente de cuarenta metros de distancia. La noción real de separación a la que estaban parecía en esos momentos risible, absurda. Los rasgos físicos de Catherine, bellísimos, su cabello ondeando en la brisa tal y como él lo recordaba. El momento crecía en intensidad.&lt;br /&gt;Catherine, incrédula, vio cómo la figura a lo lejos levantaba la mano. La sensación de irrealidad casi se convertía en una de vértigo. Ella le contestó de igual manera en un acto inconsciente. Siguió poco a poco, paso a paso. Pasos inciertos, pero al mismo tiempo firmes. Ya cerca, la figura de Michael contrastaba con lo que lo rodeaba. La iluminación verdosa del sol cayéndole por toda la cabellera le provocaba una oscuridad en el rostro. Catherine sentía que en cualquier momento la persona que representaba a Michael se desvanecería desobedeciendo la recomendación del mismo respecto a no concentrarse más que en el proceso y en la conducta necesaria para que éste tuviera el máximo efecto.&lt;br /&gt;No obstante, la presencia de Michael le imponía la misma alocada sensación dentro de su pecho. Sea lo que fuere, el resultado de trucos tecnológicos, ópticos, sensoriales, psicotrópicos, lo que tenía frente a ella, para los efectos requeridos, era Michael.&lt;br /&gt;Caminaron el uno hacia el otro hasta que se tuvieron frente a frente. Catherine parecía no saber cómo actuar. Michael le tendió la mano. Ella se la tomó teniendo un cierto temor por lo que pudiera pasar. Todo era tan extraño, tan misterioso, tan nuevo. Se concentró en la mano de él. Ésta era cálida, ciertamente detectó en ella su familiar rugosidad. Para él, los dedos de ella le eran firmes y pequeños. Le frotó con cuidado la parte frontal de la muñeca.&lt;br /&gt;Ella habló primero:&lt;br /&gt;—Hola.&lt;br /&gt;—Hola.&lt;br /&gt;Se quedaron viendo. Ella dijo:&lt;br /&gt;—¿Qué pasaría… qué pasaría si te quiero dar un beso?&lt;br /&gt;—No hay más manera de saberlo que intentarlo…&lt;br /&gt;Ella procedió a tocarle la cara con su mano. La sintió como era de esperarse. Era tal y como la recordaba. Ella acercó su cara a la cara de Michael y le dio un beso en la mejilla. Él no pudo contenerse y le contestó. El roce de los labios. La mejilla expectante. La presión resultante, la emoción creada. Ambos sonrieron.&lt;br /&gt;—¿Qué tal?&lt;br /&gt;—Perfecto… me gustó.&lt;br /&gt;—Caminemos…&lt;br /&gt;—A donde tú quieras.&lt;br /&gt;Anduvieron unos pasos por la arena, el agua de mar alcanzaba a estar a no pocos metros de donde estaban y la espuma en los bordos de los riachuelos se desvanecía de inmediato. El lugar era acogedor y el sonido del mar con las olas era rítmico y suave, sin molestar.&lt;br /&gt;—¿Quieres sentarte aquí?&lt;br /&gt;—Sí, está bien… donde quieras.&lt;br /&gt;—Vamos a ver el amanecer…&lt;br /&gt;—Creo que siempre tuve la idea de volver a ver un amanecer a tu lado…&lt;br /&gt;—También yo…&lt;br /&gt;Ella recargó la cabeza en su hombro. Él empezó a jugar con su cabello.&lt;br /&gt;—Igual que cuando estábamos allá en Berlín…&lt;br /&gt;—Sí. Sólo que sin mar, ni olas y menos con un sol verde arriba en el cielo.&lt;br /&gt;—Sobre todo lo del sol verde… Cathy, ¿cómo te sientes?&lt;br /&gt;—No preguntes, Mich... Estoy bien.&lt;br /&gt;Él volvió su cara hacia a ella y la besó en la boca. Las sensaciones de cuerpo y alma se empezaron a fundir. El beso resonó en sus cerebros dándoles una sensación eléctrica familiar. Ella cerró los ojos en ese pequeño éxtasis que se logra cuando el momento, ambiente, intención, todo lo interno y externo, universo en sí, son los correctos. Como si la misma existencia desde que nacimos hasta que morimos fuera justificada sólo por existir en nuestra conciencia, en armonía eterna, durante ese breve momento.&lt;br /&gt;Ella contestó a su vez de manera natural, inclinándose.&lt;br /&gt;Se recostaron un poco más. La arena estaba allí pero no era incómoda. El sol comenzaba a asomar cada vez más pero a ellos no les importaba.&lt;br /&gt;Primero él se refugió en el cuello y en las orejas de Catherine, de manera lenta, con ternura. Ella cerró los ojos. De forma extraña, y al mismo tiempo natural, las manos de él ya empezaban a explorar y recorrer el cuerpo de ella. La mano de Michael se posó de forma delicada en el pezón de Catherine de manera sencilla, casi tímida, empezando a continuación a jugar con su seno, al principio expectante, luego con más firmeza y con la experiencia cierta de alguien que ya tenía el conocimiento, aunque ya lejano, de ese cuerpo. Ella empezaba a arquearse y contonearse en forma delicada respondiendo a las presiones de la mano de él.&lt;br /&gt;—Mich…&lt;br /&gt;—Shhh… —Michael puso su dedo en los labios de Catherine.&lt;br /&gt;Ahora era ella la que exploraba a Michael en la cara y en el cuello encontrando lo que ella buscaba, simple y de manera llana, el contacto con su cuerpo, el contacto que el mundo y la estupidez de la gente que lo gobierna es demasiado indiferente como para comprender.&lt;br /&gt;Los minutos pasaron con celeridad. Ambos ya estaban desnudos, ella gemía de manera entrecortada y en voz baja, debido a las recurrencias de Michael. Él empezó a usar su lengua recorriendo la espalda de Catherine, los muslos, los antebrazos.&lt;br /&gt;Catherine sintió que su mundo era eléctrico y que toda ella era eléctrica. Se sentía posesionada por antiguos espíritus rampantes que se apropiaban de su voluntad en oleadas de intensidad creciente que, como latigazos, recorrían todas las partes de su cuerpo y la obligaban a dejarse abandonar. Su misma alma se integró con la del ser que estaba frente a ella, y ella ya no sabía de sí misma, toda voluntad estaba con Michael y ella sabía, igual que él, que él era su dueño.&lt;br /&gt;Pero Michael a su vez sentía, más bien intuía, que era él el que estaba al servicio de esa extraña voluntad sin dueño de la cual Catherine era la fuerza vital e impulsora. Todo lo hacía porque ella lo deseaba. Él construyó la fogata en el bajo vientre de Catherine de un modo tal que dentro de ella todo se volvió un fuego, del cual las chispas se elevaron al cielo en forma de ceniza incandescente como de volcán, impelidas con fuerza irresistible, de vuelta hacia su creador, pidiendo, rogando, exigiendo, de todas maneras, que las dejaran explotar, morir, fusionarse, allá arriba, en las inmensidades de los hornos atómicos de las estrellas.&lt;br /&gt;Y Michael hizo precisamente eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos estaban relajados, viendo cómo las olas rompían una tras otra en chispeantes explosiones de espuma, burbujas, agua y chasquidos contra las rocas.&lt;br /&gt;Catherine habló:&lt;br /&gt;—No sé qué decir…&lt;br /&gt;Michael pensó que Catherine tenía razón. No había palabras. El clima estaba agradable, casi perfecto de hecho, el sol verde esmeralda en trayecto hacia su cenit ni molestaba, no había insectos, ni se sentía el calor pegajoso. Todo estaba como debería ser.&lt;br /&gt;Cómo «debería» ser.&lt;br /&gt;Él tenía su mano en el hombro de ella, Michael veía la sombra verdosa debajo de su mano proyectada sobre la arena.&lt;br /&gt;—Igual yo... ¿estás cansada?&lt;br /&gt;—Sí —contestó ella, suspirando.&lt;br /&gt;—Esto que sucedió… es lo más increíble que me ha pasado en la vida.&lt;br /&gt;—Sí… toda esa energía, toda esa vitalidad… Me pregunto si fue cierta.&lt;br /&gt;—Pues para mí sí. Nada hubo fingido, nada, creéme. En ningún momento...&lt;br /&gt;—Pensar que estamos a la vuelta del mundo. De hecho… ahora que lo pienso se me olvida que en este instante sí estamos a la vuelta del mundo…&lt;br /&gt;—No me lo recuerdes.&lt;br /&gt;—¿Por qué no? Te darías cuenta, Mich…&lt;br /&gt;—¿Sabes qué? Me estoy empezando a sentir un poco triste…&lt;br /&gt;—También yo. ¡Qué raro…! Deberíamos estar contentos, ¿no?&lt;br /&gt;—Bueno, más que contento, feliz… Pero es curioso, ya estoy sintiendo la despedida encima de mí…&lt;br /&gt;—¿Cuánto podremos quedarnos aquí?&lt;br /&gt;—No mucho, Cathy, y tú lo sabes muy bien… El tiempo de tu cuenta prestada… ya llevamos más de dos horas. Además, los recursos que se consumieron han de haber sido fabulosos…&lt;br /&gt;—¿Te importa eso?&lt;br /&gt;—Claro que no. Ha valido la pena, cada trillón de instrucciones por segundo...&lt;br /&gt;Siguieron platicando y jugueteando por un rato más. A ella le empezaba a preocupar el tiempo ya que sabía que la duración del efecto de las drogas y la crema. Tenía ya los minutos contados.&lt;br /&gt;Pero él le aseguró que no se preocupara, que habría tiempo.&lt;br /&gt;Y en realidad, sí fue suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cathy, quiero que… recuerdes que esta experiencia con todo y sus… artilugios, ha sido válida… en el nombre de nosotros.&lt;br /&gt;Ella volteó a verlo. Sus manos estaban entrelazadas. Michael sentía la calidez. Catherine le sonrió de manera tímida.&lt;br /&gt;—No tienes que mencionarlo, Michael. Yo nada más pienso en lo que hay dentro de tu corazón… y que si no podemos estar uno al lado del otro realmente, al menos podemos usar lo que esté a nuestro alcance para sentirnos como si lo estuviéramos. Además, piensa que un día podremos estar juntos de verdad... Siempre he sido una optimista incorregible —ella miró para otro lado—. Ese ha sido siempre parte de mi karma, esperar lo mejor, Mich… lo mejor…&lt;br /&gt;—¿Estás conforme? ¿No estás triste por las… limitaciones?&lt;br /&gt;—¿Cuáles limitaciones?&lt;br /&gt;Él sonrió.&lt;br /&gt;—Tienes razón, ¿cuáles?&lt;br /&gt;—Michael…&lt;br /&gt;—¿Sí…?&lt;br /&gt;—Ya no hablemos, vámonos cada quién... Yo pensaré que esto habrá sido como un hermoso sueño, el más real y hermoso sueño que jamás he tenido en la vida…&lt;br /&gt;—Un sueño…&lt;br /&gt;Ella se levantó con lentitud. Él también lo hizo. Ella le tomó de las manos.&lt;br /&gt;—Michael, ten cuidado… y recuerda que te amo. Que te amo tanto… que me duele…&lt;br /&gt;—Catherine… te amo demasiado… Cuídate mucho… por favor…&lt;br /&gt;Se besaron de la manera que pudieron, con pasión. No fue igual que al principio, en dónde todo fue electricidad y magia, señal de que los estimuladores e inhibidores químicos ya empezaban a perder su potencia y efectividad.&lt;br /&gt;Se separaron. Y caminaron hacia el lugar de donde habían llegado cada quién. Ninguno volteó hacia atrás.&lt;br /&gt;El sol verde seguía arriba en el horizonte. Michael se detuvo, se sentó y cerró los ojos.&lt;br /&gt;Cuando los abrió estaba en el salón del almacén, sentado con una dermocubierta encima.&lt;br /&gt;Se escuchó la voz de Poincaré.&lt;br /&gt;—Por fin regresaste… sin parecer brusco y con respeto, en atención a los eventos, ¿qué tal? ¿Cómo te sientes?&lt;br /&gt;—Estoy bien…&lt;br /&gt;La voz de Michael sonó apagada.&lt;br /&gt;—Imagínate. Y todo con base en polígonos…&lt;br /&gt;Michael ya no le respondió.&lt;br /&gt;Estaba bastante deprimido para contestarle.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226209841527064?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226209841527064/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226209841527064' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226209841527064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226209841527064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/20-contacto.html' title='20. Contacto'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226200450563684</id><published>2006-10-30T18:27:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T19:26:43.550-08:00</updated><title type='text'>21. Muerte</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pasó otra semana. La búsqueda de notas e información era una cuestión… pero organizarlas era otra, muy distinta.&lt;br /&gt;Ese día se encontró con que el acceso a su oficina en la PoliU estaba, al parecer, bloqueada por un grupo de estudiantes que se reunieron para preparar una protesta. Michael escuchó las arengas de uno de los líderes, un joven de unos dieciocho años que gritaba consignas:&lt;br /&gt;—¡LA COMPENSAN QUIERE ROBAR TU MISMA ALMA! ¡REBÉLATE! ¡NO LO PERMITAS!&lt;br /&gt;Michael se extrañó un poco, avanzó por entre la multitud y comprobó, con cierto alivio, que no era un bloqueo en realidad sino más bien una preparación a hacerlo.&lt;br /&gt;En el tiempo que tardó en llegar a su acceso, le pasaron hojas con información al respecto de la posición de los estudiantes.&lt;br /&gt;Leyó el comienzo de los volantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COMPENSAN: CÁNCER INVISIBLE DEL PUEBLO&lt;br /&gt;¡No es posible que en estos tiempos un grupo de fascistas temerosos sin cara quieran decidir lo que está bien para ti!&lt;br /&gt;¡La COMPENSAN quiere primero quitarte tu derecho de comunicación secreta y soberana!&lt;br /&gt;¡La COMPENSAN quiere dormirte! ¡Que no te duerman! ¿Qué esperas? ¡Si estás dormido, DESPIERTA!&lt;br /&gt;¡Lucha contra el EXAMEN GENÉTICO! ¡Nadie debe de meterse dentro de ti! ¡Nadie debe de juzgarte por tu salud! ¡Eres un ser humano que piensa, no un caballo de cría! ¡Eres un individuo, no una simple y estúpida colección de números y genes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los analizaría después. Llegó a su cubículo. Arregló sus papeles.&lt;br /&gt;Se sentó. Se autoexaminó para revisar cómo se encontraba, al menos para saberlo de manera superficial. Sintió que por fin ya había pasado lo peor de la depresión post coital-virtual.&lt;br /&gt;Como era de esperar, Poincaré pensaba muy distinto. No alcanzaba siquiera a vislumbrar el origen de la depresión de su amigo. ¿Por qué estar así? La experiencia de conexión con Singapur se había cumplido con creces desde el punto de vista técnico y de logística, ¿no?&lt;br /&gt;Sonrió con cierta amargura.&lt;br /&gt;Michael decidió ponerse a trabajar. Primero le pidió de manera oficial asistencia a Sri Sol. Ella estuvo de acuerdo si él conseguía que la Dirección de Asuntos Escolares le dieran la oportunidad de dedicar tiempo a su investigación siempre y cuando sus horas de ayuda le contaran como horas de servicio social, requisito indispensable para titularse.&lt;br /&gt;La amabilidad de Sri Sol le provocó a Michael, de manera simultánea, un momento de remordimiento, culpabilidad y necesaria franqueza, junto con la imperiosa necesidad de tener que contarle la historia del último episodio de Catherine, todo el detalle incluido.&lt;br /&gt;Poincaré, como siempre en estos casos, no estuvo de acuerdo.&lt;br /&gt;—No entiendo, ¿por qué se lo vas a contar, Páris?&lt;br /&gt;El tono de voz de Poincaré era tranquilo. Michael meneó la cabeza y suspiró.&lt;br /&gt;—Me llamo Michael.&lt;br /&gt;—Whatever. Repito, ¿por qué se lo vas a contar?&lt;br /&gt;—No sé… ¿no será que soy del tipo anticuado que quiere desquitarse de su culpa y remordimiento que siente con su semejante-mujer más cercano?&lt;br /&gt;Poincaré, después de mirarle, dijo:&lt;br /&gt;—¿Eres novato o qué? Ya te dije que es inútil, tú no ganas nada, y a ella nada más la vas a perturbar…&lt;br /&gt;—Okey, yo… cumplo con decírselo. No le voy a mentir…&lt;br /&gt;—Olvídate de mentiras o no, ¿eso en qué le ayudaría?&lt;br /&gt;Michael lo meditó un buen rato. Poincaré podía tener razón. No había necesidad. Quizá Sol no necesitaba ese torrente de franqueza.&lt;br /&gt;Tal vez así era mejor.&lt;br /&gt;Esperaba a Sol con cierta emoción. Sentía que estaba encariñado de ella, como siempre le pasaba cuando alguien era amable con él.&lt;br /&gt;Pero, según su parecer, pasaría un buen rato antes de que él se ocupara bien a bien de eso.&lt;br /&gt;Llegó Sol y Michael la apreció de vista. Su manera de vestir y de mostrar sus atributos de forma discreta lo subyugó una vez más. Después de los saludos de rigor y después de la plática amena e intrascendente, Michael olvidó todo y tomando posesión de su papel de investigador por fin habló:&lt;br /&gt;—Mira, Sol, voy a preparar una investigación de lo que vino a culminar durante la tarde del dos de octubre de 1968, así de simple. Es obvio que para eso investigaremos los anteriores y posteriores meses del suceso en todo lo posible, ambiente, protagonistas, motivos, prensa...&lt;br /&gt;Ella le miraba con ojos de atención extrema.&lt;br /&gt;—Ya me habías dicho. Pero, ¿cual es el objetivo?&lt;br /&gt;Él contestó con vehemencia:&lt;br /&gt;—Preparar el informe más exhaustivo sobre Tlatelolco que se haya hecho en los últimos diez años…&lt;br /&gt;—Que yo sepa, y por lo que he entendido, ya se han hecho varios…, ¿no?&lt;br /&gt;—Así es, pero el nuestro será quizás el primero que trate de ser objetivo, completo y sin apasionamientos…&lt;br /&gt;Ella le contestó en tono crítico:&lt;br /&gt;—¿Tú crees…? ¿No te imaginas que todos han de decir lo mismo cuando se plantean su objetivo…? Por otra parte… ¿qué intentas probar? Por ejemplo, ¿piensas denunciar sin temor a equivocación a quienes tuvieron la responsabilidad directa de los hechos?&lt;br /&gt;Él lo pensó un poco antes de contestar.&lt;br /&gt;—No… eso no me interesa, no de momento, ya pasó mucho tiempo de eso... No, yo creo que mi informe trataría de ser más… conciliador que vengativo, en dado caso, siendo un poco maniqueo, quiero decir. Quisiera concentrarme, por ahora, en recapturar el momento, analizar los motivos y las circunstancias… Me interesa el movimiento estudiantil, lo que buscaban, saber qué pedían, saber qué entendieron los del otro bando, qué aceptarían, qué no aceptarían, porqué se desencadenó la tragedia… quiénes fueron los utilizados, quiénes estaban al control de todo, quiénes fueron los sacrificados… de hecho, espero que del análisis concienzudo de los eventos saldrán los responsables…&lt;br /&gt;—¿No se saben ya partes significativas de todo eso?&lt;br /&gt;—Así como yo lo veo, no. Quizá falta la contundencia necesaria para que todo mundo quede satisfecho con la verdad. Ese es el punto, llegar a la verdad aceptada por todos sin posibilidad de objeciones concretas…&lt;br /&gt;Ella le miró sin mucha convicción:&lt;br /&gt;—Yo no creo que eso sea posible, Michael. Ya pasó mucho tiempo, ya pasó mucha agua por el río…&lt;br /&gt;—Hay otro motivo, Sol, déjame concluir la idea. Primero, estamos muy cerca del aniversario del evento, el quincuagésimo, dime que soy oportunista, pero por ese solo hecho del aniversario, una reinvestigación bien vale la pena y hasta está justificada; segundo, muy importante: quiero comparar los clamores populares de entonces con los de ahora.&lt;br /&gt;Tomó aliento y prosiguió:&lt;br /&gt;—También quiero contestar la pregunta ¿qué tan diferentes somos los mexicanos de hoy, año 2018, comparados con los mexicanos de entonces, 1968? ¿Somos los mismos? ¿Queremos lo mismo? ¿Hemos avanzado algo? La tecnología asfixiante, que está ahora en todas partes de modo inimaginable desde hace veinte años atrás, ¿no habrá venido mas que a enredar más la situación? Analicemos el Poder, con «p» mayúscula, autoritario de aquél entonces y definámoslo como cierta energía constante distribuida a lo largo en el Sistema, sobre todo concentrada en un solo punto, hoy por hoy, ¿existe la misma cantidad de Poder que antes? Y en cualquier caso, ¿cómo se definía este Poder? ¿Cómo se define ahora mismo, en este instante…? Se podría preguntar: ¿Quién, o qué, tiene el Poder suficiente para definir al Poder?&lt;br /&gt;Sri Sol concentraba el máximo de atención hacia Michael. Éste continuó:&lt;br /&gt;—Tercero, y es muy claro: la historia se repite siempre, Sol. Tengo la sensación de que tarde que temprano volverá a pasar algo similar en ese sentido de movimiento de gentes hacia un objetivo u otro, estudiantil o popular, donde el pretexto podrá ser cualquiera... Quizá más temprano que tarde…&lt;br /&gt;—¿Por qué lo dices?&lt;br /&gt;—Por lo que nos rodea… ¿No viste a la multitud afuera?&lt;br /&gt;—Vi un grupo como hablando de un evento. No los escuché bien, pero me dio la impresión de que ya tenía rato de haberse acabado...&lt;br /&gt;—Déjame te digo entonces, que aquí mismo en la PoliU existen ahora muchos grupos de poder interesados en lograr más posiciones. Tú ya sabes, están inconformes con los próximos planes de la COMPENSAN… Se dice que ésta quiere generar un aumento en el ya alto Indice de Indiferencia, o I.I., en las encuestas, lo que favorece la calificación de la clase gobernante.&lt;br /&gt;Sol le observaba.&lt;br /&gt;—De ahí que rodeen o presionen de manera continua a los librepensadores —continuó Michael— reprimiendo los canales de información que favorecen el libre intercambio de ideas a través de los medios de comunicación como NetNet por un lado, y por el otro, favorecer una situación de tipo aislacionista individual sin precedentes… No sé, la temperatura sube por momentos… quizás estamos a la espera de un nuevo gran conflicto estudiantil… Y la excusa, insisto, es la de menos. Hoy por hoy, y de la noche a la mañana, la COMPENSAN pretende formular muchos cambios que tienen que ver con limitar las libertades entre instituciones, escuelas y organismos, sobre todo en la PoliU, según leí… Ahí está por ejemplo el controvertido Examen Genético de Inscripción… No aguantaría un análisis a nivel superficial. El porqué quieran hacer pruebas a nivel gen, a los candidatos que quieran entrar en la PoliU y decidir aceptarlas con base en interpretaciones y recomendaciones dudosas, se me hace tan estúpido. Se entiende buscar propensiones tempranas a las enfermedades, eso lo acepto, ganas tiempo para luchar contra una leucemia… una propensión a la diabetes, pero intentar describir carácter, temperamento, ¡lealtad!... con base en características genéticas, es básica y soberanamente estúpido… Todo eso generará reacciones... pero eso está quizá ya muy fuera del alcance de mi informe...&lt;br /&gt;Sol le observaba con respeto. Por fin se decidió a interrumpir.&lt;br /&gt;—Okey, Micky, especifícame ¿qué quieres que haga?&lt;br /&gt;«¿Micky?», pensó Michael con cierto embarazo. Meditó un rato. Concluyó:&lt;br /&gt;—Si vas a ser mi asistente, Sol, entonces te diré que habrá que hacer. Sin orden aparente, ¿me oyes? Bien, ahí te van algunas actividades, apunta o graba o lo que quieras: se tiene que catalogar la información; me interesa un análisis de la literatura existente del tema hasta el día de hoy; por otro lado me gustaría también ver los testimonios orales, las películas documentales, los registros existentes, un listado de los escritos que se hayan realizado del tema, ensayos, reportajes, inclusive transcripciones de relatos orales… todos. Además, tener la información sobre los testigos presenciales de todos los lados que estén vivos, y que de hecho no existe casi nada, o nada más bien, de información proveniente de militares, o paramilitares, que hayan salido del Ejército, o de donde sea, que hayan dado su versión de los hechos, ni siquiera de manera anónima. Bien, si es posible, también investigar por el Registro de Población y Catastro la información de todas las personas que vivieron en el lugar de los hechos, además de los registros de la policía, y del Ejército, esto último es muy importante. Nos falta, veamos… sí, los archivos fotográficos del Archivo General de la Nación, todas las colecciones particulares de periodistas; a ver si algún militar tiene material confiscado, sean documentos o películas o lo que sea, que hayan sido vendidos, no sé, en mercados de pulgas, Lagunillas, Tepitos, Chopos, en lugares del interior…&lt;br /&gt;Sri Sol aprovechó la pausa y se aventuró a afirmar:&lt;br /&gt;—Entonces, de ahí saldrán los responsables…&lt;br /&gt;—No, no… eso será lateral. Recuerda, ya que tengamos la información nos concentraremos en la metodología seleccionada para procesar todo lo que hayamos obtenido, después de ahí, lo que salga, pues… saldrá.&lt;br /&gt;Ella tomaba y tomaba apuntes. Michael se preguntaba si habría tomado una buena decisión al haberla invitado a participar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde, Sol le habló de una cabina videofónica.&lt;br /&gt;—Michael, de la Dirección de Asuntos Escolares me dicen que siempre no me van a contar las horas para experiencia y servicio social. ¿No lo habías arreglado?&lt;br /&gt;La cara de Sol mostraba alarma y enojo. Él se apresuró a contestar:&lt;br /&gt;—¿Cuándo te dijeron eso?&lt;br /&gt;—Me llegó el mensaje hace no más de quince minutos.&lt;br /&gt;—No puede ser, esto es rutinario, ¿no? ¿Te dieron alguna razón?&lt;br /&gt;—No, deja te leo, sólo me dijeron lo siguiente: «…el proyecto de Michael de Montaigne mencionado arriba no está registrado en estas oficinas con prioridad del tipo que necesite asistente de servicio de ninguna clase, por tanto la petición de la C. Alumna Sri Sol Penélope Aruni es denegada.»&lt;br /&gt;Michael frunció el ceño. Inusual, ciertamente.&lt;br /&gt;—No te preocupes, Sol, yo voy a comunicarme con ellos… Cuelga y me hablas en veinte minutos.&lt;br /&gt;Se dirigió al menú de «Administración». Buscó el número de la Dirección de Asuntos Escolares y lo señaló.&lt;br /&gt;Apareció la imagen de la encargada.&lt;br /&gt;—¿Sí?&lt;br /&gt;—Disculpe, me llamo Michael de Montaigne, soy catedrático de la clase de Ciencias Sociales y Tecnologías Comparadas del Siglo XX y estoy haciendo una investigación sabática…&lt;br /&gt;—¿Me puede marcar su autorización?&lt;br /&gt;Michael, irritado como estaba, lo hizo así. Ella la revisó y dijo:&lt;br /&gt;—Así es, profesor de Montaigne. Usted está asignado en… una investigación aprobada por el Decano Erasmus… no, Erasmo, quiero decir… sí, todo en orden… si, así es… parece que hubo un error, aquí dice que bajo el reglamento respectivo usted tiene una serie de recursos a su disposición, pero…&lt;br /&gt;La chica mostró cara de preocupación. Michael dijo:&lt;br /&gt;—Sí… ejem, ¿pasa algo malo?&lt;br /&gt;— Este archivo está modificado… ¡es raro! Si yo soy la única autorizada…&lt;br /&gt;Ahora le tocó a Michael ponerse incrédulo.&lt;br /&gt;—¿Quiere decir que alguien modificó…? ¿Está usted segura?&lt;br /&gt;Ella afirmó con la cabeza.&lt;br /&gt;—Sí, así es… Es imposible que alguien más lo note, sucede que yo me encargo de registrar este tipo de tareas, además de que soy la única responsable de esta parte del departamento… También soy el enlace con los demás sistemas de la PoliU en los que intervengamos nosotros, la Dirección de Asuntos Escolares. Yo soy por lo mismo la que aprueba la modificación de estos archivos y… esta firma digital… no es la mía…&lt;br /&gt;—¿Cómo sabe? ¿De quién es la firma?&lt;br /&gt;La voz de Michael expresaba tensión.&lt;br /&gt;—No sé, me falsificaron mi firma, créame… estoy impresionada, ¡esto no es posible!&lt;br /&gt;—Cálmese, pudo ser un error… ¿no?&lt;br /&gt;—No señor, estos errores no pasan, tendré que reportarlo a auditoría.&lt;br /&gt;—Cómo usted diga... usted sabe… entonces, ¿ya todo está bien? ¿La señorita Sri Sol Penélope Aruni podrá estar en el proyecto a mi cargo?&lt;br /&gt;—Así es, señor. Voy a realizar la modificación correspondiente…&lt;br /&gt;—Gracias. Que pase buena tarde.&lt;br /&gt;—No lo creo, pero igual para usted, señor de Montaigne.&lt;br /&gt;Sol habló a los diez minutos.&lt;br /&gt;—Ya no hay problema, Sol.&lt;br /&gt;—¿Qué fue? ¿Un malentendido?&lt;br /&gt;—No sé. Algo curioso…&lt;br /&gt;Pasaron dos días más.&lt;br /&gt;Al volver en la mañana, Michael se encontró con un rechazo de su tarjeta de entrada en la oficina de maestros. La volvió a registrar y entró sin problemas. Ese tipo de problemas era tan inusual, que le llamó la atención de tal manera como para ir a consultarlo con el encargado de seguridad en cuanto pudiera. Pero, según su costumbre, el incidente lo acumuló en su lista mental de pendientes con alta prioridad, que como siempre pasa con alguien que organiza la mayoría de sus pendientes de ese modo, les anula la misma.&lt;br /&gt;Llegó a su cubículo y empezó a registrarse en PLAANET para poder entrar en SmartNet, la Red de PLAANET dedicada de modo exclusivo a canales de alta velocidad que servía para que universidades y centros de investigación de la más diversa índole en todo el mundo se comunicaran entre sí. Michael la usaba de vez en vez con algunos colegas de Europa al trabajar en pequeñas partes de proyectos históricos conjuntos.&lt;br /&gt;Después de estar conversando con ellos y de participar durante quince minutos en una discusión, se despidió y entró ahora en NetNet, la parte de PLAANET que era la Red de Comunicación Pública Mundial, de uso común por excelencia.&lt;br /&gt;Ahí recibió mensajes de varios amigos, se enteró de la correspondencia atrasada, se tomó su tiempo para ponerla en orden, hizo «forward» de mensajes hacia quienes le pudieran interesar; luego realizó algunos pagos por libros que había encargado a Nueva Zelandia; luego se inscribió para estar en la lista de espera de boletos para los mejores lugares del próximo concierto de Zirah, la autodenominada reina de la fusión de Tonos e Imágenes en el marco del Teatro del Dolor. Finalmente, terminó su contacto con el mundo.&lt;br /&gt;Cuando terminó, miró la hora. Comprendió que le quedaba muy poco tiempo, consultó la pantalla por última vez y confirmó que no hubiese mensajes. Al punto de levantarse y apagarla vio con el rabillo del ojo como la pantalla se alcanzaba a llenar de color amarillo, señal inequívoca de llegada de un mensaje, pero de modo simultáneo, la imagen acabó por desaparecer.&lt;br /&gt;Sentía que era tarde y decidió no prender la terminal. Además, se llevaba tiempo el cruzar todo el plantel para llegar a la Cafetería cuatro, en dónde se encontraría con Sri Sol. Se paró, recogió sus pertenencias y se encaminó a la salida.&lt;br /&gt;Pero al llegar a la puerta Michael se detuvo. Su católica culpa le indicó que quizá debió de haber leído ese último mensaje. Siempre lo hacía. Sol se lo tendría que perdonar. Sería cuestión de sólo un minuto.&lt;br /&gt;Se sentó y prendió la pantalla. El mensaje amarillo iluminó ésta y a su vez su propia cara.&lt;br /&gt;Y Michael se quedó incrédulo viendo lo que decía éste. Sus pupilas se dilataron y su corazón se aceleró de manera impresionante. Tuvo necesidad de respirar más a fondo, conforme lo leía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A toda la comunidad de la PoliUniversidad de México y al Mundo se les informa que el excelentísimo Decano Erasmo de Cuautla, nacido Erasmo Fabio, dejó de existir esta mañana en su residencia en las afueras de su amada PoliUniversidad.&lt;br /&gt;Erasmo nació en 1948 en Ciudad Valles, San Luis Potosí, a poco más de 120 kilómetros al noreste de Technotitlan. Su familia…&lt;br /&gt;…Un gran hombre nos ha dejado. Descanse en paz. El duelo se recibirá en la Capilla Ecuménica de la PoliUniversidad el día de hoy a las 17:30 horas. Descanse en Paz, Erasmo de Cuautla, Hombre de México…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estremecimiento y conmoción fueron totales y simultáneos. En eso su videófono empezó a sonar. Michael se tardó en mostrar una reacción. El aparato seguía sonando. Accionó el control correspondiente en pantalla.&lt;br /&gt;Era F.&lt;br /&gt;—Michael, ¿supiste…? Erasmo…&lt;br /&gt;Su voz y su cara denotaban una seriedad lejos de lo relajado que eran casi siempre sus encuentros.&lt;br /&gt;—Sí, ya sé, Moreno, acabo de leerlo… ¿supiste cómo fue?&lt;br /&gt;—No estoy muy seguro, me dicen que se quedó dormido y que no despertó. Acaban de informarlo a los medios. Me quise adelantar… no quería que lo recibieras tan en frío… sabíamos que hay… había… un gran vínculo entre ustedes…&lt;br /&gt;Michael se quedó quieto. Todas las impresiones del universo se le atravesaron en su cabeza de manera atropellada. Quiso decir cualquier idea con sentido pero no pudo.&lt;br /&gt;F. se adelantó.&lt;br /&gt;—Michael… bueno, ¿qué te digo? Te dejo. Me imagino… que tienes mucho que pensar… sabes que… todos lo sentimos mucho, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Sí, te lo agradezco, Moreno. Dile a los muchachos que… gracias, también.&lt;br /&gt;—Michael, recuerda, Erasmo ya era un hombre de edad…&lt;br /&gt;Michael guardó silencio por unos instantes. Inhaló con fuerza y dijo:&lt;br /&gt;—Te agradezco, F.&lt;br /&gt;—Cuídate, Michael —F. terminó la comunicación, sin más.&lt;br /&gt;Michael se quedó en su misma pieza, sin moverse, impresionado.&lt;br /&gt;¿Muerto Erasmo? ¿Cómo pudo ser…? ¿Cómo podía…? Sonó el comunicador de su tablenet. Era Sol.&lt;br /&gt;—¡Páris! ¿Dónde estás?&lt;br /&gt;—Aquí en la oficina. No me pude ir. Me acaban de hablar.&lt;br /&gt;—Por tu cara lo sé. Ya te lo dijeron…&lt;br /&gt;—Así es. Lo leí primero en las noticias, además, F. me acaba de hablar…&lt;br /&gt;—Es duro, lo siento mucho…&lt;br /&gt;Él seguía en su mundo, oyendo porciones de lo que Sol le decía.&lt;br /&gt;—Sí, muy duro… —acertó a decir.&lt;br /&gt;—Yo voy para allá. Tú no te muevas.&lt;br /&gt;Él escuchó, ausente, lo que Sol le dijo. No se movería de ahí. Ni aunque pudiera.&lt;br /&gt;Sol llegó veinte minutos después. Nada más lo vio, lo abrazó y le dio un beso en la mejilla.&lt;br /&gt;—¿Cómo estás?&lt;br /&gt;Michael, sentado y mirando hacia abajo, meditaba. Volteó a ver a Sol y le contestó:&lt;br /&gt;—Estoy… perturbado. Como si estuviera aún en estado de choque —encaró a Sol y de manera gentil, la tomó del brazo—. Es que… no lo podía creer… más bien, no lo puedo creer… cómo que no lo termino de asimilar… Ha sido tan rápido…&lt;br /&gt;—¿Qué se dice en estos casos, Michael? Yo sé que cada quién reacciona distinto frente a estas situaciones… Me da la impresión de que él era más importante para ti de lo que pensé…&lt;br /&gt;—No sé… si era muy importante o no. Lo único que sé es que apreciaba mucho al viejo y eso es todo…&lt;br /&gt;—Necesitas descansar, Mich. ¿Por qué no te vas a tu depa?&lt;br /&gt;—No sé, prefiero no hacerlo, de hecho me siento desubicado… sin punto de referencia… Es curioso, en el último año no lo vi más que unas tres veces o cuatro... Pero ahora que ya no está, de alguna manera siento que me falta esa seguridad… familiar, de que el señor estuviera ahí y… no es por dependencia, o llámale como quieras, es igual… figura patriarcal, guía, o inclusive figura paternal… Es extraño.&lt;br /&gt;—¿Pensabas en él como qué, como maestro, funcionario o… un padre?&lt;br /&gt;—No lo sé, Sol, no tengo idea, lo único que sé es que lo apreciaba mucho y ahora que no está… siento un gran pesar, o no sé como decirlo, de plano...&lt;br /&gt;Así estuvieron un rato. De repente, Michael exclamó, como si despertara:&lt;br /&gt;—Necesito ir a su casa, puede que la señorita Hedy necesite algún apoyo…&lt;br /&gt;—¿Estás loco? Estará ocupada con todo, ¿no?&lt;br /&gt;—La excusa es la de menos… no veo por qué no ir, era mi asesor, mi maestro, le pude haber prestado un reporte o un libro… y que ahora lo quiero de vuelta… antes de que sellen todo…&lt;br /&gt;—¿Vas a hablar con ella?&lt;br /&gt;—Sí, ella me conoce muy bien… creo.&lt;br /&gt;Sol se interpuso enfrente a Michael.&lt;br /&gt;—Michael, mírame ¿de qué sospechas?&lt;br /&gt;Él se encogió de hombros.&lt;br /&gt;—No lo sé… yo sólo creo que debo de ir ahí… ¿me acompañas?&lt;br /&gt;—¿Tengo de otra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Señorita Hedy?&lt;br /&gt;—¿Sí?&lt;br /&gt;Digna mujer, delgada, alta, de cara amable y pacífica, de poco más de cincuenta años, la señorita Hedy era la misma imagen de la tranquilidad y el aplomo, a juzgar por los eventos. Le recordó a Michael por un nostálgico instante a la señora Alcira en cuanto a la propiedad y señorío del papel que representaba.&lt;br /&gt;Estaban en el piso donde vivía Erasmo, el que olía a libros, a papeles.&lt;br /&gt;—¿Sabe quién soy…? Michael de Montaigne… —la voz de Michael sonaba solícita.&lt;br /&gt;La señorita Hedy le miró con ojos de desconfianza. Pero de inmediato al reconocer la cara de Michael, se sonrió.&lt;br /&gt;—Ah, sí, claro que sí, usted es... el alumno del señor Erasmo… pásenle.&lt;br /&gt;—Gracias. No la vamos a molestar mucho. Las circunstancias…&lt;br /&gt;Entraron con cierta timidez. Ella los invitó a sentarse. La casa estaba tranquila. Michael hubiera pensado que se encontraría con la prensa o autoridades, o que hubiera más movimiento, pero no. Era casi anticlimático.&lt;br /&gt;Michael comenzó a hablar con tranquilidad:&lt;br /&gt;—Sentimos lo que pasó… usted sabe que el profesor Erasmo era muy querido por nosotros…&lt;br /&gt;Ella tenía la cara serena pero denotaba aflicción. Al fin parecía querer dejar al descubierto que también había pasado un día con mucha tensión.&lt;br /&gt;—Sí, lo sé… él era muy querido por todos.&lt;br /&gt;Vino un silencio incómodo. Michael por fin habló para evitar más rodeos:&lt;br /&gt;—Así es… Y bueno… con todo el respeto por los momentos que está pasando… ¿cómo sucedió?&lt;br /&gt;Ella suspiró:&lt;br /&gt;—En realidad no muy diferente a lo que han dicho por los medios… se durmió, le llevé la pastilla y se la dejé en su mesita, le quité los lentes, y me fui a acostar. Cuando fui a preguntarle que quería desayunar… ya no… ya no… despertó… Lo demás pues, ya salió en la prensa…&lt;br /&gt;Michael no quería dejar el tema.&lt;br /&gt;—¿Y… el doctor ya determinó el motivo de…?&lt;br /&gt;—Sí, como le menciono, ya ha de estar en la prensa en este momento. Causa natural, un infarto. Así era él, así quiso vivir ¿sabe…? De hecho, nunca quiso hacer caso a mi recomendación de las válvulas nuevas o de un corazón nuevo. El doctor se lo dijo muchas veces… El señor Erasmo se quejaba de todo lo moderno, de todo eso ajeno que nos rodea a fuerza… todos esas artefactos, desfri… desfibri…&lt;br /&gt;—¿Desfibriladores?&lt;br /&gt;La señorita Hedy guardaba la rectitud de su espalda con la posible intención de nunca relajarse. Siguió hablando:&lt;br /&gt;—Sí… hay personas que nunca lo harían... Creo que el señor Erasmo menos. Él, ¿sabe? Se consideraba muy sano… Y quería morirse sano, sin aparatos artificiales alrededor, decía él… Era muy independiente, y siempre me decía: «¡Hedy, recuerda: siempre es mejor ser independiente…!» Y yo lo escuchaba y, pues… no le entendía mucho… Yo no era, no soy, tan educada como lo fue él… ¿sabe? Siempre me educaba… lo voy a extrañar, para que se los niego… y aquí estoy sin poder llorarlo… A él no le gustaba que yo llorara… y no lo voy a hacer ahora… ¿sabe? Fueron treinta y tantos años de cuidarlo… sí, lo voy a extrañar…&lt;br /&gt;Volvieron a quedar en silencio.&lt;br /&gt;Habló Michael:&lt;br /&gt;—Bueno… nosotros venimos por… una carpeta y por… algunas cosas más de los trabajos que estaba haciendo yo, es decir, una carpeta… y…&lt;br /&gt;La señorita Hedy le interrumpió:&lt;br /&gt;—¿No será esto lo que estás buscando?&lt;br /&gt;Ese era un maletín de color negro. Y Michael se dijo que en la vida lo había visto.&lt;br /&gt;La señorita Hedy se le quedó viendo a su vez con un gesto impasible. Michael se preguntó si ella lo sabría. Pero la señorita irradiaba seguridad y confianza.&lt;br /&gt;Mostraba demasiada seguridad. De hecho.&lt;br /&gt;Los pensamientos se le agolpaban a Michael de manera rápida: «¿la señorita estará confundiéndose? ¿Y si fuera un mensaje de Erasmo que quiso hacérmelo llegar a como diera lugar…?» No, era mucha truculencia.&lt;br /&gt;Pero ya a estas alturas, concluyó, qué más daba si todo era una confusión… Sopesó las alternativas, y se convenció: ¿qué podía importar al fin y al cabo?&lt;br /&gt;Sol miraba a su maestro, amigo y jefe y trataba de adivinar cómo disimularía su cara de sorpresa. Era evidente que pasaba algo raro.&lt;br /&gt;—Este… okey, sí, me lo llevaré —dijo Michael al fin.&lt;br /&gt;La asistente de Erasmo se levantó como si hubiera sido sorprendida a punto de tomarse un descanso al comienzo del día.&lt;br /&gt;—Hace bien… Muchachos, ya los despido, tengo mucho que hacer aquí. Además, hay que ir al sepelio…&lt;br /&gt;Ellos se vieron a los ojos y se levantaron al mismo tiempo. Sol con un poco más de firmeza y Michael con un poco de confusión. Éste trató de componer para añadir:&lt;br /&gt;—¿Algo en que la pudiéramos ayudar? Digo, no sé… lo que sea...&lt;br /&gt;Ella mostró una expresión de comprensión y solidaridad, como si supiera que quizá Michael estuviera pasando por un profundo pesar al igual que ella misma.&lt;br /&gt;—No te preocupes, muchacho, en lo general estoy bien —su cara se nubló por un segundo—, bueno, tú sabes, tengo mi pesar… sí fue de sorpresa, pero también ya tengo resignación, ya estaba preparada… q-quiero decir, todos sabemos que no tenemos la vida comprada… Dios proveerá… como siempre.&lt;br /&gt;Se despidieron. Antes de salir, Michael le dio un buen vistazo a toda la sala y al recibidor como si presintiera que esa podría ser la última vez que pudiera entrar ahí. Sol le paso su brazo debajo del de él y salieron juntos.&lt;br /&gt;Afuera Michael le dijo:&lt;br /&gt;—¡Qué entereza de mujer! Por un segundo me pareció que la señora ya tenía un buen tiempo resignándose…&lt;br /&gt;Ella guardó silencio por un minuto.&lt;br /&gt;—Bien que lo dices, y dime loca o superimaginativa si quieres, pero me pareció que la señorita Hedy estaba muy entera, incluso, como preparada…&lt;br /&gt;—Puede que ya estuviese preparada, nada fuera de lo común con una persona como Erasmo.&lt;br /&gt;—No, Michael, yo hablo de la resignación… Esa mujer parecía resignada desde antes… ¿me crees? ¿O es sólo mi imaginación? No afirmo nada pero, quizás ella ya sabía del alcance de la gravedad de Erasmo y por eso está así, controlada. Fueron treinta y pico de años de estar juntos, como que mucha carga emocional, ¿no? Tal vez, éste ya hubiera hecho sus preparativos…&lt;br /&gt;Michael la miró, en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban los dos en el sepelio.&lt;br /&gt;La cremación se realizaría en una ceremonia privada, posteriormente. Asistieron además de Sri Sol y de Michael, Poincaré, F., y muchos maestros y funcionarios de la PoliUniversidad, lo cual era de esperarse. También asistieron personas del Gobierno, políticos, muchos de ellos ya ancianos, pero, en general, pesaba más la gente joven que de una manera u otra había tomado clase con Erasmo y disfrutado de su sapiencia, de su bonhomía y de su humildad, y sobre todo, de su agradable manera de dar clases, sin faltar su don de gentes.&lt;br /&gt;Todos fueron a presentar sus respetos.&lt;br /&gt;Las guardias se sucedían una a otra. La gente se juntaba a platicar en pequeños grupos, si no fuera por el intenso olor a coronas de flores y velas, uno podría suponer que era una reunión más. Unas personas que no se veían de hacía mucho, charlaban de manera animada, mientras que otras que acababan de saludarse no menos de una hora antes no por eso platicaban con menos entusiasmo.&lt;br /&gt;—¿Y ese quién es? —Sol preguntó, discreta, a Michael.&lt;br /&gt;—No sé —Michael se volteó hacia Poincaré que estaba viendo a una rubia no muy lejos de él—. Psst, psst, Poinc, ¿quiénes son esos de allá?&lt;br /&gt;—¿Los del grupo de guaruras? —Michael le asintió—. El más alto se llama Leonardo Drake y el otro es Benjamín Ponce de León… los has de haber visto en alguna parte de la prensa, en tevenet y demás, aparte que son muy conocidos por muchos.&lt;br /&gt;—Creo que sí, cuando llegan a salir, te refieres… Además, se ven más chicos y menos gordos en persona… ¿No son delegados de gobierno, subsecretarios o similares? No sabía que Erasmo tuviera nexos con ellos…&lt;br /&gt;—No son los únicos —señaló hacia un pasillo—, por allá si te fijas, hay más. Acuérdate que Erasmo le entraba al comentario político y al ensayo desde hacía mucho tiempo. Estaba relacionado, podríamos decir…&lt;br /&gt;Michael dijo a nadie en particular:&lt;br /&gt;—Siempre me he preguntado que de los que te vienen a ver muerto cuantos son más tus enemigos que tus amigos…&lt;br /&gt;Sol terció:&lt;br /&gt;—Tus amigos vienen a verte por última vez, a presentarte sus respetos… los demás vienen a confirmar que te moriste…, ¿no?&lt;br /&gt;Poincaré se le quedó viendo a Sol.&lt;br /&gt;—No creo, y creo que no me interesa, ya estás muerto…, ¿no? Bueno, pensándolo bien, no exactamente… por aquello de si tienes un guardadito de pequeñitas sucursales tuyas en algún buen almacén genético-criogénico… siendo así, entonces no estás del todo muerto…&lt;br /&gt;—Poinc, ponte serio. Por favor.&lt;br /&gt;—¿Tú que sabes…? Ilegal y todo, pero repito: ¿tú que sabes?&lt;br /&gt;—Dicen que lo van a lanzar…&lt;br /&gt;—¿Cómo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;? —Preguntó Sol.&lt;br /&gt;—Al espacio. Van a lanzar sus cenizas al espacio…&lt;br /&gt;—Tendría dinero, ¿no? ¿Qué le habrá dejado a la señorita Hedy? A propósito, Mich, ¿tú crees que ella y Erasmo…?&lt;br /&gt;Michael miró a Sol.&lt;br /&gt;—Fíjate que esa es una de esas preguntas a las que no sabría que contestar… y menos aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasadas las exequias, estaban en el departamento de Michael, éste, Sol y Poincaré. Éste último hablaba:&lt;br /&gt;—A mí lo que es morir morir, no me aterra, lo que me aterra es ya no estar aquí y no disfrutar de la vida, de las sorpresas, de las muchachas, del sexo, de las películas… Porque morir, a mí, me tiene sin cuidado.&lt;br /&gt;—Ya veo —le dijo Sol—. Eres una persona muy hedonista, Poinc…&lt;br /&gt;—Sí, si lo soy… ¿estás en contra del hedonismo? No te nubles, niña, ser hedonista es aprender a convivir con la idea de que lo único que vale la pena es lo que nos rodea, ya que lo que está al final de uno, no dudes, eso sí que no va a valer la pena… —Poincaré le observó fijamente—. Es inútil, estoy seguro que se te escapa de lo que estoy hablando…&lt;br /&gt;Michael intervino:&lt;br /&gt;—Sol, conozco a Poincaré, el mes que viene nos hablará de las bondades del ascetismo, de la castidad y de lo bueno que le hace al carácter el mortificarse golpeándose con un látigo en la espalda… ni le hagas caso…&lt;br /&gt;—Espérate, Michael, que no te permito que le cuentes mentiras a Sol. Para eso estoy yo. Además, lo de las mortificaciones ya lo dejé de hacer hace varios meses, y el propósito de la castidad existía mientras me duraba… Oye, a propósito —dijo mientras veía dentro del refrigerador—, ¿no tienes alguna bebida fría para tomar?&lt;br /&gt;Michael dijo a nadie en particular:&lt;br /&gt;—Fue un funeral interesante.&lt;br /&gt;—Sí, aunque me imagino que fue como son todos los funerales, ¿no? —Contestó Poincaré.&lt;br /&gt;—Pues yo vi personas importantes, mucha gente, mucha… ¡por cierto!&lt;br /&gt;Michael, como si acabara de recordar algo, se levantó y entró a su cuarto.&lt;br /&gt;A su vez, Sol se levantó a tomar sus pertenencias. Dijo:&lt;br /&gt;—Oye, Mich, ya me voy, tengo clases que atender y dos proyectos que revisar. Vengo a la tarde… ¿me oyes, Mich? Ya me tengo que ir… ¿Dónde estás…? ¿Qué haces? ¡¿Me vas a acompañar o no?! ¿No me oyes?&lt;br /&gt;Michael llegó con el maletín de la señorita Hedy.&lt;br /&gt;—No es que no te oiga, sólo que me acordé del dichoso maletín de Erasmo y que está abierto… y mira lo que me encontré dentro…&lt;br /&gt;—¿Qué es?&lt;br /&gt;—Un videodisquito en formato de DVD-2…&lt;br /&gt;—¿Es lo único que venía en el maletincito?&lt;br /&gt;—Sí, nada más, ni papeles ni nada…&lt;br /&gt;—Mich, ¿no pensarás en ponerlo ahora, verdad? Me tengo que ir…&lt;br /&gt;Sol se estaba frustrando y Michael se empezó a presionar, sabía lo irritante que podría llegar a ser ella cuando se frustraba.&lt;br /&gt;—Tal vez no se tarda nada, quédate un rato…&lt;br /&gt;—Te recuerdo que eras tú el que me iba acompañar.&lt;br /&gt;—Espera…&lt;br /&gt;Michael usó todo el remanente de su fuerza persuasiva a la espera de que Sol comprendiera.&lt;br /&gt;—A lo mejor no me tardó…&lt;br /&gt;—¿Cómo que «a lo mejor»? —Dijo Sol molesta de manera evidente.&lt;br /&gt;Michael fue hacia su consola y buscó el formato que permitiría hacer compatible el viejo DVD-2 con los formatos de video e imagen actuales.&lt;br /&gt;Dijo Poincaré:&lt;br /&gt;—El eterno problema de los formatos de registro dizque «estándares», Beta, VHS, Digital Video o Versatile Disk o DVD, el DVIX, luego el DVD-2, el TESERACT y la pregunta de siempre respecto a cual de todos será el que quedará en el futuro. Apuestas y más apuestas. Y que ojalá no gane el mejor…&lt;br /&gt;Michael colocó el disco en su correspondiente posición y ejecutó la opción de PLAY. La voz de Erasmo tronó por las bocinas y su imagen apareció en la pantalla de la consola.&lt;br /&gt;Los tres estaban atónitos. Erasmo les estaba hablando a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«—Estimados amigos. Muy probablemente estarán viendo esto cuando yo esté impedido para defenderme, esté en la cárcel, desaparecido, en coma, o peor aún, muerto. No quiero ser melodramático, pero, así es esto. Hoy por hoy se han… he cometido muchos errores… Ya no quiero cometerlos. Estoy arrepen-tido. Me han juzgado, algún día sabrán quiénes, como falto de carácter. Me dicen que siempre fui débil… Ya no me importa.&lt;br /&gt;»He pensado en suicidarme para la búsqueda de mi propia paz, pero eso sería concederles a ellos una pequeña victoria. Y no lo quiero hacer. Y no lo voy a hacer...&lt;br /&gt;»Ya no quiero ser perseguido, ya no quiero ser cómplice. Quiero acabar con todo. Se preguntarán por qué no hablo claro, por qué no hablo de manera clara de los males que nos aquejan, de cómo poder evitarlos y de quienes son los responsables...&lt;br /&gt;»Lo único que puedo decirles es que ya no tuve el tiempo. Y así como este documento pudo haber sido encontrado por manos amigas, algo me dice que manos enemigas también lo pudieron encontrar. Por eso no mencionaré nada incriminatorio. Lo único que puedo decir es que estamos al borde de muchos cambios y muchos no son buenos...&lt;br /&gt;»Un mal en silencio nos ha invadido desde hace varias décadas y nadie ha podido hacer nada coherente, nada ha sido suficiente contra un enemigo difuso como un gas, que nos invade y que no hemos sabido siquiera identificar.&lt;br /&gt;»Mientras esa invasión tenía éxito, el país estuvo en paz y eso nos ha bastado. Y he ahí la complacencia. Hemos tenido miedo…&lt;br /&gt;»El momento se acerca. Las más remotas pesadillas no fueron más que preparativos al futuro. Tal vez sean los últimos gemidos de un viejo agonizante, pero es 1984, no sólo 1968, el que se acerca…&lt;br /&gt;Hubo un corte de edición. Cuando la imagen volvió llegó desde otro ángulo.&lt;br /&gt;»—Les decía hace un momento que era muy posible que se vinieran momentos negros para segmentos de la sociedad que no cumplen los criterios de cierta clase que…&lt;br /&gt;Hubo otro corte de edición&lt;br /&gt;»—Ya estoy desvariando. Estoy cansado. Éste es mi último mensaje de advertencia. Ya nada me importa. Me acaban de…&lt;br /&gt;Hubo una pausa larga. Erasmo siguió hablando:&lt;br /&gt;»Es curioso cómo el pasado vuelve siempre a hechizarnos, a asustarnos. Los espantos que vuelven.&lt;br /&gt;»Lo interesante es eso, que el pasado está ahí siempre, en lo más profundo, guardado pero listo para salir, como un recordatorio de que lo bueno y lo malo está registrado en algún lugar del cielo… o del infierno.&lt;br /&gt;»El infierno… un lugar al que siempre deseé visitar y que tal vez ahora sí lo haré. Pero yo siempre quise visitarlo teniendo a un Virgilio que me enseñara las partes más interesantes y las más notables…&lt;br /&gt;El corte llegó inesperado.&lt;br /&gt;«Ya tengo que terminar. Creo que volveré a leer la Biblia. Si el cielo existe, lo buscaré y lo conoceré, será lo mejor para mi alma. Claro, suponiendo que ésta también exista… pero no quiero ser presuntuoso, para que el cielo exista, el infierno también debe existir, que pensándolo bien, tal vez ahí pueda que encuentre lo que busco, lo que buscamos…&lt;br /&gt;«Ya no puedo hilar más ideas. Si ustedes son mis amigos dejo mis asuntos en orden a través de Hedy. Esto será todo. Y no se preocupen en buscar pistas o señales de más. No tengo más que lo dicho. No los olvidé.&lt;br /&gt;«Si son mis enemigos, ya los dejaré descansar y ustedes también me dejarán hacer lo mismo. Gracias por su atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno se movió de su lugar. Al acabar los tres se miraron las caras.&lt;br /&gt;Sol, ya casi olvidada sus compromisos, preguntó a Michael:&lt;br /&gt;—¿Qué dijo?&lt;br /&gt;—No lo sé… ¿qué fue eso? ¿Un testamento?&lt;br /&gt;Poincaré terció:&lt;br /&gt;—Me parece que sí y supongo que te lo dio a ti. El maletín no era tuyo, ¿verdad, Mich?&lt;br /&gt;—No, pero lo curioso es que la señorita Hedy me lo dio como si fuera mío pero yo, aún sabiendo que no era mío, lo acepté, porque… porque, ella hizo mucho énfasis… ¿me explico? Sentí la obligación de tomarlo. Que eso era lo correcto…&lt;br /&gt;—¿Qué está pasando? —Se escuchó la voz de Sol—: ¿Que Erasmo sabía que iba a morir e intentó mandarte un mensaje de ésta manera…? Pero… ¿por qué hacerlo tan complicado y truculento? ¿No le hubiera bastado un recadito…?&lt;br /&gt;—¿Y si lo estaban vigilando? —Le contestó Michael.&lt;br /&gt;—Tal vez por eso se mostró ambiguo… porque se mostró ambiguo, ¿no?&lt;br /&gt;—Pero ¿qué mensaje? ¿Referente a qué? —Ahora fue el turno de Poincaré—: ¿Qué estuviste haciendo últimamente, Michael?&lt;br /&gt;—Lo de Tlatelolco, la investigación… Ya te había dicho, Poinc, lo que iba hacer…&lt;br /&gt;—¿Tuviste alguna entrevista? ¿Alguien te advirtió de algo?&lt;br /&gt;—¿Entrevista? Sólo la de Erasmo, después de lo de los bisontes. Mencionó puntos de vista de los hechos en sí, que estos aún podían estar frescos…&lt;br /&gt;Sol dijo:&lt;br /&gt;—Tendremos que volverlo a ver, ¿no? el DVD, digo…&lt;br /&gt;—Tú no. Te tienes que ir… —dijo, Michael, sonriendo un poco.&lt;br /&gt;—Demasiado tarde, ya me piqué con esto.&lt;br /&gt;Lo vieron varias veces y al momento trataron de analizar el discurso de Erasmo. Dijo Michael:&lt;br /&gt;—Bien. Corto en duración y con cuatro segmentos. Primera conclusión: era una despedida, sabía que iba a morir. ¿Cómo? Quién sabe. ¿Cuándo? Pronto. ¿Por qué? Quién sabe. ¿Quiénes? Los que lo estaban juzgando, creo.&lt;br /&gt;Habló Sol:&lt;br /&gt;—Al final mencionó 1968…&lt;br /&gt;—Tlatelolco…&lt;br /&gt;El tono de voz de Michael fue sombrío.&lt;br /&gt;—¿Qué? —Preguntó Poincaré.&lt;br /&gt;—Tlatelolco… quiero decir que 1968 es Tlatelolco… aquí en México… pero bueno, siendo estrictos también podría ser una referencia al Mayo Francés, a la invasión rusa a Checoslovaquia, a los asesinatos de Robert Kennedy y de Luther King…&lt;br /&gt;—¿Y 1984?&lt;br /&gt;—Esa es una referencia al libro de George Orwell, aquél que hablaba de un futuro gris y oscuro en el cual todo el mundo está dividido en tres bloques, dominados por dictaduras. Ese libro fue escrito en 1948 y para el título sólo invirtió los números de ese año, además, hablaba en cierto sentido en contra de la opresión del comunismo lo cual fue, más bien, una denuncia hacia la Antigua Unión Soviética. «1984» es un libro de política disfrazado de ciencia-ficción. En la vida real se han realizado muchas situaciones que él predijo: se dieron los bloques geopolíticos, el doublespeak, la invasión de la privacía del individuo por el Estado, etc. No sé… ¿para dónde irá la señal?&lt;br /&gt;Sol intervino:&lt;br /&gt;—Hoy también tenemos bloques, la Esfera del Pacífico, comandada por Singapur, el doublespeak lo tenemos ahora mismo en todo su esplendor en…&lt;br /&gt;—¿Singapur…? Por cierto, ¡oye, Poinc! ¿Conseguiste lo de John Lu?&lt;br /&gt;El aludido se dio una palmada en la cabeza.&lt;br /&gt;—¡Olvidé decirte! Se la encargué a Cecilio y ya la consiguió… pero aquí no la tengo a la mano…&lt;br /&gt;—¿Cecilio? ¿Quién es Cecilio?&lt;br /&gt;—Mi agente de información, mi avatar, como Karla, Cecilio, él que me hace las búsquedas como si fuera knowbot o robot de conocimiento, me conseguí un muy buen prototipo... ¿No te lo comenté antes? —Poincaré sacó de su maletín su tablenet—. A ver, ¿dónde tienes una consola de tevenet? Si no tienes la conecto en inalámbrico, sólo que será más lento…&lt;br /&gt;—Ahí en la pared…&lt;br /&gt;Poincaré hizo las conexiones apropiadas y accionó unos comandos. A los pocos segundos, apareció en la pantalla un personaje vestido a la usanza de los años cincuenta del siglo pasado. Le habló a la pantalla:&lt;br /&gt;—Cecilio, retransmíteme la información que encontramos sobre John Lu hacia esta terminal casera.&lt;br /&gt;De la pantalla se oyó una voz entre juvenil y madura de barítono:&lt;br /&gt;—Claro, de inmediato…&lt;br /&gt;—Ahorita te la enseño, Micky, tú espérame —«¿Micky?», se preguntó Michael—. Un segundo, ahí está en la pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PRINCIPIO de REPORTE&lt;br /&gt;John Lu. Nacido en 1976 en Singapur. Adscrito a la embajada de Singapur en México en una entidad denominada «Agregaduría Comercial». Es asesor del Gobierno Mexicano en materia comercial con la Secretaría de Comercio y con la Secretaría de Industria y Trabajo. Ha tenido, además, contactos con la Secretaría de Justicia.&lt;br /&gt;Es el líder de un grupo de sus compatriotas en el asesoramiento en diversas áreas productivas de México desde hace dos años.&lt;br /&gt;Ha trabajado, además, en otros países y es muy reconocido por sus aportaciones no sólo en materia económica, sino también en política e ideología.&lt;br /&gt;En su país, se sabe que estuvo en varios puestos de la Agencia de Inteligencia de Singapur y que de ahí pasó al terreno legislativo.&lt;br /&gt;Se le considera el promotor del «Pensamiento Empresarial de Singapur» por excelencia. Esta es una escuela de tipo ideológica que «…procura de manera enérgica todos los medios para promover el bienestar de sus ciudadanos proporcionándoles todos los medios de manutención de manera obligatoria…».&lt;br /&gt;A lo que John Lu se dedica en la actualidad, aparte de sus actividades públicas, es incierto. Se sospecha que tiene reuniones confidenciales en México de las que no existen registros ni son comunicadas a la prensa y, por otra parte, hay evidencias que indican que a veces se realizan con personas fuera de su supuesto alcance y fuero comercial…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habló Poincaré:&lt;br /&gt;—¿Y tú, Sol? Estás seria, ¿qué piensas?&lt;br /&gt;—Nada, recordé que el cuate éste salió mencionado por Catherine, la amiga de Michael; pero aparte de eso, me suena confuso… Como que ya he escuchado ese tipo de sonsonete oficialista, me sonó a COMPENSAN…&lt;br /&gt;—Oye, Mich, este John Lu ¿no será asesor de ellos?&lt;br /&gt;Michael se mostró serio, y mientras trataba de encajar el comentario de Sol, dijo:&lt;br /&gt;—No estoy seguro, Poinc… Por lo menos ya sabemos lo mínimo del tipo.&lt;br /&gt;El humor andaba ya bajo y el ambiente se había puesto más lóbrego de manera significativa. Sol se levantó a traer comida y bebidas. Mientras Poincaré estaba viendo el panel de atrás de su tevenet, Michael estaba arrellanado en su asiento. Cuando Sol regresó y se acomodó, seguía seria. Le comentó a Poincaré ya que Michael se encontraba ensimismado:&lt;br /&gt;—A mí me sonó como a una confesión…&lt;br /&gt;—Si eso fuera… ¿qué hizo Erasmo para sentirse así?&lt;br /&gt;—Yo jamás escuché que él hiciera algo malo. Controversial, sí, pero malo, en el sentido claro, negativo… pues no.&lt;br /&gt;—En realidad nada nos puede asegurar eso. Permíteme un segundo, Sol...&lt;br /&gt;Poincaré salió del cuarto. Por fin habló Michael:&lt;br /&gt;—Yo lo conocí sólo durante los últimos años de su vida, aparte de lo que publicó y que fue famoso, no sé mucho de su pasado…&lt;br /&gt;—Lo podríamos averiguar, Mich.&lt;br /&gt;—Quizá… Erasmo agregó algo de no querer concederle la victoria a alguien, ¿a quién?&lt;br /&gt;—A los que de alguna forma provocaron su muerte…&lt;br /&gt;—¿Te refieres de manera indirecta o directa?&lt;br /&gt;—Ajá. Es indudable que el mensaje fue grabado en estos días últimos...&lt;br /&gt;Michael se levantó y dijo:&lt;br /&gt;—Puede que tengas razón… ¿Habrá sido un mensaje para alguien? No dice nombre… ¿Sería para mí…?&lt;br /&gt;—¿Tú eras la persona más allegada a él?&lt;br /&gt;—No se qué tanto, pero en estos dos años a lo mejor... No hablábamos mucho, pero sí algo…&lt;br /&gt;—¿Alguna característica de él que no sea de todos conocida?&lt;br /&gt;Michael lo meditó por unos segundos.&lt;br /&gt;—No sé… ¿Tecnofobo...? Sí, ahora que lo pienso, me acuerdo de él mucho en el sentido de que era tecnofobo. Y lo decía así...&lt;br /&gt;—Eso es lo que se me hace curioso, Michael.&lt;br /&gt;Volvió Poincaré.&lt;br /&gt;—¿Qué es lo curioso? ¿De qué hablan?&lt;br /&gt;Sol continuó:&lt;br /&gt;—¿Por qué Erasmo no dejó una carta? ¿Por qué no dejar un mensaje mucho más simple, para él, por ejemplo en videocinta? ¿Por qué meterse a la tarea no tan sencilla de grabar un mensaje en DVD-2?&lt;br /&gt;Poincaré contestó:&lt;br /&gt;—No tengo la menor idea, sabría que sería fácil después de todo. Cuando grabas en DVD-2 tienes muchas facilidades, si es que sabes usarlos… por ejemplo puedes grabar hasta en dieciséis canales de sonido, alterar la imagen, grabar en uno o en más de noventa y nueve canales alternos con posibilidades de password, interactividad, de hecho, es un instrumento de arte…&lt;br /&gt;—¿Eso lo sabría Erasmo?&lt;br /&gt;—Supongo que sí… era tecnofobo, no idiota, además, eso está muy bien documentado.&lt;br /&gt;—¿Hemos revisado si existe otro canal grabado?&lt;br /&gt;Poincaré negó con la cabeza:&lt;br /&gt;—No había porqué, pero deja le doy un vistazo…&lt;br /&gt;Procedió a introducir el disco en el dispositivo correspondiente. Empezó a examinarlo. Michael y Sol esperaban con cierta ansiedad. Sobre todo Michael, que parecía estar aprehensivo, confuso.&lt;br /&gt;Poincaré comenzó a hablar:&lt;br /&gt;—Dice la etiqueta que sólo hay un canal grabado… pero a veces se dan olvidos, así que deja veo por todo el índice… todo está en blanco hasta ahora… esto es complicado y no cualquiera lo hace. Además, la inmensa mayoría de la gente ignora esta posibilidad de grabar otras situaciones, si quieren grabar otra escena maravillosa de la piñata de Juanito prefieren hacerlo en otro DVD… —continuó buscando canal por canal manipulando el aparato de video—. Sí, creo que todo está en blanco… en blanco… excepto… sí, aquí estás… ¡Listen people, me equivoqué, sí hay otro canal grabado…! —Prorrumpió con excitación—. Está muy pequeño… y créanme, sólo lo vería alguien que fuera a buscarlo de modo premeditado, de plano canal por canal… no sería inviolable, por supuesto, si sospecharas que hubiera algo, lo encuentras…&lt;br /&gt;Sol dijo, adelantándose a Michael:&lt;br /&gt;—Tal vez no tendría opción… examinémoslo, ¿no?&lt;br /&gt;Poincaré accionó el LOCATE, los números en la pantalla comenzaron a variar en rápida sucesión hasta que se detuvieron en el canal 89, enseguida oprimió el PLAY.&lt;br /&gt;La presencia de Erasmo volvió a llenar el ambiente, Michael sintió otro escalofrío, aunque más pequeño.&lt;br /&gt;La imagen de Erasmo empezó a hablar:&lt;br /&gt;«—Michael, no sé cuanto hace que no rezo, pero ahora lo hago para que seas tú el que esté viendo esto… Escúchame con atención: La clave para que entiendas todo está en la Red... Sí, dentro de toda esa horrible maraña de neblina digital que tú tanto adoras, llámala PLAANET, SmartNet o la Matriz...&lt;br /&gt;»Tengo noticias muy fidedignas de que ahí está todo lo de Tlatelolco… Vas a necesitar esa información. Personas, lugares, ligas, relaciones, nóminas, todo, todo está ahí. Nunca lo destruyeron. No te puedo decir más… no tengo tiempo… sólo pude grabar esto de una manera rudimentaria y siguiendo instrucciones del equipo mismo…&lt;br /&gt;»Tlatelolco es más serio de lo que te imaginas, por eso no era conveniente el que lo buscaras por tu cuenta… ahora ya comenzaste, pensé en detenerte en su momento, hacerte cambiar de opinión, pero estabas tan entusiasmado, que me vi reflejado en ti y no tuve más opción que apoyarte porque me convencí de que esa era la única manera en la que ya podría irme …&lt;br /&gt;»También pensé, de manera equivocada, que me dejarían tranquilo, en paz; que tu búsqueda no tendría consecuencias, más que las académicas de rigor…&lt;br /&gt;»Escucha bien por favor: hay cuerpos que nunca se terminan de enterrar, y los muertos aparecen de nuevo. Eso es lo que ellos no quieren.&lt;br /&gt;»Esas Olimpiadas dejaron una terrible tradición de violencia, los alegres aros olímpicos, símbolos de las juventudes de todo el mundo, dieron su lugar a… círculos negros de fría barbarie…&lt;br /&gt;»No sé que puedas conseguir. Depende de tu propio impulso o deseo… Que un faro de luz te ilumine cuando consigas… y tengas esa información. Así, pase lo que pase, ya estoy tranquilo, ya me podré ir…&lt;br /&gt;Guardó silencio y cerró los ojos. Concluyó:&lt;br /&gt;»Que se cuiden, tú y tus amigos technotecas…el camino no será fácil…&lt;br /&gt;«Adiós».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen fue sustituida por una pantalla llena de un tono azul marino.&lt;br /&gt;Por segunda vez en menos de una hora, los tres se quedaron viendo la pantalla, callados, sin saber qué decir. Poincaré rompió el silencio:&lt;br /&gt;—Ahora entiendo menos, ¿qué fue entonces el primer mensaje?&lt;br /&gt;Michael se encogió de hombros y dijo:&lt;br /&gt;—Señuelo, despedida, no lo sé… pero ahora todo empieza a cuadrar.&lt;br /&gt;—¿Qué empieza a cuadrar? ¿Que tú desencadenaste algo extraño que tiene ramificaciones? Michael, piensa: ¿qué podría ser tan importante en lo de Tlatelolco? Ya hace mucho que eso fue enterrado, ¿no? Digo, ya sólo es objeto de estudio… Como tu misma investigación… ¿Qué relación podría tener… con el hoy por hoy, cincuenta años después?&lt;br /&gt;Michael le contestó, pronto:&lt;br /&gt;—Bueno, ya lo dije, no se ha hecho nada desde hace varios años, ese fue uno de los motivos de proponerle a Erasmo la investigación…&lt;br /&gt;Sri Sol, que había estado callada, terció:&lt;br /&gt;—¿Qué hay ahí en la Matriz? ¿Archivos, memorias? ¿Será importante?&lt;br /&gt;—No lo sé… habría que investigar, ¿tú que dices, Poinc?&lt;br /&gt;Éste contestó de inmediato:&lt;br /&gt;—Podríamos ir a buscar primero con Cecilio.&lt;br /&gt;—Hazlo, ¿no? De una vez…&lt;br /&gt;Encogiéndose de hombros, Poincaré procedió a hacerlo a través de su tablenet.&lt;br /&gt;—No hay ningún problema. Le voy a escribir la secuencia de comandos para que me lo entienda mejor... A ver, a ver… Secuencia activada, búsqueda de… ¿qué conceptos? ¿«Tlatelolco»? —Mientras iba hablando tecleaba lo que decía—. ¿O te parece mejor «información, desclasificada o no, sobre el tema de Tlatelolco…»? ¿O quizá, «residuos de información no utilizados de manera reciente sobre el tema de Tlatelolco…»? Y nada más así, porque ya no se me ocurren otras...&lt;br /&gt;—De acuerdo, pero hazlo ya.&lt;br /&gt;Poincaré puso manos a la obra. Michael le preguntó:&lt;br /&gt;—¿Hasta dónde va a ir?&lt;br /&gt;—Bueno… primero va a los portales principales que estén en la Matriz, de ahí va a generar las órdenes o criterios de búsqueda que le indiquemos…&lt;br /&gt;—¿Y luego? ¿Se va a tardar mucho?&lt;br /&gt;Poincaré contuvo el aliento mientras veía la pantalla. De repente, hizo un gesto triunfal.&lt;br /&gt;—¡Ya llegó! ¡Te dije que sería sencillo…! ¡Trajo mucha información, mucha información! —Tomó el micrófono y comenzó a hablar más despacio, pero seguía sonando excitado—: Cecilio, de la información, apuntadores, indicios y demás que trajiste en tu bundle de información, ¿existe alguna referencia que puedas relacionar que abarque y que no esté limitado a, algún indicador económico, social, político, o de denominación e incluso de nombres, de los últimos diez años registrados o de los próximos cinco años proyectados, en éste mismo país?&lt;br /&gt;Se volvió hacia Michael, el cual estaba un poco extrañado de la precisión de la pregunta:&lt;br /&gt;—Mientras Cecilio hace la criba se me ocurre que esta pregunta pudiera servir para medir la relevancia del asunto, ¿no? Probar su actualidad, por así decir…&lt;br /&gt;Cecilio no tardó más de veinte segundos en responder por el mismo método, en la pantalla. Michael y Sri Sol estaban a la espera, atentos. Al final, Poincaré sólo exclamó, su cara mostrando un gesto más serio:&lt;br /&gt;—No. No hay nada… no hay nada —parecía decepcionado—, creo que lo que sucede es que Cecilio no conoce mucho… Habría que entrenarlo más…&lt;br /&gt;Michael preguntó:&lt;br /&gt;—¿Cómo que «entrenarlo» más?&lt;br /&gt;—Trabajar con él —Poincaré se encogió de hombros—. Enseñarle lo que necesita para buscar. Nada más que eso es tardado… Y claro, lo mejor sería que alguien fuera con él… para educarlo a que vea más allá de las posibilidades normales, y que aprenda a «intuir» más correctamente...&lt;br /&gt;—¿Cómo haría eso?&lt;br /&gt;—A través de los esquemas de aprendizaje de sus redes neurales, pero eso es básico y se resuelve si se sabe qué enseñar… Lo que sucede aquí es que ni nosotros, ni tú mismo siquiera, sabemos qué estamos buscando, ¿o sí lo sabes? —Michael negó con la cabeza—. ¡Es más…! ¡Es más, tengo una idea!&lt;br /&gt;Poincaré empezó a dar vueltas por el cuarto, excitado. Sol y Michael se veían con caras perplejas. Ella se imaginaba que ya estaban sólo dando rodeos. Poincaré parecía hablar para sí mismo:&lt;br /&gt;—No la he probado yo en lo personal… pero sé de gentes que ya lo han hecho de manera limitada, claro… y podría funcionar… si se hace bien.&lt;br /&gt;—¿No has hecho qué, en lo personal?&lt;br /&gt;Poincaré se volteó para mirar a Michael.&lt;br /&gt;—La integración de uno mismo con la Matriz…&lt;br /&gt;—¿La integración de uno mismo con la Matriz?&lt;br /&gt;Parecía que a Michael le hubieran dicho que el cielo era azul. En el estado de cierta pesadumbre en el que se encontraba, no tenía la menor idea de lo que estaba hablando su metatécnico amigo. Poincaré habló con el aire de suficiencia de alguien listo a convencer a quien fuera, de lo que fuera.&lt;br /&gt;—Sí se puede hacer —continuó—, y de hecho ya lo están haciendo en algunas partes, en Tokio, en el NippoTech de California, en el Negroponte Center del MIT, y hasta yo lo hubiera hecho… pero ni he tenido el tiempo, ni el objetivo a realizar que valga la pena y… pues, me faltan librerías… y dos o tres miles de Babbages de metacomputación, que no es mucho. Claro que para eso habría uno que otro problema práctico… pero no importa...&lt;br /&gt;Michael se aventuró a decir:&lt;br /&gt;—Sí se puede hacer… ¿qué? No te entiendo… pero lo que sea, supongo que requeriría de medios, preparaciones, tiempos para llevarlo a cabo…&lt;br /&gt;—No, no mucho, sería parecido a lo de... —Poincaré miró de reojo a Sol y, de algún modo sólo perceptible por mujeres, éste, cohibido, continuó—: lo del experimento en Singapur… Bueno, requeriría de hecho, menos powercomp.&lt;br /&gt;—¿Qué experimento?&lt;br /&gt;Hasta ese momento Sri Sol había permanecido sin hablar. Ambos la miraron, enrojecieron al mismo tiempo y decidieron, de modo tácito y en un alarde de compenetración masculina, el no decir nada. Trataron de volver a su conversación con propiedad y con rapidez.&lt;br /&gt;—Más o menos. Aquí no es exactamente realvirt, es más bien, un experimento de redes hápticas. Sólo que tu… llamémosle «esencia mental», viajará dentro de la misma red. Como si fuera un avatar o un ser digital creado a tu imagen y semejanza…&lt;br /&gt;—Me suena más a un viaje astral, de esos que ciertos libros promovían como ciertos, tiempo atrás —dijo Michael, grave.&lt;br /&gt;Poincaré negó con la cabeza.&lt;br /&gt;—Para nada, un viaje astral sería un juego de niños en comparación... si existiesen. Deja verifico unas notas con mis amigos del NippoTech. Te digo que ellos ya lo han hecho pero sólo han nadado en la orilla… Tú, o alguien, tendría en dado caso que ir hacia «adentro» de la Matriz, que es un mundo desconocido en sí, y saber desenvolverse estando ahí, para esto Cecilio y su «intuición» ayudarían en la búsqueda…&lt;br /&gt;Hizo una pausa. Ambos, Sol y Michael, lo observaban con atención.&lt;br /&gt;—Claro, podría haber inconvenientes…&lt;br /&gt;Michael estaba confundido. Sólo pudo articular:&lt;br /&gt;—¿Inconvenientes? Tú nada más dime: ¿es complicado?&lt;br /&gt;—No sé, quizá no…&lt;br /&gt;Michael lo quería meditar pero sabía que no debía perder tiempo, se preguntó si su pesar actual por lo de la muerte de Erasmo le impediría realizar bien las actividades pendientes en estos momentos. Al cabo dijo:&lt;br /&gt;—Poinc, no sé en este momento si me gustaría intentarlo…&lt;br /&gt;—…o quizá sí…&lt;br /&gt;Sol intervino:&lt;br /&gt;—Michael, ¿estás seguro? ¿Estarás bien?&lt;br /&gt;—Es tu decisión, Michael, —se adelantó Poincaré—. Pero no creo que haya manera más rápida para conseguir lo que se refería Erasmo, sea lo que eso sea. Él lo sugirió después de todo, ¿no?&lt;br /&gt;Michael sintió la mirada de sus dos amigos. Estaba indeciso, tranquilo, pero, aparte de su tristeza intrínseca, pesaba en él una sensación de insatisfacción o frustración.&lt;br /&gt;Sabía que algo importante, muy importante, estaba al alcance de la mano y que, con toda la ayuda de Poincaré, no estaban pudiendo descifrar. Sobre todo tenía la sospecha de que quizás ahí estaba la oportunidad de saber detalles desconocidos acerca del mismo Erasmo y, por supuesto, del mismo Tlatelolco… y quizá de lo que nadie ha querido mencionar, de la misma relación de aquello con Erasmo. Podría valer la pena…&lt;br /&gt;Por otra parte, no estaba obligado a hacer nada de «integraciones» y a su manera de pensar, en principio, lo que le sugería Poincaré era absurdo, no tenía la menor idea de como se podría entrar a la Matriz… e ignoraba el alcance de lo que un viajero «adentro» pudiera presenciar y, ¿si no volvía?&lt;br /&gt;Pero su amigo siempre le había garantizado su seguridad, ¿no? Como siempre lo hacía cuando le pedía que hiciera los experimentos virtuales, y todos salieron bien, ¿no? Y esta… «integración» sería en cierta medida un experimento virtual…&lt;br /&gt;En esos instantes cualquiera hubiera sido la respuesta…&lt;br /&gt;Después, más tarde, Michael se preguntaría qué lo obligó a decidirse en ese instante por…&lt;br /&gt;—Vamos entonces… ¡que se haga…! Es lo que queremos… lo que se necesita, ¿no? ¡Manos a la obra!&lt;br /&gt;Sol sentía que ya no entendía nada.&lt;br /&gt;Poincaré salió con rapidez. Michael se acercó a Sri Sol y le dio un beso en la boca. Ella le tomó de las manos y le habló:&lt;br /&gt;—¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?&lt;br /&gt;—Bien, no puedo ni evitarlo u ocultarlo, estoy muy triste, abatido por lo que sucedió, pero no sé, ahora traigo una cierta motivación… y no niego que me siento un poco culpable, como si el hecho de pensar en otros asuntos le faltara el respeto a… alguien. Creo que más bien es curiosidad. Algo «adentro» está relacionado con lo que está pasando aquí afuera y creo que lo tenemos muy cerca de nosotros…&lt;br /&gt;Ella le miraba a los ojos.&lt;br /&gt;—Bueno, Mich, acuérdate que tienes mi apoyo…&lt;br /&gt;—Gracias, Sol, yo sé que cuento contigo —él la abrazó—. Yo te hablo más tarde, tengo que hacer algunas tareas de rutina. Cuídate de las manifestaciones, no sabemos todavía qué curso irán a tomar…&lt;br /&gt;—Está bien.&lt;br /&gt;Michael salió. Sol se quedó sola, pensando.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226200450563684?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226200450563684/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226200450563684' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226200450563684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226200450563684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/21-muerte.html' title='21. Muerte'/><author><name>Luis Eduardo García</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04590271211126511740</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_G50jU-d3r7U/TEqI23eYgRI/AAAAAAAABQU/qAJObkvIgqU/S220/A01.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36871488.post-116226165510729262</id><published>2006-10-30T18:23:00.000-08:00</published><updated>2006-10-30T19:21:45.040-08:00</updated><title type='text'>22. Transtecnofusión</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Al día siguiente, Poincaré y Michael se encontraron a la hora acordada en el pasillo frente al Centro de Laboratorios de Ciencias, Tecnología y Tendencias, un grupo de edificios conectados por corredores cubiertos.&lt;br /&gt;Poincaré hablaba mientras caminaban a su laboratorio:&lt;br /&gt;—Esto no puedo hacerlo sin pedir ayuda médica, pensé; entonces me dije ¿a quién le podría pedir ayuda? —Tronó los dedos—. ¡El doctor Jesús Mistral! Mi doctor de confianza…&lt;br /&gt;Michael le miró sorprendido, pensando todavía si era una broma…&lt;br /&gt;—¿Tú tienes doctor de confianza? ¿Fue tu pediatra o qué?&lt;br /&gt;—¡Pinche Michael! —Poincaré se veía optimista—. Para que sepas, cuando estés en caso de que necesites un doctor, asegúrate que ese vaya a ser de tu confianza, Mich, ya que él te examinará por todos, todos los lados. Además, Jesús y yo hemos tenido varias largas pláticas sobre esto de las experiencias virtuales y por eso él ha estado buscándole en la parte médica del asunto. Médica y psicológica. Él es más bien chavo y le gusta tomar parejo. Ya habíamos platicado de participar juntos en un experimento virtual, y fue así como le pedí de favor que se echara un clavado en el NippoTech para los aspectos médicas de esas «Transtecnofusiones»…&lt;br /&gt;—¿«Transtecnofusiones»?&lt;br /&gt;—Yep. O transtechnofusions, como quieras llamarles... Así le pusieron en el NippoTech...&lt;br /&gt;—¿En cuánto tiempo lo tendremos que hacer?&lt;br /&gt;—¿Para comenzar la transtecnofusión? Me imagino que cuando haga los encuadres de la tecnología nippoamericana. LIZ me va ayudar a hacerlo…&lt;br /&gt;—Sí, pero ¿cuánto tiempo te llevará eso?&lt;br /&gt;—Un día a lo mucho. O quizá… quince minutos más que eso si es que no llego a encontrar el manual de comunicaciones interclusters que está en un DVD-4 que me está haciendo falta. Seguro que lo tenía por aquí…&lt;br /&gt;Poincaré señaló hacia la puerta del laboratorio al que estaban por llegar.&lt;br /&gt;—Bueno, mientras haces eso hablaré con mi asistente… tengo que seguir con mi tema.&lt;br /&gt;—Okey, no te apures… yo te aviso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de llevarse en preparativos las horas diurnas y parte de las nocturnas, gran parte de ese tiempo en busca del manual perdido, Poincaré le pudo avisar, por fin, a Michael que se presentara a las nueve de la mañana siguiente en ayunas. Éste a su vez le comentó que iría acompañado de Sri Sol y Poincaré no puso inconvenientes.&lt;br /&gt;Estaban ya los cuatro reunidos: el doctor Mistral, doctor de confianza de Poincaré; estaba Sri Sol Penélope Aruni, la denominada por Michael «mi enfermera»; el propio Michael y en los controles y sin su manual de comunicaciones interclusters en formato DVD-4, Poincaré.&lt;br /&gt;Éste comenzó a hablar con toda propiedad después de haber presentado al doctor con ellos.&lt;br /&gt;—Michael, ya está, lo que vamos a hacer será similar, muy similar al del evento de los bisontes y al del evento de Sin… al otro evento.&lt;br /&gt;La cara de Sri Sol se levantó con un gesto un tanto inquisitivo. Poincaré intentó cambiar de enfoque.&lt;br /&gt;—Escucha, o escuchen: otra vez se te reducirán las sensaciones corporales externas de la piel, Michael, pero tú, o más bien, tu mente, va a quedar en un nivel consciente, pero sólo en un estado de acción tal en el que tu área pensante, dividida en sus partes activa y perceptiva, actuarán sólo dentro de esa zona adimensional que está en el limbo mental del entre sueño y de lo que es la vigilia en sí…&lt;br /&gt;—¿Estaré como drogado?&lt;br /&gt;Poincaré negó con la cabeza.&lt;br /&gt;—Alguien le diría así sin dudar. Pero no lo es. Aquí tendremos inhibidores que te darán el equivalente de percibir las sensaciones tal cual te sucederán, o más bien, te aparentarán suceder… Por otro lado, vas a estar bajo cuidado médico estrecho con estos aparatos —señaló hacia el minihospital que habían preparado con un equipo portátil—, que fueron sólo tomados de forma temporal de una ambulancia prestada. ¡Ah! Algo importante, el doctor Mistral te va a suministrar otra droga con la que sentirás que todo a tu alrededor disminuirá de velocidad, pero que en realidad te acelerará los procesos mentales y, por lo mismo, tus pensamientos. Sé que suena difícil de creer pero recuerda que el tiempo es una ilusión… y que nuestra percepción está siendo de manera constante desafiada en ese sentido. Eso se hará con el objetivo de que te alcances a sincronizar con la máquina, por así decirlo.&lt;br /&gt;El doctor intervino:&lt;br /&gt;—Es mi turno, Michael, Poinc me platicó, por encima, claro, de toda la experiencia y traje los fármacos adecuados, yo los conozco de manera suficiente y creéme, no habrá efectos colaterales. No te darán placer, quizá, pero tampoco te darán molestias.&lt;br /&gt;Michael le dijo:&lt;br /&gt;—Es bueno saber por lo menos que esto ya ha sido probado.&lt;br /&gt;—Bueno, con humanos estamos en la primera etapa, pero hasta ahora no se nos ha muerto ningún conejo… —la cara de Michael se tornó seria—. Es sólo una broma, Michael… ejem, además, desde aquí vamos a monitorear tus sensaciones vitales…&lt;br /&gt;Mientras el doctor se ponía a consultarle algún detalle a Poincaré, Michael aprovechó para susurrarle a Sri Sol:&lt;br /&gt;—¡Psst, Sol! Escúchame rápido, con atención: ¡Se han vuelto locos! ¡Tenemos que escapar de aquí!&lt;br /&gt;Sol se le acercó con cara divertida.&lt;br /&gt;—Estás bromeando ¿verdad?&lt;br /&gt;—En este instante ni yo mismo lo sé…&lt;br /&gt;Poincaré llegó de repente con Michael. Lo tomó del brazo y lo acercó a la pantalla. Sol le siguió.&lt;br /&gt;—Ven, Mich, a las formalidades. Ahora te voy a presentar a Cecilio. Cecilio, te presento a Michael de Montaigne, viejo amigo de nosotros, aquí está su… amiga Sri Sol Penélope no se qué…&lt;br /&gt;—Aruni. Mucho gusto, Cecilio…&lt;br /&gt;—Y aquí atrás está el doctor Mistral.&lt;br /&gt;—Mucho gusto.&lt;br /&gt;En una pantalla de veinte pulgadas se veía a una persona vista a través de una pantalla de televisión, un escritor o abogado, o similar, de piel blanca, pelo negro un poco despeinado, cara amable, traía camisa blanca y saco como de corduroy. Era una persona que le caería bien a todo el mundo sin mucho esfuerzo. La imagen en la pantalla comenzó a hablar, el sonido se empezó notar fluido y ordenado, natural. O sobrenatural, al decir de Sol.&lt;br /&gt;—Hola a todos, buenos días. Mi nombre es Cecilio y soy un agente de información.&lt;br /&gt;Todos le contestaron casi al unísono.&lt;br /&gt;—Buenos días.&lt;br /&gt;Desde la pantalla, Cecilio se dirigió a Michael.&lt;br /&gt;—Hola, Michael, ¿estás listo?&lt;br /&gt;—¿Qué debo de contestar? —Volteó a ver a Poincaré.&lt;br /&gt;—Lo que quieras, tú trátalo de manera de natural, él está preparado para hablar de manera normal.&lt;br /&gt;—¿Está vivo?&lt;br /&gt;—Mmm… quizá, pero tú lo averiguarás más bien… Eso sí, nada más quiero recordarte esto —hizo una pequeña pausa, como queriendo expresar bien sus palabras—: la vida, la inteligencia y todos tus pensamientos relativos al conocimiento y a como se adquieren éste y aquellos, puede que se te vayan ampliar, o a confundir incluso, con lo que vamos a hacer…&lt;br /&gt;Hizo una pausa y prosiguió:&lt;br /&gt;—Cecilio es un agente de información… un avatar, un ser compuesto de líneas de software que yo creé basado en unos modelos que descubrí por ahí... pero bueno, no quiero incluir detalles técnicos. Cecilio, en resumen, es bastante útil para muchos tipos de funciones relacionadas con la Matriz; además, puede realizar la misma tarea miles de veces sin aburrirse y no se queja; es amistoso. También es versátil: te investiga, te avisa de pagos pendientes, te los paga anticipadamente, a veces, inclusive, puede actuar bajo una cierta iniciativa…&lt;br /&gt;—Pareciera muy eficiente… ¿y qué tan… humano es?&lt;br /&gt;—¿Qué tan humano es…? Más bien… no, mejor pregunta: ¿qué tan humano parece…? Bueno, los agentes de información de su clase tienen sembradas funciones aleatorias impredecibles en cuanto a su conducta que hace que las respuestas sean más divertidas porque no las esperas…&lt;br /&gt;—¿Para qué?&lt;br /&gt;—Para que trabaje un tanto errático, o más bien, inesperado, dentro de ciertos parámetros normales, claro. Como todo ser humano… de ese modo te sientes más bien con él… bueno, a mí me ha funcionado…&lt;br /&gt;Mientras Poincaré hablaba, Michael asentía, un poco admirado de lo que le decía su amigo:&lt;br /&gt;—¿Se puede hacer todo eso? No sabía que estábamos tan adelantados…&lt;br /&gt;—Ya se habían hecho trabajos desde hace un buen tiempo, Michael, sólo que hasta ahora algunos están dando frutos…&lt;br /&gt;—Una pregunta, yo voy a estar con los ojos cerrados… «adentro» en la tecnotransfusión… ¿qué voy a poder ver?&lt;br /&gt;—Transtecnofusión. Pon atención. ¿Lo que probablemente verás…? Mmm, más bien, antes que nada quiero que sepas que yo te provocaré e induciré alucinaciones o imágenes a partir de estos cuadros que traigo —le mostró el primero de varias imágenes que guardaba en una carpeta—: Observa bien, este primer dibujo es el ambiente de la Red, obscura y con cierta luminosidad tenue; ahora, este otro dibujo muestra los que son los canales de velocidad, los verás al principio de que te inyecten la droga. Eso te dará la pista visual y de escala para que te adaptes y la aceptarás al pie de la letra, serán… tus metáforas visuales de referencia. Te sugiero que los veas y memorices un buen rato y repitas la inscripción que está en el borde, con que los leas unas tres veces basta, haz de cuenta que es el juego de Kim, ese, el de la memoria, que juegan el boy scouts.&lt;br /&gt;—Yo nunca fui boy scout.&lt;br /&gt;—Tú te lo perdiste y México se lo perdió. Las metáforas visuales irán desde cómo ver los paquetes, como si fueran vagones —empezó a pasar las imágenes una a una—; los canales de datos, como si fueran rieles o monorrieles de color azul neón; aquí tengo hasta pistas visuales de complemento de horizonte, tales como un fondo negro o azul obscuro. Estos son nodos de conexión, estos otros son varios tipos de virus, estos son las estructuras de datos. ¿Por qué elegir unos sobre otros? No lo sé, son imágenes «oficiales de facto» que han estado flotando por ahí y por allá en ilustraciones de revistas, manuales en línea y material para cursos que son usados cuando se está describiendo la visualización del espacio conceptual virtual de lo que es la Matriz…&lt;br /&gt;Hizo una pausa. Respiró de manera profunda y siguió hablando:&lt;br /&gt;—Ahora, quisiera decirte que… poniéndome más serio… puede que vayas a estar en algún tipo de peligro…&lt;br /&gt;Sol estaba alerta. Michael miró a su viejo amigo, extrañado, y luego miró a su alrededor:&lt;br /&gt;—¿Qué tipo de peligro? Digo, yo… mi cuerpo… está aquí contigo, ¿no? Con ustedes, ¿qué me podría dañar? ¿Me tengo que preocupar de algo más?&lt;br /&gt;—Bueno, no sé con claridad, pero sería estúpido de mi parte no ignorar varios… eventos que podrían suceder… Desde que se pueda romper el enlace con el paquete en el que vas a viajar, hasta el… no sé… que entidades digitales te ataquen o te traten como si fueras un objeto extraño a su vez, condenado a ser neutralizado… Por otra parte, si te quedas poco o mucho tiempo deberás estar consciente de salir pronto. No sé a ciencia cierta, pero lo que he leído de esto es que no puedo presionar por mucho tiempo a tu mente o cerebro o lo que resulte de la combinación de ambos, conectados sólo a la Matriz… aunque… —hizo una pausa—, pensándolo bien, sería tentador ¿eh? Sólo para ver que ocurre…&lt;br /&gt;—Olvídate de eso… ¿en qué voy a… viajar por la Red? ¿Cómo me voy a impulsar? ¿Con electricidad?&lt;br /&gt;—Eso no tiene importancia… uno de los cuadros visuales que verás será el de la nave o paquete de conexión. Ya hasta tengo un candidato al nombre.&lt;br /&gt;—¿Un nombre? ¿Cuál es?&lt;br /&gt;—Se llama el «velodeslizador»… ¿Te gustó? Además, debes de saber que habrá decisiones de las que estarás encargado, tendrás iniciativa desde el principio y con base en eso te conducirás por toda la Red… Bien, la dirección de LIZ, o sea, tu nodo de partida —así se les llama a las máquinas que pueblan la Matriz, y puede haber millones de nodos, ¿eh? Nodos, ¿okey?— Será el 3270, esa será tu dirección de partida… ¿qué? ¿Es muy técnico esto?&lt;br /&gt;Michael se le quedó viendo. A manera de respuesta, cerró los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba acostado. Sri Sol lo veía con cierta ansiedad contenida. El doctor Mistral estaba en un escritorio trabajando con una computadora mientras de vez en vez se levantaba a conectar uno o dos electrodos en el cráneo de Michael. Al hacerlo de inmediato volvía a ver en la pantalla para verificar alguna respuesta, lo mismo lo hizo con los órganos vitales, y con los que utilizó para verificar la resistencia en la piel.&lt;br /&gt;—¿Cuánto tiempo será?&lt;br /&gt;Poincaré le contestó:&lt;br /&gt;—No lo sé, según lo que estoy enterado estas pruebas no deben ser mantenidas por más de quince minutos, a lo mucho veinte. Te debe de bastar ese tiempo. Sólo veinte minutos.&lt;br /&gt;—¿Es mucho o es poco?&lt;br /&gt;—No lo sé… para ti será… quizá, varios días… para nosotros serán, eso, sólo veinte minutos…&lt;br /&gt;El doctor dijo:&lt;br /&gt;—Si no has regresado para entonces veré la manera de sacarte de ahí.&lt;br /&gt;—¿No basta con que me despierten?&lt;br /&gt;—Puede que sí, puede que no, no lo sabemos, quizá haya un efecto disruptor, un rompimiento de la conciencia, similar al del sonambulismo que podría o no causar daño…&lt;br /&gt;—Doctor, tanto tu seguridad como la de Poincaré me sorprenden y me tranquilizan sobremanera.&lt;br /&gt;—Nadie debería esperar vivir para siempre, Micky.&lt;br /&gt;«¿Micky?», pensó Michael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Michael, te tengo que inyectar una sucesión de substancias que van desde tranquilizantes, inhibidores y hasta desestimuladores del ritmo cardíaco. Todo para lograr la sincronía hombre-máquina de la transtecnofusión. Respirarás más lento. Ahora quiero que te relajes…&lt;br /&gt;—No puedo… me siento… estoy algo tenso.&lt;br /&gt;—Para eso es la primera inyección.&lt;br /&gt;El doctor lo hizo y casi de modo inmediato los brazos de Michael se relajaron, pero sin perder fuerza.&lt;br /&gt;Cinco minutos después Michael se veía más tranquilo.&lt;br /&gt;—Poinc, vuelvo a decirte que no sabía que ya estábamos… de transporte de la esencia de la… mente viajando por una red… de máquinas… por… Matriz… Esto de la… de la transtecno… fusión…&lt;br /&gt;Mientras escuchaba los desvaríos de Michael, Poincaré ponía en marcha los comandos que permitirían la sincronía y daba los últimos monitoreos a Cecilio.&lt;br /&gt;En la pantalla principal apareció frente el mensaje de LIZ a Poincaré:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—Sí —dijo Michael.&lt;br /&gt;Poincaré murmuró:&lt;br /&gt;—Sí todo sale bien, deberán de sincronizarse y gancharse en cualquier instante…&lt;br /&gt;Michael se deslizó en el abismo. Esa era la imagen que él estaba teniendo, como cayendo en un sueño obscuro. Aún tuvo fuerzas para decir, aquí, en el mundo real:&lt;br /&gt;—El abismo, cuándo ves… al abismo…&lt;br /&gt;Sol le contestó con suavidad:&lt;br /&gt;—¿…es el abismo el que te está observando a ti…?&lt;br /&gt;Michael, ya con los ojos cerrados, sólo alcanzó a decir:&lt;br /&gt;—Sssí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&gt;&gt; CONTACTO CON EL VIAJANTE Y EL AGENTE DE INFORMACION&lt;br /&gt;   SINCRONIA SINCRONIA SINCRONIA&lt;br /&gt; &lt;&lt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sol dijo:&lt;br /&gt;—Espero que todo salga bien…&lt;br /&gt;—Yo también lo espero… Imagínate que vaya funcionando…&lt;br /&gt;La voz de Poincaré no parecía muy segura. Sri Sol tuvo un escalofrío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abismo digital se abrió a los pies de Michael y, de manera suave, se deslizó dentro de él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36871488-116226165510729262?l=novela-technot-segunda-parte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/feeds/116226165510729262/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36871488&amp;postID=116226165510729262' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226165510729262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36871488/posts/default/116226165510729262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://novela-technot-segunda-parte.blogspot.com/2006/10/22-transtecnofusin.html' title='22. 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